Los niños tienen que seguir medidas para reducir riesgos de COVID-19

En esta población, al igual que la adulta, hay personas con factores de riesgo que pueden llegar a complicarse, por lo que hay que mantener los cuidados pertinentes, en particular ante el inminente regreso a clases

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Los niños deben seguir medidas preventivas para reducir la posibilidad de enfermar por COVID-19. Y en caso de enfermar, deben tener los cuidados adecuados y, de presentar síntomas graves como problemas para respirar, es recomendable que sean hospitalizados, indicaron especialistas de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

“Hay que olvidarse del mito de que los niños no presentan síntomas graves de COVID-19, sino solo leves. En esta población, al igual que la adulta, hay personas con factores de riesgo que pueden llegar a complicarse e incluso requerir una terapia intensiva, y existe el riesgo de muerte. En la actualidad en Jalisco hay casos de niños graves y hemos tenido defunciones de pacientes pediátricos con COVID.19”, afirmó Iván Fernando Contreras Coronado Tovar, presidente de la Sociedad Jalisciense de Infectología y académico del Centro Universitario de Tonalá (CUTonalá)

Los síntomas clave en el paciente son fiebre, a pesar de que muchos niños no la tienen es uno de los síntomas principales; dificultad para respirar, tos, dolor toráxico o de espalda y algunos otros poco comunes como dolor muscular, en las articulaciones e incluso diarrea. A diferencia de los adultos, en la población infantil es muy raro encontrar como síntoma la pérdida del olfato y del gusto.

“Si el niño tiene dificultad para respirar es una urgencia médica que debe ser atendida en el  hospital”.

La recomendación para detectar la enfermedad es la prueba de PCR, ya que la prueba antigénica sólo es efectiva en los primeros siete días de la enfermedad, siempre y cuando tenga síntomas respiratorios, si el niño no los tiene, puede salir negativa, aunque el menor tenga la enfermedad.

Atención pediátrica por Covid en el HCG

De los casos que llegan al hospital por atención médica, del 2 al cinco por ciento van a ser niños. Lo que podría obedecer a dos factores: 1. Que en realidad presenten menos infecciones; 2. Las infecciones que presenta la población infantil podrían ser menos graves, e incluso podrían ser asintomáticas, añadió Juan Carlos Lona Reyes, académico del CUTonalá e infectólogo pediatra adscrito al servicio de Infectología Pediátrica del HCG Doctor Juan I Menchaca.

Explicó que la variante Delta de la enfermedad ha demostrado una mayor capacidad de contagio, entonces cuando hay más casos en población general, incrementan los casos en pediatría. De hecho en las últimas tres semanas ha habido un incremento en el número de casos de niños, pero esto debe contextualizarse en proporción al número de casos adultos.

Detalló que en el HCG Doctor Juan I Menchaca desde marzo del 2020 hasta el viernes 13 de agosto de 2021 han ingresado aproximadamente 550 pacientes pediátricos con sospecha de estar infectados con COVID-19, y de esos se han confirmado 81 casos con infección aguda sintomática por coronavirus, desde etapa neonatal (con 28 días de vida) hasta pacientes adolescentes.

“Durante los meses de mayo, junio y julio habíamos notado que ya eran pocos los pacientes pediátricos que acudían por sospechas de infección de COVID 19. Las últimas tres semanas se tuvieron de tres a cinco pacientes, en promedio, por semana. Se trata de casos de infección aguda”.

Explicó que los niños pueden presentar una complicación por COVID-19 denominada síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico, y en este caso se han detectado 43 casos, cuyas edades oscilan desde los 2 hasta los 12 años, en el HCG Doctor Doctor Juan I Menchaca.

“Estos niños se infectan, pueden incluso estar sin síntomas. En un lapso de dos a tres semanas la respuesta inmunológica puede causar síntomas que pueden ser de gravedad. Actualmente se conoce que estos niños los podemos tratar con anticuerpos específicos y con corticoides y habitualmente responden bien”.

Los niños pueden ser transmisores asintomáticos e infectar a los adultos vacunado o no vacunados, agregó el doctor Contreras Coronado Tovar.

Prevención y atención del Covid en niños

Los niños enfermos de COVID-19 deben ser llevados al médico, y no se les deben de aplicar remedios caseros, señaló el especialista.

El especialista explicó que en las redes sociales circulan remedios para el COVID 19 que no tienen sustento científico como hacer gárgaras de sal, consumir limón combinado con vinagre o aplicar alcohol en las narices. Estas prácticas no ayudan a disminuir la progresión de la enfermedad y pueden significar daños o riesgo para la salud.

Los casos leves deben permanecer en casa, con tratamientos sintomáticos, como suministrar paracetamol, en caso de fiebre; y en caso de congestión nasal, a lo mejor puede ser necesario algún antihistamínico. No es recomendable ingerir antibióticos autorrecetados, ni tampoco antiparasitarios.

Los padres deben vigilar síntomas de alarma como fiebre que no disminuye y dificultad respiratoria, y para ello es muy útil contar con un oxímetro en casa, que actualmente pueden encontrarse a precios más o menos accesibles. Actualmente se pueden comprar oxímetros desde 250 o 300 pesos, y puede servir para toda la familia.

Las concentraciones de oxígeno en niños deben ser mayor al 91 por ciento. Es decir 92 por ciento o más no es preocupante, especificó el especialista y agregó que en algunas redes sociales se ha esparcido la información de que debe ser del 100 por ciento, lo que es incorrecto. “Ninguna persona satura al cien por ciento”, dijo Contreras Coronado.

Cuando el paciente tiene una saturación de 90, 89 u 88 es momento de acudir al hospital.

El niño con obesidad tiene mayor riesgo de tener complicaciones de la enfermedad. Por lo tanto hay que evitar la comida chatarra y favorecer el consumo de frutas y verduras, aseguró.

En cuanto a las medidas de aislamiento dependerán de la edad para implementarse. El periodo de aislamiento es recomendable que sea de diez días como mínimo, periodo efectivo para disminuir la capacidad de transmisión.

El adulto a cargo debe estar al pendiente de los síntomas de gravedad como dificultad respiratoria, fiebre persistente, apariencia de un niño críticamente enfermo, intolerancia a la vía oral, es decir que no puedan ingerir alimentos porque presentan vómito o diarrea; dolor abdominal persistente o convulsiones, ya que la enfermedad pudiera requerir un manejo hospitalario.

Los grupos de mayor riesgo entre la población infantil son los recién nacidos, pacientes menores de tres meses, pacientes con enfermedades crónicas como diabetes, enfermedad renal crónica, displasia broncopulmonar o los que tienen cáncer ante la probabilidad de tener otras manifestaciones de gravedad. Por ejemplo un niño con cáncer tiene un sistema inmunológico afectado, y el COVID-19 podría favorecer complicaciones.

Es difícil la implementación de cubrebocas en muchos niños, y en el caso de los lactantes ellos son respiradores nasales exclusivos, entonces no se puede obstruir la vía respiratoria porque pueden tener complicaciones, pero se les puede mantener aislados en casa junto con su cuidador o cuidadora principal, y la lactancia materna no debe ser suspendida.

El cubreboca puede ser usado por niños con capacidad de interacción, de hablar o de movilizarse, bajo vigilancia de tutores, tutoras, madres o padres. Tienen que ser cubrebocas que sea cómodo para el niño, que le permita respiración eficiente.

Sobre el consumo de multivitamínicos, indicó que pueden suministrarse con asesoría de un médico o un pediatra, sin embargo, si tiene una alimentación adecuada y suficiente con eso puede obtener los requerimientos de vitaminas y minerales que necesita el niño.

Reducir riesgos ante regreso a clases

Contreras Coronado Tovar externó que, al igual que muchos infectólogos, es detractor del inicio de clases con picos altos de contagio. “Creemos que si estamos en un pico aún más elevado de casos con respecto al inicio de la pandemia no habría por qué iniciar las clases presenciales, pero si es una posibilidad que parte de una disposición gubernamental entonces que se respeten las medidas de protección”, en un contexto donde todavía no hay vacunas para pacientes pediátricos.

En cuanto a la toma de temperatura en el momento de ingresar a la escuela no es una medida que sea recomendada, ya que cerca del 60 por ciento de los pacientes pediátricos pueden cursar al inicio de la enfermedad como afebriles, es decir no tienen fiebre como síntoma principal, entonces la toma de temperatura al ingresar a una escuela ocasionaría que los pequeños tuvieran que formarse, esperar, y probablemente no se respetaría la sana distancia con otros niños. Dicha medida no asegura que se vaya a tener una detección de casos positivos.

Las medidas que sí deben tomarse son el distanciamiento social: un metro de distancia por lo menos en caso de que se observe el uso de cubrebocas, en caso contrario la distancia se extendería a dos metros, por ejemplo cuando haya consumo de alimentos.

El especialista recomendó enviar a los niños ya desayunados a la escuela para que no se quiten el cubrebocas en todo el tiempo que dure en la escuela, ya que el coronavirus en su variedad Delta tiene la particularidad de requerir un tiempo mínimo de contacto con las partículas infectadas para que se pueda dar el contagio.

“Si antes se decía que eran suficientes de dos a tres minutos de estar enfrente de una persona contagiada para correr riesgos, actualmente son necesarios 30 segundos, entonces 30 segundos que una persona se quite el cubreboca es tiempo suficiente para que se contagie”.

Hay que usar alcohol en gel, con una concentración del 70 por ciento o más. Es recomendable que sea libre de aromatizantes o perfumes, ya que al momento de añadir estos ingredientes se disminuye o modifica la concentración de alcohol. Cada vez que un niño toque un objeto que no esté desinfectado o toque a alguna persona, debe utilizarlo, y seguir prácticas como ya no saludar de mano o de beso.

Especificó que al utilizar sustancias cloradas para desinfectar objetos, debe transcurrir dos a tres minutos antes de ser usadas, para que tengan eficacia.

Es recomendable que el niño reciba clases en espacios abiertos. La recomendación es que las puertas y las ventanas de las aulas permanezcan abiertas para evitar la concentración de partículas virales en el ambiente.

El uso de los ventiladores, cuando son de techo y en lugares cerrados, no disminuyen el riesgo ni lo aumentan. En cuanto a los ventiladores de piso, pueden favorecer que haya un mayor tiempo de duración de las partículas virales en el ambiente, entonces los ventiladores de piso en lugares cerrados podrían incrementar el riesgo de infectarse con el SARS-CoV-2.

Explicó que es recomendable acortar los horarios de clase. Por ejemplo de 8:00 a 11:00, en lugar de 8:00 a 13:00 horas, quitando recesos o recreos, para regresar temprano a casa.

El ejercicio antes de contraer COVID-19 sí es recomendable, medida que puede disminuir el riesgo de una progresión grave de la enfermedad hasta cuatro veces, pero una vez diagnosticada la enfermedad hay que evitar cualquier tipo de ejercicio y permanecer en reposo.