La educación en línea, un área de oportunidad ante el Covid-19

La pandemia mundial pone de manifiesto un área de oportunidad para trabajar en una agenda digital que permee como una cultura en la educación y en todos los ámbitos laborales donde el uso de las herramientas tecnológicas es posible

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En este año difícil para el mundo con la aparición de un nuevo virus altamente contagioso, la población, las empresas, las instituciones públicas y las asociaciones civiles han sido obligadas a reflexionar y buscar medidas para poder continuar, en la medida de lo posible, con el desarrollo de sus actividades cotidianas en un entorno complejo y amenazado por una pandemia inusitada y desconocida.

Un ejemplo que corresponde a este inédito escenario mundial es la utilización exhaustiva de la tecnología como un medio de comunicación y atención a las necesidades de la sociedad, el home office, la educación virtual, la comunicación instantánea en línea y grupal con motivos laborales, dejaron de ser una simple referencia a las futuras realidades y se convirtieron en la mejor forma posible de continuar adelante en un mundo extrañamente confinado y distinto a todo lo conocido.

Una de las evidencias más importantes del impacto generado por la obligación de distanciarse se ha dado en la educación, donde de acuerdo con el reporte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), al día 23 de marzo de 2020, el 80% de los alumnos matriculados estaban alejados de sus aulas, ante el cierre temporal de escuelas en 138 países.

Una alternativa real para atender esta situación ha sido el aprovechamiento de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs), mediante el diseño y utilización de recursos en línea en las múltiples plataformas, herramientas y programas disponibles, algunas gratuitas y otras adquiridas por las instituciones educativas.

Lo anterior ha transformado como nunca antes las prácticas de los docentes, que han sido compelidos por las circunstancias a utilizar estos recursos y, con ello, actualizarse velozmente en un campo en el que muchos se resistían a incursionar.

En nuestro país, en el ciclo 2018-2019, solamente el 6.6% y 16.2% estaban matriculados en una modalidad en línea en los niveles de educación media superior y educación superior respectivamente, en adelante estas cifras cambiarán con seguridad, porque el proceso impactó también a los estudiantes, algunos de ellos encontraron que aprender en línea es mucho más divertido que asistir al aula, otros en cambio sienten que la modalidad les demanda un exceso de trabajo para el cual no siempre están dispuestos.

Si bien esto ha sido una opción para darle continuidad a la actividad escolar de los niños y jóvenes, habrá que realizar un análisis de la cobertura de internet, indispensable para utilizar esta modalidad educativa, porque la dificultades no se limitan a conocer cómo se usan plataformas y herramientas digitales, el problema mayor es la posibilidad de acceso, debido a que la democratización tecnológica no ha permeado en todo el país.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los hogares (ENDUTIH), en 2019 menos del 50% de los hogares tenían una computadora y 56.4% contaba con una conexión de internet fija o móvil. Las condiciones en las zonas rurales todavía son más complejas: 20.6% tienen una computadora y 23.4% están conectados a internet en los hogares, lo que obliga a buscar alternativas en los dispositivos móviles y las redes sociales.

Otra situación que debe considerarse, es la alfabetización digital, porque si bien los niños y jóvenes son nativos digitales, los adultos están en un tránsito de conocimiento, uso y aceptación de la tecnología; es el caso de los padres de familia, que ahora deben ayudar a sus hijos a realizar sus tareas escolares en línea.

Esta pandemia mundial pone de manifiesto un área de oportunidad para trabajar en una agenda digital que permee como una cultura en la educación y en todos los ámbitos laborales donde el uso de las herramientas tecnológicas es posible, con la seguridad de que existe un abanico de posibilidades que están a nuestro alcance para la interrelación de los saberes. El planeta también lo agradecerá.

*Rectora del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías