Escultura jalisciense y nacionalista

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“¿Quiénes fueron Rosa y Fidencio Castillo?”, es una pregunta importante para el ámbito de la escultura en Jalisco, afirma Javier Ramírez, curador del Museo de las Artes,  “no sólo por el hecho de que fueran jaliscienses, sino porque ello también demuestra que en la escultura —no sólo en la pintura como fue el caso de José Clemente Orozco, por ejemplo— también hubo figuras importantes que se fueron a la Ciudad de México, y que a la par de muchos jaliscienses más también generaron obra importante; sólo que por las dificultades para desplazarla, era difícil que se conociera”.

Una exhaustiva selección de la obra de estos hermanos compone la exposición Rosa y Fidencio Castillo, de la Esmeralda a la Alameda, un recorrido por la trayectoria de estos exponentes de la escultura mexicana en las técnicas de madera, piedra, terracota y bronce, que tendrá lugar en el MUSA a partir del 7 de mayo y hasta el 16 de agosto.

No obstante la importancia de estos artistas oriundos de Guachinango, en nuestro estado apenas se les conoce. Su historia transcurre, al igual que la del muralismo mexicano de tan amplia difusión en nuestro país, a inicios de los años treinta cuando Fidencio deja su pueblo para ir a la Ciudad de México, donde trabajará como albañil y ejercerá varios oficios, para recibir más tarde a su hermana Rosa, quien también después como él se dedicaría a la escultura.

Empírico y autodidacta al principio, Fidencio no ingresó a la escuela en la que tanto aprendería sobre el tallado, La Esmeralda, sino hasta cuando tuvo treinta años. “Su talento lo llevó a ser, primero, auxiliar y más tarde profesor de esa misma escuela, hasta que se jubiló”, explica Ramírez. Rosa, por su parte, estudió escultura y también se dedicó a la docencia de artes a nivel secundaria; si bien desarrollaron su obra en la capital del país, algunas piezas suyas podemos encontrarlas en Jalisco, como el busto de Miguel Hidalgo en Guachinango y cuatro de sus piezas en el Instituto Cultural Cabañas.

Inmersos en la escuela mexicana del nacionalismo, “que buscaba una identidad  por medio de imágenes de los personajes del pueblo y del indígena, con la pintura prehispánica como base, la recuperación de símbolos y las imágenes de la maternidad así como de los hombres trabajando” se distanciaban de la visión crítica y pesimista que podemos observar en otras expresiones de la época y, en cambio, emprenden “un nacionalismo más bien idílico”, en busca de la reivindicación de la figura del pueblo pobre, pero no miserable, explica Ramírez, “no a través de la conmiseración ni de la lástima, sino de la dignificación”. Una influencia heredada, muy probablemente, de Francisco Zúñiga, artista plástico que recuperó en su obra la imagen del maya y quien fue su maestro.

La exposición próxima a abrir sus puertas al público tapatío, fue creada para presentarse en el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo en la Ciudad de México, bajo la curaduría de Teli Duarte (del MUNAL) y compuesta de cuatro núcleos temáticos, aunque en su montaje en nuestra ciudad estará conformada de un módulo más, curado por Javier Ramírez, en el que la obra será contextualizada con las esculturas de otros creadores jaliscienses de la época: “Escultores que más o menos en la misma época que Rosa y Fidencio estuvieron trabajando con la cuestión nacionalista representada por Miguel Miramontes, y lo moderno que ya se estaba introduciendo en Guadalajara por parte de Olivier Seguin”.

El primer núcleo será un recorrido documental y fotográfico por los años en que realizaron sus estudios en la escuela de tallado La Esmeralda; el segundo está dedicado a la obra de Fidencio Castillo con poco más de veinte piezas de su autoría; así como el siguiente núcleo será un espacio exclusivo para la obra escultórica de Rosa Castillo, más nueve dibujos surgidos de su significativo viaje a Palenque; el cuarto núcleo lleva por nombre “La Alameda”, en honor al lugar donde se celebraron dos importantes exposiciones en 1960 y la Primera Bienal de Escultura en 1962, donde Fidencio obtuvo mención honorífica en aquellas y Rosa ganó el primer lugar en la segunda.