La reforma energética

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En los últimos meses de 2007 y primeros de 2008, se han difundido de manera importante, noticias acerca de la llamada reforma energética, en las que se pueden escuchar diversidad de opiniones, que van desde las que están a favor de privatizar Pemex, hasta las que creen que dicha resolución pondría a esta empresa en manos de extranjeros.
Los argumentos que utilizan para defender las diferentes posturas son muy diversos, aunque en realidad no se ha dado a conocer hasta la fecha ningún proyecto serio para dicha reforma. Unos opinan que el petróleo es de los mexicanos y por tanto no se debe privatizar a Pemex, ya que esto daría entrada a inversionistas extranjeros, con el riesgo de que la citada paraestatal quede en manos extrañas.
El punto de partida es entender de qué manera “el petróleo es de los mexicanos”. Para comprobar esta aseveración sería necesario que todos tuviéramos algún título que representara una parte alícuota o proporcional del capital social de la empresa (Pemex). Si el petróleo fuera de los mexicanos, como se nos pretende hacer creer, pues tendríamos algún beneficio, como el poseedor de acciones de una empresa tiene derecho a dividendos, a voz y voto, por ejemplo.
Por el contrario el pueblo (los mexicanos en general) pagamos los faltantes que tiene la citada empresa por las malas administraciones o, cuando sube el precio de la gasolina para cubrir déficits de ingresos por bajas en el precio del petróleo crudo, o viceversa, cuando sube el precio del crudo de todas maneras sube el precio de la gasolina y seguimos contribuyendo, en lugar de obtener beneficios.
Creo que el petróleo (Pemex) es de las personas que nos gobiernan, las que tienen el poder, las que toman las decisiones, sin consultar en lo más mínimo a la opinión pública. Por lo tanto, son las personas que tienen el poder en cada momento histórico las que obtienen los beneficios económicos de la paraestatal.
Para que la reforma energética sea real, debe ser integral, es decir, llevarse a cabo después de consultar a la opinión pública, a los expertos de todas las disciplinas, a los políticos, académicos, investigadores, a las universidades, etcétera. Deben crear las leyes adecuadas y realizar las acciones pertinentes para que realmente los mexicanos, todos y cada uno, poseamos una parte alícuota de Pemex. Por lo tanto, para realizar la citada reforma es necesario un estudio minucioso, cuando menos en tres grandes áreas:
1. En el área contable y financiera lo primero que deben hacer es determinar cuál es el valor de la empresa. Resulta probable que ya tengan el dato, si es que contablemente se encuentra en orden, es decir, si observan todas las normas de información financiera y sus estados financieros reflejan la imagen fiel de la paraestatal.
Una vez determinado el valor de la empresa, representado por su capital contable, se podría privatizar emitiendo el número de acciones comunes y suficientes para otorgar cuando menos un título a todos y cada uno de los mexicanos. El valor de cada acción será el que resulte de dividir el número de acciones emitidas en el capital contable.
2. Previo a la emisión y distribución de las acciones se tendrá que crear y promulgar la legislación necesaria para que las empresas paraestatales tengan como accionistas ordinarios sólo a mexicanos, y no como ocurre en otro tipo de sociedades, que aunque el capital extranjero no represente el 50 por ciento del capital social, sí pueden ser accionistas mayoritarios y tener el control de la empresa. En la nueva legislación deberá quedar establecido que el consejo de administración y principales directivos serán mexicanos de nacimiento.
También debe quedar bien establecido que el inversionista extranjero unicamente podrá comprar bonos y todo tipo de instrumentos de deuda que la paraestatal emita para financiar proyectos futuros y que en caso de emitir acciones ordinarias, sean para inversionistas mexicanos.
Deberá estipularse que en casos excepcionales los inversionistas extranjeros podrán ser accionistas, pero sólo suscribiendo acciones preferentes, con las cuales participarán en los dividendos (utilidades) de la empresa, sin tener derecho a voz y voto, lo cual evitaría administraran y controlaran la empresa.
3. Formular e implantar una planeación estratégica, con los siguientes puntos principales:
• La redefinición del negocio y desarrollo de una misión.
• Establecimiento de objetivos.
• Formulación de una estrategia que logre los objetivos perseguidos.
• Implantación y puesta en marcha de la estrategia.
• Evaluación del resultado, tras una revisión constante de la situación, con el propósito de revaluar la estrategia y hacer ajustes correctivos.

La redefinición del negocio es importante en el caso de Pemex, porque actualmente su principal actividad es la extracción de crudo para exportación, cuando tiene muchas oportunidades de negocio en las que puede agregar valor a la materia prima, antes de enviarla al extranjero en su estado natural.
Al exportar productos con alto valor agregado se generarían altos ingresos por divisas y el país mejoraría económicamente. El PIB se incrementaría y habría muchas fuentes de trabajo, etcétera.
La importancia de una misión bien pensada consiste en que prepara a la compañía para el futuro, establece su dirección a largo plazo e indica sus intenciones de delimitar una posición empresarial particular.
El establecimiento de los objetivos como patrones para seguir la trayectoria del rendimiento y el avance de la organización. Podemos decir que se requieren dos tipos de patrones de resultado: los objetivos financieros y los objetivos estratégicos.
Los primeros son necesarios porque es crucial contar con una rentabilidad aceptable para conservar la vitalidad y el bienestar de la organización.
Los objetivos estratégicos definen con claridad que la dirección no sólo debe tener un buen resultado financiero, sino fortalecer la posición competitiva y empresarial de la organización a largo plazo.
La creación y puesta en marcha de una estrategia es un ejercicio de carácter emprendedor y el plan de acción estratégico de una compañía es dinámico y continuamente sufre revisiones, refinamientos y mejoras. Por ello Pemex al formular su estrategia debe plantear las acciones para lograr los objetivos financieros y estratégicos, procurando alcanzar tanto la ventaja competitiva como la ventaja comparativa respecto de todos los países del mundo. Esto es factible si consideramos la ubicación privilegiada de nuestro país.
Estas líneas plantean sólo un bosquejo de lo que se puede hacer para que la reforma energética tenga beneficios para todos los mexicanos. Sin embargo es solo un panorama general que puede servir de referencia para profundizar en estos puntos la multicitada reforma energética.