La comunidad universitaria por Tabasco

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El licenciado Sergio Gutiérrez Zermeño, jefe de apoyo administrativo de la Unidad General de Servicio Social, de la máxima casa de estudios, señaló que son entre ocho y nueve mil personas plenamente identificadas las que operan el programa, desde las que se encargan de la logística en toda la Red universitaria y las que se ubican en los centros de acopio, hasta los jóvenes de servicio social, quienes volante en mano, buscan sensibilizar a la población en los centros comerciales para que cooperen.
Enfatizó que la gente que está apoyando es más de la que vemos. “No por el hecho de que hay personas que no están en un centro de acopio, significa que no estén trabajando o que no estén operando en este programa”. Precisó que no se puede minimizar, por ejemplo, la labor que realizan los académicos de cara a grupo, exhortando y sensibilizando de una u otra manera a los jóvenes para que contribuyan con ayuda. Ellos están cooperando incluso desde su propio hogar”.
El programa emergente arrancó el domingo 4 de noviembre, alrededor de las 11 de la mañana. A partir de ese momento, los centros universitarios temáticos y regionales, escuelas preparatorias y módulos, escuelas incorporadas, así como la Unidad de Servicio Social, ubicada en la Rambla Cataluña, se convirtieron en centros de acopio.
Prestadores de servicio social, brigadas jurídicas y multidisciplinarias apoyan sensibilizando a los habitantes de la zona conurbada. “Les entregan volantes de manera directa, están en centros comerciales e incluso dentro de este mismo programa establecimos en ciertas zonas llegar y tocar la puerta y solicitar la ayuda”.
A cambio de esta labor, a los jóvenes se les contabilizan las horas como servicio social, pero los mueve más el deseo de cooperar, según menciona su coordinador. “Muchos quieren colaborar. Hay algunos que buscan el apoyo que brinda un programa de esta naturaleza, pero yo le apuesto más a la sensibilidad y las ganas de ayudar. Esta labor otorga más calidad moral y sensibilidad que horas”.
La Rambla Cataluña es el Centro total de acopio. Los diferentes equipos coordinados por áreas acuden hasta este lugar para entregar los artículos que se reciben, y es aquí donde se clasifican los productos, se cuentan y guardan, ya que cada dos días se envían a la Cruz Roja parque Morelos, para que de ahí los trasladen a las zonas afectadas por las inundaciones.
En los primeros días de acopio se contabilizaron y enviaron tres toneladas de productos, y dos días después, otras cuatro. “Hay días que recibimos 700 kilos de ayuda, otros más de una tonelada, pero, en general, la respuesta ha sido muy buena. La comunidad universitaria, en particular, se ha sensibilizado con la causa. Ha sido tocada en su corazón y está respondiendo de una manera tan agradable, que les agradecemos la voluntad”, dijo Gutiérrez Zermeño.
Detalló que también la gente que ha recibido los volantes o que se ha enterado a través de los medios de comunicación de los centros de acopio, ha llegado a entregar su ayuda. “Han venido niños, madres y familias completas. Hemos visto a señoras a punto de la lágrima que llegan y nos hacen la entrega, y eso nos hace sentir mucho más fortalecidos”.
Acotó que en un principio se pedían artículos que ahora ya no son tan necesarios, como las cobijas. Ahora hubo una nueva indicación: la instrucción fue solicitar, más concretamente, productos para bebés, madres embarazadas y ancianos. Leche en polvo es uno de los productos que más se requieren, medicina, proteína, toallas femeninas e incluso calzones desechables para adultos.
Todavía se necesita agua, comida enlatada (abrefácil), azúcar, café, consomé, jabón, papel higiénico, aceite, galletas, chocolate, frijoles y pañales, entre otros productos.
Este fin de semana pasado se sumaron al programa brigadistas de Chapala y Jocotepec, y no se descarta que en los próximos días, de acuerdo a la emergencia, se pueda extender a otras localidades.
La idea era que el programa concluyera el domingo 11, pero se determinó no fijar fecha, por lo que será en la medida en que vaya aminorando la necesidad en Tabasco y Chiapas, como se defina. Si las necesidades continúan, también en la medida de lo posible se extenderá el programa, según concluyó Sergio Gutiérrez Zermeño, quien citó a la madre Teresa, al mencionar que “hay que dar hasta que duela”.

Inundación anunciada

Mariana González

Más allá de factores políticos y económicos, las inundaciones en Tabasco y Chiapas tienen un trasfondo mayor: por su geografía, ambas entidades son vulnerables al cambio climático.
El excesivo uso de hidrocarburos provoca un aumento en la temperatura mundial y el deshielo de glaciares. Esa agua llega a los mares, provoca más evaporación y fenómenos meteorológicos extremos que afectan en mayor medida a países como México.
Desde 1997, científicos mexicanos advertían a la ONU que el sistema hidrológico tabasqueño era sumamente vulnerable. La altura de las costas del golfo de México y del Caribe aumenta la posibilidad de anegación.
Greenpeace alertó en agosto de 2006, que Tabasco y Campeche eran susceptibles de sufrir inundaciones como las de Nueva Orleáns, pues los ríos Grijalva y Usumacinta son la segunda mayor descarga de agua dulce en el golfo de México. Esto sumado a la pérdida de humedales, el acelerado embate industrial y hundimiento de las costas y más huracanes en la zona.
La organización internacional calcula que en México cerca de 20 millones de personas están en riesgo por inundaciones y huracanes. Tabasco y Chiapas son un claro ejemplo.
La Organización Meteorológica Mundial calcula que es seis veces menos caro emprender medidas de prevención, que responder a una emergencia natural. No obstante, las autoridades mexicanas no las adoptan, advirtió Greenpeace.
La tercera Comunicación nacional de México ante la Convención marco de la ONU sobre cambio climático, indicó que la temperatura del mar en el Caribe, golfo de México y Pacífico mexicano ascendería entre 1 y 2°C, y aumentarán las tormentas severas.
Cancún, Puerto Vallarta y Tapachula sufrieron potentes y agresivos huracanes. Hoy Tabasco y Chiapas están ahogados por el desbordamiento de presas y ríos. En un futuro, quizá cualquier otra ciudad. Hay focos rojos.

Un estado al borde del quebranto social

José Díaz Betancourt

las consecuencias políticas de las inundaciones de Tabasco serán de corto plazo, en tanto que las sociales se ubicarán a mediano y largo plazos, opinó el sociólogo Marco Antonio Cortés Guardado, rector del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), de la Universidad de Guadalajara.
Para el académico universitario la frase de la prevención gubernamental “no podemos evitar que ocurran los fenómenos naturales, pero podemos hacerlos menos dañinos”, nunca estuvo mejor aplicada, pues en las condiciones en que se encuentra Tabasco y después de lo que se ha revelado, es claro que el gobierno federal pudo hacer más por evitar los daños a la población. “El gobierno había anunciado planes de protección y de prevención para la zona que ahora está afectada y se habían programado con partidas específicas para desarrollar proyectos hidráulicos. Alguien falló allí, porque hubo negligencia y corrupción y eso saldrá a la luz pública”, opinó el investigador.
Hoy que Tabasco está bajo el agua, aunque usualmente el 30 por ciento de su superficie lo está la mayor parte del año, se recalca que su aportación al PIB (producto interno bruto) es del 0.66 por ciento y esa es una cifra engañosa, pues del total de la extracción petrolera nacional, el 18 por ciento es tabasqueña y esa cuenca representa la séptima reserva de agua en el mundo.
La riqueza de esta entidad subestimada en el escenario mexicano, está en peligro, porque las consecuencias sociales y económicas de la ausencia de una política de atención gubernamental pueden ser más desastrosas que las mismas inundaciones: “las pérdidas son cuantiosas y el pueblo tabasqueño, principalmente el más desprotegido, las sufrirá por mucho tiempo”, dijo Cortés.
El tema de la pobreza se agudizará porque los recursos públicos y la solidaridad no serán suficientes para reponer las pérdidas de la población y sobre todo la más necesitada, que es la que menos medios tiene para resarcir este tipo de contingencias, en tanto que el problema se politiza más cada día, a consecuencia de tres actores políticos principales: Andrés Manuel López Obrador, el gobierno federal y el gobierno estatal.

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