La peste según Camus

Las obras de grandes autores que dedicaron sus libros a epidemias reales o imaginarias pueden quizás darnos respuestas a las muchas preguntas que surgieron frente a la situación que estamos viviendo por el Covid-19, la cual, en todo caso, nos demuestra que la realidad es la fuente de toda ficción

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Ha habido en el mundo tantas pestes como guerras
y sin embargo, pestes y guerras
cogen a las gentes siempre desprevenidas.

Albert Camus

El confinamiento al que hemos sido sometidos en todo el orbe por la pandemia del coronavirus Covid-19 nos ha obligado a desempolvar algunos libros, no únicamente para “entretener” la mente y bajar la angustia con su lectura, sino para buscar las preguntas sobre otras experiencias humanas en situaciones semejantes —reales o ficticias— que quizás no tengan respuesta.

Nuestras manos se han dirigido hacia los anaqueles hasta encontrar Edipo Rey de Sófocles, el Decamerón de Boccaccio, el Diario del año de la peste, de Daniel Defoe, Diario de Samuel Pepys, Cien años de soledad o El amor en tiempo del cólera de Gabriel García Márquez, Ensayo sobre la ceguera de José Saramago y La peste de Albert Camus.

En todas estas obras se describen en mayor o menor proporción los males que han aquejado a las sociedades del mundo, a una ciudad, a una aldea o a una comunidad determinada.

Algunos de estos escritores describen fielmente la realidad vivida en carne propia; otros lo hacen de manera alegórica, pero siempre resultan inquietantes y más ahora que el Covid-19 nos asola y demuestra que la realidad es la fuente de toda ficción.

La peste, según Camus, ocurre en la ciudad de Orán, en los años cuarenta, cuando Argelia aún era francesa.

De acuerdo a los ensayistas Justo Barranco y Eusebio Val, la historia de Camus “Tuvo varias interpretaciones alegóricas, pero prevaleció la de que se trataba de una metáfora del auge del fascismo y la deshumanización. Ejemplo del pensamiento existencialista, contraponía el pensamiento racional del doctor Rieux con las actitudes irracionales y absurdas de la gente ante el confinamiento, el miedo y las medidas para no caer víctima de la epidemia de peste bubónica en la ciudad norteafricana”; sin embargo en nuestra historia, la nuestra peste, la que aqueja entre muchas otras ciudades del mundo como Wuhan, Guayaquil, Nueva York, París, Madrid, Bérgamo, la Ciudad de México, Guadalajara o el poblado de Tonalá, es real y ya ha provocado muchos contagios y muertes.

Entonces La peste (1947) de Camus, aunque alegórica, nos revela una metáfora terrible de nuestra realidad actual, porque aquí y allá, en cualquier parte del mundo, la muerte nos cerca.

Una lectura comparada nos hará tener las preguntas adecuadas para interrogar nuestra realidad presente, ¿o acaso, con todo y la posible ideología, la obra de Camus no nos recuerda lo que estamos viviendo ahora?

La ensayista Perla Schwartz, en un rápido resumen, publicado en la revista La casa del tiempo, nos describe el argumento de la obra de la siguiente manera:

En La peste, el personaje central es la ciudad de Orán, en tanto que el doctor Bernard Rieux es el cronista de la historia, un hombre que a pesar de sus vicisitudes, tiene la capacidad de rescatar lo más valioso de su momento presente. Él alentará a los hombres desesperados como Jean Tarrou, quien debido a la cuarentena de la peste permanece como “exiliado” en una ciudad ajena a la suya y lejos de su mujer amada.

Dolor, enfermedad y desazón permean en La peste, novela que es una alegoría de la expansión del nazismo en Europa, durante la Segunda Guerra mundial.

La novela es imprescindible, es una lectura obligada para cualquier lector, y ahora también para todos aquellos que no están cerca de los libros, pero sí de esta pandemia que nos mantiene en confinamiento.

Albert Camus (Mondovi, Argelia francesa 1913 – Villeblevin, Francia 1960), pese a su corta vida es uno de los más grandes e influyentes escritores del siglo XX

Es autor de novelas excepcionales como El extranjero, La peste, La caída, y una vasta obra periodística y filosófica. En mil novecientos cincuenta y siete recibió el Premio Nobel de Literatura, a la edad de cuarenta y tres años.

La peste comienza de esta manera:

El 16 de abril de 194… en Orán apareció el primer cadáver de una rata muerta por la peste. Se encontró con ella el doctor Bernard Rieux en el rellano de la escalera de su casa. Por la tarde, vio surgir otra «de gran tamaño con el pelaje mojado que andaba torpemente. El animal se detuvo, pareció buscar el equilibrio, echó a correr hacia el doctor, se detuvo otra vez, dio una vuelta sobre sí mismo lanzando un pequeño grito y cayó al fin, echando sangre por el hocico entreabierto.

 

Se puede conseguir fácilmente en físico y localizar en PDF en la web, o también la podemos escuchar en audiolibro.