Los héroes invisibles

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Por primera vez en el país, científicos realizarán un estudio sobre los efectos de los probióticos en pacientes con artritis reumatoide. Como antecedente, hace tres años, un estudio hecho en Argentina demostró que ratones con artritis reumatoide disminuyeron sus niveles de hinchazón gracias al consumo de probióticos, informó María del Refugio Torres Vitela, profesora investigadora del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI), una de las cabezas del proyecto mexicano y donde colaboran de manera conjunta el Hospital Civil “Fray Antonio Alcalde” y el mencionado núcleo universitario.
“Todavía no tenemos fecha de arranque del estudio. Como el experimento va a ser con humanos tenemos que tener todo previsto. En este caso no se valen las improvisaciones. Tal vez en noviembre estemos listos para iniciar. Los primeros resultados los tendríamos después de nueve meses”.
El universo se conformará con sesenta pacientes. Hasta el momento se tiene contemplada la participación de 15 investigadores del CUCEI y del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS). Uno de principales patrocinadores es la empresa Yakult, quien contribuirá con 300 mil pesos, más el producto para el estudio.
Los probióticos son microorganismos vivos que cuando son ingeridos por el huésped y llegan a la flora intestinal contribuyen a la mejora en su equilibrio y aportan beneficios al organismo que los consumió, no son patógenas. Estas bacterias existen en forma natural, pertenecen en cerca de un 90 por ciento al grupo de las ácido-lácticas. Éstas en su hábitat natural se encuentran distribuidas en el ambiente: en vegetales, en la vagina de la mujer, en la tierra, pero no todas las de este grupo son probióticas. “Para identificarla como tal, tienen que hacerse estudios tanto in vitro, como en animales y humanos”.
Las bacterias probióticas son inocuas, es decir, no ocasionan daños en el organismo, pueden ingerirse masivamente y son microorganismos vivos muy resistentes. “Son capaces de resistir el ácido clorhídrico. Esto significa que sobreviven a los jugos gástricos”. Su mejor vehículo es la leche fermentada porque es un alimento al alcance de todos, pero también se comercializan en forma de tabletas e incluidas en algunos suplementos alimenticios.
Yakult, Danone, Nestlé, son marcas que comercializan bacterias probióticas, listas para el consumo humano. No hay que confundirlas con los bacilos utilizados para hacer yogurt. Lo recomendable para una persona sana es consumir de manera diaria un frasco de 80 mililitros, que tiene 8 mil millones por mililitro de probióticos.

Organismo sano
Los efectos de los probióticos en el organismo han sido ampliamente estudiados por investigadores de la Universidad de Guadalajara. Ellos —encabezados por María del Refugio Torres Vitela— demostraron que los probióticos disminuyen los problemas de constipación y evacuaciones insatisfechas. Otras investigaciones realizadas en diferentes partes del mundo indican que estas bacterias fortalecen el sistema inmunológico, también es útil en el tratamiento de la diarrea. “Los probióticos se adhieren a la pared intestinal y no permiten que ahí se adosen las bacterias patógenas, que causan procesos infecciosos en el organismo. “El ingerir probióticos nos protege, incluso ayuda a los pacientes con síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), ya que disminuyen en ellos la incidencia de diarrea”, indicó Torres Vitela.
Investigadores del CUCEI conformaron un grupo de estudio con 25 jóvenes seminaristas, cuyas edades oscilaban entre los 12 y 25 años de edad. “Era importante que la dieta del universo estuviera semicontrolada”. Antes de darles a consumir probióticos durante tres semanas fueron contabilizadas las bacterias lácticas en la materia fecal, también se les hizo un estudio para determinar su estado de salud, detectar sus enfermedades y su evolución. El objetivo era determinar la relación que tenía la ingesta del probiótico con sus efectos gastrointestinales.
Había sujetos con constipaciones permanentes, algunos que tenían evacuaciones insatisfechas o padecían estreñimiento. “Posteriormente hicimos un registro sobre las características de las evacuaciones. La consistencia mejoró, las heces fecales era más suave, notamos que ellos dejaron de tener flatulencias, fue desapareciendo la sensación de no obrar adecuadamente, también fueron detectadas mayores concentraciones de bacterias biolácticas durante el tiempo que consumieron el producto”.
Investigaciones realizadas en Japón han descubierto la efectividad de los probióticos en el tratamiento de la diarrea en niños en un cien por ciento, también ayudan en el tratamiento de las úlceras gástricas. “El consumo de probióticos, sin descuidar el tratamiento médico, ayuda a disminuir el tiempo de padecimiento y los efectos secundarios de los medicamentos”. También en este país se observaron los efectos de los probióticos en el tratamiento de cáncer mamario. “A unos ratones de laboratorio les inyectaron células cancerígenas. Posteriormente pudo observarse que conforme consumían más probiótico disminuían las células cancerígenas”, explicó la académica universitaria.
La investigadora aclaró que el probiótico no era un tratamiento en sí. “No es un medicamento, así que no hay que entender que lo sustituye. Sería muy irresponsable de mi parte decir que consumir estas bacterias basta para aliviarse de una enfermedad, pero sí son de gran ayuda para el organismo, pueden significar un desgaste físico y económico menor por inversión en hospitalización. No es lo mismo que yo tenga que soportar una enfermedad por seis días a sólo tres”.