Lecciones de la revocación de mandato en México

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El pasado 10 de abril se llevó a cabo el primer ejercicio de revocación de mandato dirigido al presidente de México. Con un 17.7% de participación a nivel nacional el ejercicio no alcanzó el porcentaje requerido de votos (40% de la LNE) para ser un ejercicio vinculante, y con el sólo el 6.4% de votos en el sentido de la revocación, tampoco fue efectivo para revocar el mandato popular al presidente. Sin embargo, los resultados del ejercicio, así como diversas lecciones del proceso constituyen puntos de partida clave para profundizar el análisis, y mejorar las condiciones institucionales y políticas para la activación de mecanismos de democracia directa en el país.

El análisis de los resultados por estado, tanto de participación total, así como de sentido del voto nos sugieren pautas relevantes para comprender la regionalización del apoyo ciudadano a la administración actual (la tensión norte/centro-sur) y considerar la repolitización de condiciones socioeconómicas.

En Jalisco, por ejemplo, podríamos afirmar que la ciudadanía no estuvo movilizada, ni motivada para ejercer su derecho al voto. Con el 9.1% de participación, el estado tiene el porcentaje más bajo de participación por entidad federativa, en contraste con el 35.9% de Tabasco. Sin embargo, registra el segundo lugar a nivel nacional (después de Nuevo León con 15.5%) a favor de la revocación del mandato del presidente por pérdida de confianza.

¿Qué lecciones podemos extraer de este ejercicio? Partimos por señalar que el impacto que los mecanismos de democracia directa tienen en los sistemas democráticos depende de diversos factores entre los cuales destacan el diseño institucional, el contexto social y político en el que se implementan, y los usos particulares que los actores involucrados les dan en cada contexto.

Efectivamente, como todo instrumento de ejercicio del poder, su impacto no puede establecerse sin el reconocimiento y comprensión del complejo funcionamiento del poder en democracia.

Considerando el contexto y el  clima social y político actual destacamos las siguientes posibles tendencias desdemocratizadoras: 1) La promoción y activación del mecanismo desde arriba y por las autoridades sujetas al ejercicio son condiciones que pueden transformar el sentido del instrumento como medio de control ciudadano a mecanismo de apoyo plebiscitario; 2) Este mismo uso del mecanismo produce un discurso que reinterpreta la naturaleza de los mecanismos de democracia directa como armas para atacar oponentes o muestras de poder partidario, debilitando su carácter radicalmente democrático como instrumento ciudadano para restituir equilibrios de poder, exigir cuentas, obligar a las autoridades a escuchar y tomar decisiones en correspondencia; 3) En contextos donde existen las condiciones favorables para la movilización masiva de seguidores, los instrumentos como la revocación de mandato pueden activarse con mayor frecuencia, con el único objetivo de demostrar/exhibir el poder como fuerza, y así atizar la inestabilidad sistémica y debilitamiento del sistema representativo.

Una de las poderosas lecciones del ejercicio es que hoy contamos con instrumentos cuyo potencial depende no sólo del poder de facto, sino de los discursos y prácticas que les den sentido y los hagan realizables como medios para que la ciudadanía actúe colectivamente sobre la base de intereses y deseos compartidos, hacia la construcción de las solidaridades robustas que alimentan la democracia.

El ejercicio nos deja también varias lecciones para la evaluación y revisión del diseño institucional y normativa actual, de tal forma que avancemos en asegurar su carácter ciudadano (promoción, uso) y deliberativo (formas, sentido).

Si el ejercicio se difumina, o claudicamos a su potencial democratizador por uno, o algunos casos particulares de activación caemos en el peligro de renunciar a la experimentación social e institucional que requiere la democracia.

TEXTO: Melissa Amezcua Yépiz, Coordinadora de la Maestría en Ciencia Política (CUCSH).
Aritmética Jaime Oliver, profesora del Departamento de Estudios Políticos (CUCSH).
Observatorio Político Electoral