La próstata femenina: el fin de la controversia

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Historia
La existencia de la próstata femenina había sido un tópico controversial en la medicina sexológica moderna, que con frecuencia se ignoraba o creía que era un órgano vestigial, es decir, que no desempeñaba ninguna función. Sin embargo, esta percepción ha quedado atrás, investigaciones recientes la reconocen como una glándula funcional capaz de desempeñar las mismas funciones que la próstata masculina.
En 1672, el anatomista holandés Regnier de Graaf fue el primero en usar el término próstata femenina, y también el primero en intentar explicar su función al escribir: “La función de la próstata es generar un jugo pituito-seroso que hace a la mujer más libidinosa” y “la descarga por parte de la próstata femenina provoca tanto placer como la obtenida por la próstata masculina”.
El ginecólogo escocés Alexander J.C. Skene desempeñó un rol bastante controversial en la investigación de la próstata femenina. Su trabajo, publicado 200 años después del trabajo de De Graaf, describía a la próstata femenina como dos ductos para-uretrales que se abrían a los lados del orificio uretral, y ejerció un efecto inhibitorio sobre los avances posteriores en la investigación de la próstata femenina.

¿Porqué las mujeres tienen próstata?
Durante el desarrollo embriológico inicial, el patrón básico es femenino, es decir, todos somos mujeres. Esto cambia cuando el embrión masculino empieza a producir sus propias hormonas, alrededor de la octava semana de gestación. Sólo entonces el desarrollo físico de los cuerpos masculino y femenino diverge, aunque menos de lo que muchos presumen.
Para poder formar la próstata del varón, la mujer debe poseer una estructura primordial (seno urogenital) a partir de la cual, en el tiempo apropiado, continúe el desarrollo hacia una estructura como la próstata. Esto da como resultado que la mujer posea también una glándula prostática. Aunque el tejido prostático es andrógeno-dependiente, la fisiología y patología son también influenciadas por los estrógenos. Así también, aún cuando los andrógenos son esenciales para iniciar la ramificación en la próstata, la supresión de la producción de andrógenos reduce la tasa y extensión de este proceso, pero no impide la subsecuente ramificación. Estos hallazgos nos permiten entender por qué la próstata femenina no desaparece durante el desarrollo embriológico, como se había pensado.

Reconocimiento oficial
El reconocimiento de la existencia de la próstata femenina se debe en gran medida a los importantes trabajos que desde hace más de 25 años ha realizado el doctor Milan Zaviacic, prominente patólogo forense de la Escuela de Medicina Comenius, de la Universidad de Bratislava, en la República Eslovaca.
Basándose en los hallazgos de investigación de Zaviacic y colaboradores, la Comisión Federativa Internacional de Terminología Anatómica (FICAT), en su reunión del 2001 en Orlando, Florida, USA, acordó incluir el término próstata femenina en su siguiente edición de Terminología Histológica, quedando prohibido el uso de los términos glándula o ductos para-uretrales, o glándulas de Skene para designar la próstata de la mujer. Así pues, la más reciente edición del libro Terminología Histológica: Términos Internacionales para Citología Humana e Histología, ya incluye el término próstata femenina.

Estructura y localización
El tamaño promedio de la próstata femenina es de 3.3 cm de largo, 1.9 cm de ancho, 1 cm de altura, y pesa aproximadamente 5 gramos. Mientras que la próstata masculina rodea a la uretra, la próstata femenina se distribuye sobre la pared de la uretra. Esta es la principal diferencia visible entre las glándulas prostáticas masculina y femenina.
El grosor de la pared y la longitud de la uretra femenina limitan el tamaño de la próstata, que es más pequeña que en el hombre debido a estas razones. No obstante, y a pesar del menor espacio disponible para la próstata femenina, esta posee todos los componentes estructurales característicos de la próstata masculina.
También se sabe que a pesar de su menor tamaño, la próstata femenina se desempeña como una glándula con función exócrina (producción de Antígeno Prostático Específico y Fosfatasa Acida Prostática Específica) y neuroendócrina (producción de serotonina).

Importancia sexológica
Con respecto a la función sexológica, Zaviacic menciona: “El órgano es principalmente significativo en términos del placer sexual para las mujeres: este tejido prostático es una nueva zona erógena para las mujeres, y participa en el fenómeno de la eyaculación femenina, en el cual la próstata femenina es estimulada indirectamente”.

Importancia médica
El reconocimiento de que las mujeres poseen una próstata funcional debería estimular nuevas investigaciones por parte de los ginecólogos, urólogos y uro-ginecólogos, ya que existen muchos aspectos que no han sido estudiados. Por ejemplo, en patología, existen casos reportados de carcinoma prostático femenino, que aunque son muy raros, indican que la próstata femenina también puede desarrollar cáncer e hiperplasia benigna (crecimiento de la próstata).
Zaviacic y colaboradores afirman que “las enfermedades de la próstata femenina han sido incorrectamente diagnosticadas como enfermedades de la uretra femenina y tratadas como tal”, por lo tanto, este artículo pretende motivar a los ginecólogos, urólogos y uro-ginecólogos para que reevalúen los criterios diagnósticos en torno a enfermedades como el Síndrome Uretral Femenino, ya que existen evidencias que sugieren que en realidad pudieran ser casos de prostatitis.
Finalmente, insistimos en que se use el término próstata femenina aceptado por la FICAT, ya que aún a la fecha, dicho órgano es nombrado erróneamente por muchos médicos, ginecólogos y uro-ginecólogos bajo el nombre de glándulas de Skene o glándulas para- uretrales.

*Profesores de la Escuela preparatoria regional de Autlán