Las voces del acero

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VÍCTOR F. RIVERA

Ya ha pasado más de una semana que en el patio del exconvento del Carmen se encuentran algunos perfiles que miran pasar a los caminantes de la avenida Juárez. Parecen observar a los que se pierden en la noche. Ya fueron parte de la Vía recreactiva y siguen ahí. Son las esculturas que forman la muestra Perfiles de acero, que permanecerá montada cuatro meses. Su principal característica: esculturas de acero.
Las obras son de artistas diferentes. Algunos ya cuentan con un importante recorrido en el campo de las artes plásticas y otros inician con nuevas propuestas. Entre los creadores resaltan: José Fors, Mario Martín del Campo, Gustavo Ramos Rivera, Pedro Escapa, Jaime Ramírez, Bertt y Balo Pulido.
Francisco Barreda, quien aparece como curador de la exposición y que también funge como director de artes visuales, de la Secretaría de Cultura, comentó que el mayor crédito de la exposición se lo lleva Jaime Ramírez, quien participa en la muestra y que es director del taller donde hicieron las esculturas.
“La escultura puede hacerse en varios formatos y no necesariamente en bronce, como toda la gente piensa. El bronce es la culminación de un trabajo escultórico, pero cuando se puso el taller, la opción era usar acero en lugar de bronce”, comentó Barreda, quien, junto con Jaime Ramírez, trabajó con personalidades como José Luis Cuevas o Javier Arévalo.
La diferencia entre el acero y el bronce es que con el bronce –afirma Barreda- primero se hace un molde y bajo éste se crea la escultura. En el acero no. Con el acero se tiene que hacer pieza por pieza. “Es como armar un rompecabezas”.
En general, las esculturas han causado buena impresión. “No es lo mismo que veas una, a que veas un grupo de 15 esculturas”. Sobresalen al pasar y llaman la atención de quien mira dentro del recinto.
Perfiles de Acero es una alusión a una superficie plana, aunque también hace referencia a una hoja grande de acero. Puede ser una viga. Más que artístico, el nombre está sacado de una palabra técnica. No se trata de un perfil, sino que así le dicen al acero cuando lo venden en hojas, comenta Francisco Barreda, que rescata de cada una de las esculturas un mensaje diferente. “No son los clásicos ‘monotes’, sino que muestran parte esencial del trabajo de cada creador”.
José Fors, respetuoso de su trabajo anterior, hace una metáfora del cuerpo femenino, resalta la belleza de una mujer, sus curvas, el atractivo en una “Mujer cilindro”, que se esconde detrás de todas las esculturas.
Cada escultura muestra un mundo propio, una realidad diferente y cada una parece provenir de un mundo completamente distinto, pero juntas se fusionan para generar un solo paisaje.
La escultura titulada “México” es un excelente ejemplo de la independencia figurativa que muestra cada pieza. El artista Pedro Escapa mezcla dos colores de acero diferentes. La figura que proyecta puede ser la de una “X”, creada por dos medios eslabones de cadena engarzados. Tal vez la primera imagen que quede en el espectador, sea el sonido característico que tiene la “X” en el nombre del país, México, pero según opina Francisco Barreda, el artista le da el sentido de la mezcla de dos culturas. Acero oxidado con acero pulido, mezclados a través de un eslabón, representando a indígenas y españoles en la creación de una nueva nación.
Un arco que va de lado a lado, en la parte superior, parece dibujar la silueta de un gallo; un ángel blanco, una figura humana que parece que sostiene una lanza, un dorso, una mazorca. Todas muestran esa tridimensionalidad que debe llevar este tipo de arte, todas tienen algo que decir. Las hay de todo tipo: figurativas y abstractas. Algunas hacen bulto, mientras otras apenas si dibujan una silueta.
Esa es la magia de la escultura: la libre interpretación. Sus nombres también dicen algo: “Mujer sarcófago”, “2Mazorca”, “Ángel”, “El hombre”, “Fractura”, “Obra # 1, # 2, # 3”, etcétera.
El material es uno mismo: el acero. El perfil que cada quien le quiera dar, es lo que cambia.