Energía tóxica que dura

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En este momento todas las pilas, de cualquier tipo, deben ser manejadas con precauciones especiales para no contaminar el entorno, pues no existe ninguna que evite dañar el ambiente.Â
Roberto Cárdenas Rodríguez, jefe del Departamento de electrónica del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías, precisó que muchas de esas baterías al irse a la basura convencional, llegan a los tiraderos y penetran capas de mantos freáticos profundos, que genera contaminaciones impredecibles en áreas grandes.
Las pilas se clasifican en recargables y las que son de un solo uso, como las alcalinas, pero actualmente la tendencia es que todas sean recargables, y existe mucha generación de pilas nuevas. Dentro de las nuevas están las de níquel-cadmio. Aún así, todas contaminan.
Entre las pilas de los teléfonos móviles existen algunas que son desechables, que tienen una parte de funcionalidad para retener la memoria del teléfono; son de muy baja capacidad y otras que son de níquel-metal recargables. Ahora hay una gran generación de pilas nuevas con tecnología muy revolucionaria, pero ninguna ha cumplido todavía con características que sean ecológicas, que puedan ser arrojadas al medio ambiente y no contaminen, incluidas las de celular que aunque vienen en unos empaques semiherméticos, con poco tiempo se degrada su empaque, su plástico y los metales internos empiezan a contaminar.
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Enfermedades
Los efectos que causan en la salud de las personas depende de los tipos de metales y de los grados de contaminación, si contienen plomo, mercurio, etc. tienen ya ubicados sus daños toxicológicos en los organismos, pero todas son peligrosas, son cancerígenas de primera instancia. Hay algunas que atacan al hígado o riñones.
Normalmente todos los desechos se van a la basura, a los tiraderos municipales y, ahí, como son muy altos los costos de reciclado en bajos volúmenes, nadie les da importancia como una actividad rentable y es donde comienza el conflicto. Si hubiera centros de acopio y políticas definidas de recuperación, pudiera ser que el tema no fuera un problema.
En Jalisco ha habido centros de acopio, pero han tenido poco éxito, ya que no se ha tenido el apoyo de la industria. En el CUCEI se han hecho intentos de tener acopio de baterías y de pilas, pero han sido acciones aisladas que no han tenido éxito. Y como su vida útil es muy corta, repercute con la acumulación de tanto equipo que se desecha muy fácil y muy rápido.

LeyesÂ
Hay algunas normativas que empiezan a aparecer, pero no están muy encaminadas al manejo ecológico, en especial de las baterías todavía no hay normas establecidas que obliguen al manejo con precaución de estos contaminantes. No hay reglamentación oficial que obligue al buen manejo de estos desechos. En México no hay normas conocidas. Las empresas prestadoras de los servicios si lo manejaran con diferentes actores deberían tomar la iniciativa, porque la población somos los afectados y los últimos en saber qué hacer con ellas. Falta lanzar programas de publicidad para enterar, son varios los actores que se deben involucrar, las cámaras, los colegios, las universidades y los legisladores, que también como usuarios y afectados deben recavar la información, documentarla y legislar al respecto.
Lo ideal para el manejo de los desechos son los centros de acopio, ese es el camino, ya después se tiene que buscar a las empresas que hagan el reciclado, la recuperación con tecnología de todos esos elementos tóxicos.
Se tiene que trabajar en muchas divisiones para resolver este problema que ahora no lo estamos viviendo, pero que lo vamos a ver más adelante, advirtió el maestro Cárdenas Rodríguez. El riesgo actual está en los pepenadores y gente que está en contacto con estos contaminantes y no se da cuenta.
A los usuarios normalmente no les implica mucho riesgo, a menos de que se las introduzcan en la boca, o que las relacionen con los alimentos.
A futuro, el tema de la contaminación de las aguas que se usan para riego y para animales tendrá mayor impacto por este problema.
En Jalisco, hasta lo que se conoce, todo se va a los vertederos, se hacen los centros de acopio pero luego ahí se para porque no hay manera de seguir. Son cantidades muy altas de cientos y miles de kilogramos por comunidad, cantidades que sí pueden espantar. Lo ideal es que esto se vuelva un tema de desarrollo, de investigación y nos hagamos conscientes todos.