Las vacunas de Pasteur

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Scientific Identity, Portrait of Louis Pasteur

La ciencia médica, tan cercana a nuestro cuerpo y corazón, tiene una historia espléndida, de la cual hoy me gustaría recordar el episodio del descubrimiento de las vacunas por el doctor Luis Pasteur, egresado de la Universidad de París con una tesis dividida en dos partes: una de química y otra de física.
Era 1845 cuando Pasteur terminó sus especialidades y mostró interés en problemas de la industria de la seda, la cerveza, del mundo agrícola, así como de las enfermedades.
Sus estudios acerca de la disimetría molecular lo condujeron al alcohol amílico, el cual tiene un papel importante en la fermentación de los productos lácteos.
En el campo de la fermentación, Pasteur demostró que ésta era el resultado de la acción de organismos vivos microscópicos que no se reproducían cuando se aniquilaban o excluían (por ejemplo, someterlos a la acción del calor, que fue el inicio de un proceso más complejo denominado en su honor, pasteurización). Al llegar a estas conclusiones, se adentró en el debate existente hacía siglos acerca de si seres vivos pueden surgir de sustancias inanimadas.
El doctor Luis Pasteur puso punto final al debate con un artículo publicado en 1861, en el que presentó los resultados que demostraban que hay microorganismos en el aire, que nos rodean y que pueden contaminar hasta el cultivo más esterilizado. En ese texto demostró también que si un caldo de cultivo estéril era introducido en un recipiente sellado al vacío, en el que no podía penetrar el aire, no surgía en él ningún microorganismo.
En una conferencia presentada por Pasteur en la Sorbona en 1864, aseveró que: “No hay ninguna circunstancia hasta hoy conocida en la que se pueda afirmar que seres microscópicos han venido al mundo sin gérmenes, sin padres semejantes a ellos”. Con ello dio “carpetazo” a la teoría de la “generación espontánea”.
A la luz de este nuevo planteamiento, el científico francés estudio el ántrax o carbunco, cuya causa asoció también a un microorganismo.
Aquí ya Pasteur tenía un asociado, un médico alemán, Robert Koch, y juntos fueron los fundadores de la bacteriología y de la teoría del origen microbiano de los procesos infecto-contagiosos. Koch al desarrollar métodos sencillos para crecer y examinar cultivos en laboratorio, descubrió el bacilo de la tuberculosis, responsable en esa época de la muerte de millones de personas en el mundo.
Gracias a las investigaciones de Pasteur y Koch se llegó a conocer con mucha precisión la relación causal entre microorganismos y enfermedades. Este nuevo modo de mirar los problemas médicos trajo como una de las consecuencias que el médico inglés Joseph Lister encontrará el remedio contra la gangrena.
Producto de la teoría microbiana de la enfermedad fue la vacunación. Hacia 1880 Pasteur aisló el microbio responsable del cólera de las gallinas y consiguió disminuir su virulencia, inyectando a las gallinas microbios debilitados (técnica introducida por Edward Jenner), con lo que detuvo la epidemia. Sus primeros estudios empezaron con la vacuna contra la rabia, que aplicó exitosamente a un niño de nueve años.
La penicilina, descubierta en 1928, fue también una línea de investigación derivada de la teoría microbiana de las enfermedades. Cuando el científico Alexander Fleming iba a tirar unos cultivos bacterianos con los que estaba trabajando y que habían permanecido olvidados en su laboratorio, observó que éstos habían muerto, pero que en su lugar había surgido un hongo verdoso. Observó que alrededor de ese hongo no crecía ninguna bacteria. Había surgido lo que ahora conocemos como penicilina.
Y así, con las aportaciones de varias mentes brillantes, se fue caminando hacia la fortaleza que ahora posee la medicina para curar y prevenir enfermedades que antes diezmaban a naciones enteras.