Humedales claves para la preservación de ecosistemas

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En los últimos años la problemática del medio ambiente ha sido asociada de manera preponderante a los efectos del cambio climático, cuya solución se vislumbra en la necesaria preservación de nuestros recursos naturales, incluido entre ellos y de manera primordial el líquido vital para el sostenimiento de todos los ecosistemas: el agua.
Una de las expresiones que han sido objeto de mayores atenciones por parte de los expertos y defensores de las riquezas naturales son los llamados humedales, que son zonas de la superficie terrestre que están temporal o permanentemente inundadas, reguladas por factores climáticos y en constante interrelación con los seres vivos que las habitan.
Para valorar la importancia de estas zonas naturales debemos tener presente que los humedales contribuyen a la recarga de acuíferos subterráneos que almacenan 97 por ciento de las aguas dulces no congeladas del mundo, y que en muchos de los casos, son la única fuente de agua potable para millones de personas. Además, más de 40 por ciento de las especies de flora y fauna del mundo y 12 por ciento de todas las especies animales se encuentran en los humedales de agua dulce, y algunas de ellas son endémicas, es decir, no habitan en ninguna otra parte del orbe.
Hace 37 años la preocupación por el cuidado del agua, llevó a diferentes países del mundo integrados en la Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza (IUCN por sus siglas en inglés), a signar un acuerdo relativo a los humedales, de importancia internacional, conocido como el Convenio de Ramsar, cuyo principal objetivo fue la conservación de las aves acuáticas y que actualmente reconoce la importancia de estos ecosistemas como fundamentales en la conservación global y el uso sostenible de la biodiversidad. Dicho convenio, firmado en la ciudad de Ramsar, Irán, el 2 de febrero de 1971, entró en vigor en 1975, y a la fecha cuenta con 158 países contratantes, con un total de mil 720 sitios designados, lo que representa un área protegida de 159 millones de hectáreas.
Nuestro país se adhirió a este convenio en 1986 y, recientemente, en el marco de la celebración del Día mundial de los humedales, el 2 de febrero de este año, México incorporó 45 nuevos sitios al Listado de Humedales de Importancia Internacional de la Convención Ramsar —logrando por este hecho un récord mundial—, acumulando a la fecha un total de 112 sitios con una superficie de ocho millones de hectáreas y con lo que se consolida en el segundo lugar mundial desde 2006 por el número de sitios incorporados.
Para orgullo nuestro, en dicha celebración se designaron siete nuevos humedales costeros en Jalisco, a solicitud del Departamento de Estudios para el Desarrollo Sustentable de Zonas Costeras de la Universidad de Guadalajara y de las comunidades locales. Estos nuevos sitios son: Laguna Barra de Navidad (Cihuatlán); Estero La Manzanilla (La Huerta); Sistema Lagunar Agua Dulce–El Ermitaño (Tomatlán); Laguna Xola–Paramán (Tomatlán); Laguna de Chalacaltepec (Tomatlán); Estero El Chorro (Tomatlán) y Estero Majahuas (Tomatlán). Con esto, Jalisco ocupa el segundo lugar nacional en el número de sitios Ramsar registrados.
Pero el gran asunto no es sólo incrementar el número de humedales, el reto mayor es que la incorporación conlleva el cumplir cabalmente con el compromiso de mantener y, en la medida de lo posible, incrementar dichas riquezas naturales.
Durante los años ochenta y principios de los noventa, en México no había políticas adecuadas para promover la conservación de los humedales, pero en los últimos diez años se han registrado avances significativos. La Comisión Nacional del Agua, la Comisión Nacional de íreas Naturales Protegidas, y la Semarnat han tomado decisiones y realizado importantes aportaciones económicas para fortalecer en nuestro país los sitios Ramsar, especialmente aquellos que no se encuentran dentro de áreas protegidas. Actualmente 77 por ciento de los manglares mexicanos se encuentran en algún esquema de protección formal. Sin embargo, siguen siendo ecosistemas críticamente amenazados por actividades no sustentables de tipo inmobiliario, de infraestructura, acuacultura y ampliación de la superficie agrícola y ganadera, entre otros.
El 2 de febrero de 2007, se publicó en el Diario Oficial de la Federación la última reforma a la Ley General de Vida Silvestre para proteger el manglar, prohibiendo la remoción, relleno, trasplante, poda, o cualquier obra o actividad que afecte las condiciones del flujo hidrológico del manglar para los proyectos turísticos o que provoque cambios en las características o servicios ecológicos. Pese a que apenas ha transcurrido poco más de un año de esa reforma, algunas empresas insisten en que se modifique nuevamente la ley, en el sentido de permitir el corte de mangle, con el argumento de la fórmula engañosa de compensarlo con la siembra o creación de otros similares.
Para Greenpeace, organización sin fines de lucro que vela por los recursos naturales en el mundo, “el compromiso de replantación de los mangles que se destruyan, es ciencia ficción. Los manglares forman parte de un complicado ecosistema. Si se dañan o se pierden, no pueden trasplantarse”.
En el año de 2005 en nuestro estado se creó el Comité Estatal para la Protección de los Humedales. Empero, sería conveniente hacer una revisión de la legislación ambiental para que se fortalezca su protección. Es importante hacer hincapié en que una reglamentación adecuada permitirá establecer condiciones más favorables para la presupuestación y aplicación de recursos económicos o incentivos fiscales, que apoyen las labores de conservación y protección que deben ser desarrolladas en esos sitios, sin menoscabar las oportunidades de desarrollo de los poseedores del suelo en sus inmediaciones y, desde luego, sin detrimento de las actividades productivas que se generan al amparo de las condiciones climáticas y de recursos hidrológicos que brindan los humedales.
Se requiere redoblar esfuerzos, y sobre todo, iniciar fuertes campañas para sensibilizar a todos los jaliscienses de la importancia de los humedales para los ecosistemas, y por tanto, resaltar su relevancia en la conservación y el mejoramiento del medio ambiente local y global.