Estas ruinas que ves

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090619 HEY CafŽ Tacuba, en la VFG celebrando sus 20 a–os. Foto: Tonatiuh Figueroa

Los habitantes de Cuévano suelen mirar a su alrededor y después concluir:
—Modestia aparte, somos la Atenas de por aquí.
ESTAS RUINAS QUE VES, JORGE IBARGíœENGOITIA

La presencia de un teatro sin terminar en pleno corazón de la ciudad, una distancia que parece insalvable entre la oferta cultural disponible en el oriente y el poniente, representan los polos de la discusión acerca del rumbo que ha de tomar la política pública en materia de cultura para Guadalajara.

La metáfora
La historia de la rehabilitación del cine Variedades podría ejemplificar las políticas culturales en Guadalajara. La intención de rescatar un espacio preexistente para transformarlo con presupuestos y propuestas en un revulsivo para la vida cultural, es una buena idea. Una idea entorpecida por una deficiente aplicación de los recursos públicos. Basta recordar que después de ser adquirido durante la administración municipal de Francisco Ramírez Acuña, que gastó 36 millones de pesos en obras de rehabilitación, proyectos ejecutivos de restauración y compra de butacas (que se pudrieron en las bodegas), el proyecto fue abandonado.
Grandes ideas sobrevivieron para dicho espacio, que fue rebautizado en la administración de Emilio González Márquez como Laboratorio Arte Variedades. Durante la tutela de Santiago Baeza, como director de Cultura en dicha administración, Larva inició operaciones como un espacio para el arte contemporáneo.
La buena idea sobrevivió y para la administración de Alfonso Petersen, el cabildo tapatío aprobó una partida de 80 millones de pesos para su conclusión. Monto que quedó limitado a 10 millones de pesos que el actual director de cultura del ayuntamiento, Eugenio Arriaga, dijo destinaría a la habilitación del recinto como “un café, moderno, vanguardista, muy peculiar, en el que se encuentren los artistas” (El Informador, 12 de enero del 2009). Es una historia donde las buenas ideas y las mejores intenciones se han visto cara a cara con la realidad de los presupuestos magros y las políticas opacas.

Diagnósticos y propuestas
El miércoles 10 de junio fueron invitados los siete candidatos a la presidencia municipal de Guadalajara a un foro para presentar sus propuestas de política cultural y escuchar las sugerencias de la comunidad artística de la ciudad. Miguel íngel Gutiérrez, director del grupo Luna Morena y uno de los convocantes, argumentó que el encuentro era necesario, porque, “como gestores culturales, como creativos, grupos o compañías, estamos desarrollando proyectos y queremos entrar en contacto para poder conocer sus proyectos y tratar de generar compromisos” (La Jornada, 9 de junio del 2009).
A la cita acudieron solo tres candidatos, tres mandaron representantes de su planilla y uno se ausentó.
En el diagnóstico acerca de la vida cultural tapatía hubo consenso: existe un estancamiento en la ciudadanización de políticas públicas, es necesaria una mayor transparencia en la designación de funcionarios y una menor discrecionalidad en el uso de los presupuestos.
Por el lado de las propuestas todos los candidatos a la presidencia municipal de Guadalajara coinciden en que hace falta una expansión de la oferta y una mayor participación de los ciudadanos en la elaboración de la agenda cultural de la ciudad. Las pequeñas grandes diferencias radican en el como. Algo que se encargó de resaltar el representante del Partido Convergencia, Víctor Ramos, al señalar que el enfoque sobre políticas públicas en materia cultural depende del concepto de cultura que cada organización demuestra en el ejercicio del poder.
En resumen podríamos decir que los tres grandes partidos proponen un crecimiento de la oferta, a través del fortalecimiento de la infraestructura municipal, mientras que los partidos con menor representación proponen que dicha expansión se dé por medio de una participación ciudadana vía la creación de organismos y la apertura de los existentes a los promotores culturales independientes.
Estos dos puntos, sin embargo, fueron omitidos de la presentación que realizaron los representantes del Partido Revolucionario Institucional y el PAN, ante el foro convocado por los colectivos Caleidoscopio y Luna Morena.
El PAN propone un proyecto cultural para Guadalajara que continúe la lógica de expansión de la oferta a través del fortalecimiento de la infraestructura municipal. Una lógica que en voz de Santiago Baeza, “debe estar enfocada en el usuario”.
Para el ex director de Cultura de Guadalajara en la administración de Emilio González, “se está trabajando ya en una red de centros culturales que permitirán actuar de manera territorial”. Y reconoce que: “donde más hace falta trabajar es en la zona norte, que es Tetlán y en el sur, que corresponde a El Sauz, donde no hay centros culturales y tenemos que crearlos”. De esa manera se logrará descentralizar la gestión cultural.
En su exposición, Santiago Baeza fue el único representante que habló acerca de la “economía de la cultura”, término que reúne en diversas teorías y conceptos la importancia que las industrias protegidas por el derecho de autor representan para la vida económica de una ciudad, región o país.
Sobre este tema, Baeza afirma que es “indispensable que para aumentar el presupuesto de cultura de Guadalajara sepamos por qué, dónde y cómo. Si no tenemos un diagnóstico que nos permita saber quiénes son los artistas, cuánto ganan, quiénes son los promotores, cómo se distribuyen recursos, vamos a seguir dando palos de ciego y eso ya no se puede hacer”.
El candidato del PRI a la alcaldía municipal, Jorge Aristóteles Sandoval, envió a Irma Cano, candidata a regidora, como su representante. Cano leyó un texto preparado por lo que llamó el equipo cultural del candidato, en que resaltó que el paradigma con el cual una futura administración tricolor abordaría las políticas públicas en el rubro, sería la “democracia cultural participativa”.
Dentro de las propuestas de Aristóteles Sandoval destacan la creación de un organismo autónomo que defina la política cultural, generar un diagnóstico que permita identificar los espacios que necesiten infraestructura, así como contratar a promotores culturales para avivar la participación de las comunidades y reglamentar la producción editorial del municipio.
El socialdemócrata, Miguel Galán, señaló que es “indispensable crear una visión más plural de qué y cómo somos. En este sentido es innegable que tenemos un claro desaprovechamiento de la generación de turismo, a través de las nuevas manifestaciones culturales de nuestra ciudad. Por eso debemos entender que podemos generar ese turismo cultural, pero también local, no solamente foráneo, a través de los recorridos históricos, rutas gastronómicas y visitas a recintos culturales”.
Galán añadió a la discusión, el carácter cívico de la cultura. “Creemos que facilitar la reconciliación social a través de la cultura y sus manifestaciones artísticas es también lo natural y deseable. La descalificación de la otredad y a las mal llamadas minorías no fomentan más que la división social. Está comprobado que la cultura es un ingrediente activo al desarrollo de los pueblos”.
Galán puso sobre la mesa, la creación de estímulos fiscales y un marco jurídico actualizado, para dotar a los centros culturales de las herramientas necesarias para su cabal desarrollo.
El candidato del Partido de la Revolución Democrática, Carlos Orozco, envió a un representante y con éste su propuesta, en la que señala que Guadalajara debe ampliar los grupos de expresión artística del municipio, así como consolidar eventos que proyecten a la ciudad.
Tal vez el eje más distintivo de su propuesta consista en “reconvertir la vocación turística-comercial de Guadalajara en turística-cultural, a través de la recuperación integral de la ciudad arqueológica, museográfica y anfitriona”, una ambición compartida por otros partidos, pero no priorizada de la misma manera.
Orozco Santillán propone “impulsar el proyecto ejecutivo del Corredor cultural museo de las ciencias del transporte-Glorieta Minerva-Hospicio Cabañas, para formar una cruz cultural que abarque de la Glorieta Minerva al Cabañas y de la barranca de Huentitán a la antigua estación de trenes”.
Víctor Ramos, representante de Convergencia, ofreció la creación del Comuculta (Consejo Municipal de la Cultura), propuesta de ciudadanización de los organismos de planeación cultural, que da un paso más en la descentralización de la planificación pública en la materia, al dotar de personalidad jurídica y patrimonio autónomos al organismo para designar al director de cultura del municipio mediante la votación del consejo, después de una convocatoria abierta. El también profesor universitario propuso generar más festivales en barrios y colonias, así como aumentar un tres por ciento el presupuesto cultural del municipio.
En un gesto poco común en la vida política, el candidato del Partido del Trabajo, Gilberto Parra, se adhirió a la propuesta de Ramos Cortés, después de calificarla como superior, y añadió que debe observarse la inclusión de los pueblos indígenas en cualquier futuro programa cultural del municipio.
Así, entre propuestas concretas, buenas ideas y el reconocimiento tácito que la burocracia actual es un obstáculo, la política cultural en Guadalajara es el reflejo del ex cine Variedades: una obra negra en el peor de los casos; en el mejor, un work in progress.
Ya lo dijo en enero de 2005, Antonio Ortuño (Letras libres): “Los tapatíos somos esencialmente unos edificadores de sueños”.

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