Invertir en infraestructura y educación para superar la crisis económica

La del 2020 fue la caída más fuerte que ha tenido la economía mexicana desde los 30, y aunque la recuperación en este año ha sido relativamente rápida, sigue siendo insuficiente para compensar las pérdidas

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Como consecuencia de la pandemia por COVID-19, que afectó sobre todo al empleo y al sector servicios, la economía de Jalisco podría tardar hasta el 2023 para alcanzar los niveles que tenía en 2018, año en el que los niveles de producción fueron de los más altos que se hayan registrado en el estado.

Ha habido un proceso de recuperación, pero éste ha sido insuficiente para compensar las pérdidas del año pasado, señaló Antonio Ruiz Porras, coordinador del doctorado en Estudios Económicos del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA).

Las estimaciones del investigador indican que el proceso de recuperación de la economía jalisciense, aunque no sea suficiente, podría ser más acelerado que el crecimiento económico nacional. Eso se advertiría en las cifras de este año, y para el 2022 el proceso de recuperación podría ser positivo para la economía del estado, con niveles equiparables a los del 2019, aunque éstos no eran los óptimos a nivel nacional.

Para acelerar más la recuperación tendrían que implementarse políticas de inversión en infraestructura, en favor de la educación, salud y vivienda, entre otras.

  • Tendría que promoverse la inversión en infraestructura por sus efectos positivos en la generación de empleo, demanda de recursos y mayor producción de las empresas para acelerar la recuperación económica
  • Algo que es fundamental para salir de las crisis es promover la inversión en capital humano. Es decir, son necesarias políticas de apoyo a la educación en todos sus niveles y para la generación de Ciencia y Tecnología. “Esto constituye una política de largo plazo que se ha visto que ha coadyuvado a reducir o resarcir los problemas de las crisis”.
  • Detalló que la inversión en educación impacta en una mejora de habilidades de los ciudadanos, los cuales se vuelven más productivos, lo que ayuda a que el crecimiento económico sea más alto.

“Las políticas de reducción de presupuesto a las universidades por eso son negativas, ya que disminuyen recursos para un rubro que es esencial, si lo que se quiere es promover el crecimiento económico”.

“A estas políticas en conjunto, que están basadas en el gasto, se les llama técnicamente políticas contracíclicas. Serían necesarias tanto a nivel nacional como estatal para generar una mayor recuperación económica”.

Efectos generales de la crisis

En este momento, debido a la crisis, hay carencia de viviendas y al mismo tiempo construcciones que nadie usa. Foto: Gustavo Alfonzo

Destacó que la crisis le pegó a la gente en los accesos a servicios de salud y en los servicios de vivienda. Por lo que es necesario promover mejoras en las políticas hacia estos dos rubros, dijo y añadió que “estamos en una situación en la que hay carencia de viviendas, y al mismo tiempo construcciones para viviendas que nadie usa”.

Lamentó que a nivel nacional las actuales políticas no tengan una orientación contracíclica. A nivel estatal la historia es un poco distinta, pero los esfuerzos han sido incipientes.

Para la recuperación económica a nivel estatal y nacional es necesario el apoyo del sector público, el cual es fundamental. El gran problema en México es que a nivel federal el sector público no ha actuado de la manera idónea para promover el crecimiento económico, además de que ha habido problemas de coordinación a nivel federal y estatal, explicó.

Añadió que una de las razones por las que en Jalisco se espera un crecimiento un poquito más acelerado que el resto del país, es que no se siguieron del todo las políticas federales.

La crisis jalisciense

Ruiz Porras destacó que la crisis de 2020, a raíz de la pandemia por COVID-19, no pegó a todos los sectores por igual en Jalisco. El primero más afectado fue servicios, seguido por el industrial, y el más estable fue el agroindustrial.

Destacó que durante el segundo trimestre de 2020 cayó entre un 8 y 9 por ciento el PIB del sector servicios. Dentro de éste, los más afectados fueron los restaurantes, los servicios de alojamiento (hoteles), las industrias culturales y de entretenimiento. Es decir, los servicios orientados hacia el turismo o el entretenimiento.

El sector servicios ha sido el más golpeado en Jalisco. Foto: Archivo

En consecuencia, hubo también efectos en la ocupación y empleo en el estado. El mayor impacto estuvo en el sector servicios, ya que siete de cada diez empleos en el estado están asociados a ese sector, y al ser más afectado por la crisis se presentó un incremento del desempleo.

El empleo se está recuperando relativamente rápido, pero todavía es insuficiente para compensar las pérdidas del año pasado y la calidad no es equivalente a la de los trabajos que se perdieron.

Aclaró que muchos empleos generados tienen peores condiciones ya que son informales, tienen limitaciones en seguridad social, algunos son de corte familiar, lo cual implica que la mayoría de las veces no tienen prestaciones; o pasaron de tiempo completo a ser de medio tiempo.

El contexto nacional

Ruiz Porras explicó que en 2019 la economía nacional ya estaba encaminada a una crisis, ya que el Producto Interno Bruto mexicano cayó 0.1 por ciento.

Especificó que en los últimos dos años, es decir tanto 2019 y 2020, ha habido un proceso de desaceleración de la economía mexicana, en el primer año coincidió con el inicio del sexenio y, posteriormente, afectó la pandemia del COVID-19 que convirtió la desaceleración en crisis.

“La del año pasado fue la crisis más fuerte que ha habido en la economía mexicana desde los años 30, la famosa gran depresión de 1932. Después de ésta, no se había tenido una crisis tan fuerte”.

Explicó que después de la crisis de 2008 y 2009 la economía mexicana había crecido consistentemente a una tasa de alrededor del 2 por ciento anual.

“Uno podría pensar que dos por ciento no suena mucho, pero el problema es que cayó más del ocho por ciento el año pasado, y con esa caída se borraron prácticamente seis años de crecimiento económico en el país, para que se entienda el tamaño del golpe. Por esa razón es por el que ha sido muy fuerte el impacto de la crisis”, explicó el especialista.

“Se decía que la crisis de 1982 había dado origen a una década perdida. La caída del año pasado ha sido peor que la de los años ochenta. Afortunadamente, la gran diferencia es que la recuperación en este año ha sido relativamente rápida, pero insuficiente para compensar las pérdidas en México”, dijo.