Los enredos del Mecenazgo

617

El año pasado la Ley de Mecenazgo Cultural de Jalisco fue aprobada. Durante el tiempo previo que requirió para pasar de una iniciativa a un decreto, las sesiones en el Congreso del Estado contaron con la opinión de algunos artistas locales para su elaboración, pero quedó la duda sobre si al final serían tomadas en cuenta sus necesidades.

La semana pasada se llevó a cabo la primera sesión informativa de funcionarios estatales hacia artistas interesados en participar en la convocatoria, que se abrió este mes y termina en junio, y en ella no reinó sino el desánimo y la incertidumbre de quienes en su mayoría no vieron más que una simulación y un enredo burocrático, ante una ley llena de resquicios a la hora de su ejecución, pero que en el papel sonaba a paraíso económico de las artes.

Si el desasosiego se sentía de por sí, se confirmó cuando uno de los encargados de informar apenas tomó el micrófono, advirtió que no sabían si esta ley iba a funcionar, pero como era lo único que había y por el momento no se podía cambiar, más valía tratar de sacarle algo de provecho. Pero en las poco más de dos horas que duró el evento, los enviados de la Secretaría de Cultura, del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes (CECA), así como de la Secretaría de Planeación, Administración y Finanzas no hicieron más que intentar justificar los errores o vacíos de la ley que con los cuestionamientos de los artistas se evidenciaron, alegando que se debía a que era “la primera vez que se hacía”.

La realidad es que se cuenta con tan sólo cinco millones de pesos para financiar todos los proyectos artísticos que soliciten mecenazgo en el estado, y que se obtienen de manera indirecta por esa misma cantidad de impuestos que dejará de percibir el gobierno estatal, al deducírselos a los empresarios que apoyen a los artistas. Y de los montos que se entregan a los interesados, que también tienen un tope anual de alrededor de quinientos mil pesos, los empresarios sólo pueden deducir el sesenta por ciento, por lo que el cuarenta por ciento restante, que sí sería recaudado por el gobierno, deberá ser saldado mediante los propios impuestos de la empresa, además de que el artista está obligado a pagar sus propios impuestos por el recurso obtenido, ya que adquiere obligaciones fiscales.

Raúl Villanueva, quien en su momento perteneciera a Conciertos Guadalajara y que con otros de los asistentes decidió retirarse de la charla antes de que concluyera, dijo que esto “era una tomada de pelo”, aparte de que no es deducible cien por ciento para la empresa, el artista al que se le da el dinero “lo vacunan. Entonces no sirve para nada y que cada quien consiga los recursos como pueda y los pague como quiera”.

Por su parte, Sergio Fernando García Sandoval y Rafael Francisco Aguirre, organizadores de la Muestra Independiente Audiovisual de Jalisco, dijeron que no “aporta nada” al artista y sólo sirve para que las autoridades creen una cartera de clientes de empresas.

Para la gestora cultural Katerine Bergenguen la ley es favorable y sólo es necesario que cada artista cuente con una buena estrategia administrativa para solicitar los apoyos, para que los impuestos que se paguen se presupuesten y no mermen el monto del proyecto. Pero sí cree que debería haber más estímulos para el empresario dados los trámites fiscales que debe realizar para ello.

El promotor cultural Ernesto Álvarez, dijo que aunque es plausible la intención, la ley “sí tiene muchas deficiencias que dificultan que se pueda conseguir un mecenazgo. Me parece inoperante en el sentido de la deducibilidad, porque un mecenas no va a querer pagar impuestos por dar un apoyo. Se pierde el beneficio”.

El escultor Jorge Frausto apuntó que la ley le parece buena, “pero el problema es la aplicación” al dictaminar a quién se le dará apoyo, y precisar los tiempos para otorgar los recursos. Dijo que tanto en la elaboración de la ley, como en la recepción de los artistas, “hace falta información de ambas partes”.

Mónica Martínez Flores, secretaria ejecutiva del CECA —instancia que se encargará de valorar y decidir a quiénes se les otorgan los apoyos—, dijo que “la ley es perfectible, y conforme a esta primera experiencia podríamos solicitar al Congreso que la pula, para que verdaderamente beneficie al artista. Esto es un primer ejercicio y veremos cómo resulta”, además de esperar si la reacción de los empresarios es positiva.

Asimismo admitió que se debe simplificar el procedimiento administrativo, pero también señaló que esta ley “más que impulsar a los artistas, puede generarle interés al empresario”.