La diosa inerte

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La ciudad de Guadalajara es custodiada desde hace más de 50 años por la Minerva, diosa romana de la sabiduría, las artes y la guerra. Monumento característico y emblemático de la llamada “Perla de Occidente”, en donde los tapatíos celebran las victorias de su representativo nacional de futbol, así como las del llamado “rebaño sagrado”; espacio donde se organizan conciertos al aire libre y actos de campañas electorales bajo la mirada fría de la guardiana.

Pero esta obra es más que un lugar para eventos populares. En la década de los cincuenta, el espacio que ocupa la Minerva era la entrada a la ciudad de Guadalajara, previamente enmarcada con los Arcos de Vallarta. “En este lugar confluyen varios caminos de carretera: Tequila-Nogales, Saltillo y la salida a Colima, y se vio la necesidad de crear un elemento que hiciera la unión de esos caminos”, señala el arquitecto Guillermo Sandoval Madrigal, investigador del Centro de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD).

Teniendo en mente esa unión de rutas, el entonces gobernador de Jalisco, Agustín Yáñez, encomendó al arquitecto Julio de la Peña la realización del proyecto de la glorieta, mientras que el escultor Joaquín Arias fue el encargado de moldear la figura de la diosa en 1954. En Roma conocida como Minerva (Atenea para los griegos) es la diosa de la sabiduría, las artes, las técnicas de guerra y protectora de la “ciudad eterna”; esta deidad fue la elección del político y autor de Al filo del agua.

“Joaquín Arias hizo una evocación de la Minerva, cuyos rasgos femeninos se acercaran a la mexicanidad y no como una copia de los modelos romanos”, señala Juan José Doñán. Joaquín Arias no tuvo una modelo en la cual basara los rasgos físicos de su escultura. “Se dice, como leyenda urbana, que el rostro que don Joaquín Arias tomó como modelo fue a la entonces primera dama, doña Olivia Ramírez de Yáñez, pero que al presentar el modelo de la escultura a don Agustín no le gustó y le pidió algunas modificaciones”, relata Doñán. A los tapatios de los años 50 no les agradó este monumento, catalogándolo como inútil y falto de gracia: “Al momento de develar la obra, a la gente no le gustó. Decían que se parecía a una de las hijas de una familia muy conocida de apellido García Sancho, con un casco de bombero y pantorrillas de futbolista. Decían que era una extramancia, termino tapatío que hace referencia a algo grande, estorboso y poco agraciado”.

Con el paso de los años y de forma paulatina, esta obra se fue convirtiendo en uno de los símbolos más importantes y queridos de la ciudad, incluso más que el monumento a los Niños Héroes, que aún siendo más antiguo y que representa alegóricamente a la patria, no tiene el gusto que adquirió la Minerva, explica Juan José Doñán. En la base del monumento, Agustín Yáñez incluyó los nombres de 18 jaliscienses ilustres, “personas que tuvieron presencia importante no solo en el estado, sino en todo el país, teniendo el buen gusto de que su nombre -Agustín Yáñez- no figurara en esa lista. Esa lista era una muestra del Ateneo jalisciense”, comenta Doñán.

En la actualidad la Minerva ha sido remozada (con magueyes incluidos al “cuidado” de tequila Herradura), en espera de los visitantes a los próximos Juegos Panamericanos Guadalajara 2011. Quitaron los anuncios espectaculares que se encontraban alrededor de la glorieta, removieron el pavimento, dejando en su lugar una plancha de concreto con acabados tipo adoquín y ampliaron las banquetas. La Minerva es ya peatonal durante buena parte de los domingos, con lo que los tapatíos podrán ser parte de la tarjeta postal de su propia ciudad.

Minerva / Atenea En la mitología, Minerva es la protectora de Roma y la patrona de los artesanos. Hija de Júpiter, padre de los dioses y Metis, una ninfa de una belleza increíble. Cuenta la leyenda que Júpiter se tragó a Metis para demostrarle su amor. Esto le provocó un terrible dolor de cabeza, por lo que pidió a Vulcano (dios del fuego y los volcanes, forjador del hierro y creador de armas y armaduras para dioses y héroes), que lo golpeara con su hacha para abrirle el cráneo. Al hacerlo, de la herida aparece una mujer adulta, vestida con armadura y escudo. De esta manera nace Minerva. Cruel y belicosa, era la patrona de los guerreros, la defensora del hogar y del Estado, encarnación de la sabiduría, la pureza y la razón. Tenía el don de la profecía. Se le representaba con una lanza, un escudo adornado con la cabeza de la Medusa y la égea en su pecho.