En la lucha contra el dengue

115
PROYECTO ESTUDIANTES DE DENGUE

Mediante luz oscura, calor y mínimas cantidades de bióxido de carbono se pretende atraer al mosquito transmisor del dengue. Una vez atrapado el Aedes aegypti, la meta es eliminarlo para evitar una mayor afectación de esta enfermedad entre la población jalisciense.
En eso están empeñados académicos y estudiantes del Centro Universitario de Arte Arquitectura y Diseño (CUAAD), quienes trabajan en un sistema para controlar el problema y que tenga ventajas como: económico, amigable con el medio ambiente y el ser humano.
De acuerdo con el Observatorio para la Salud de la Universidad de Guadalajara, hasta el 7 de noviembre de este año aumentaron un 555 por ciento los casos de dengue clásico, con respecto al mismo periodo pero del año pasado. En el caso del hemorrágico se incrementó un 15 mil por ciento.
El académico del CUAAD, Gerardo Hernández Grover, consideró que ante el avance de esta “epidemia” y ya que ni con las acciones impulsadas por la Secretaría de Salud, ni a través de los métodos convencionales como repelentes, se controla el problema, decidieron impulsar este proyecto.
Consiste en mantener alejado el zancudo de las personas en las casas-habitación. “Es una carcasa semiesférica en color negro, una luz negra, un difusor de calor, además tiene una parte para introducir una pequeña placa de CO2 (bióxido de carbono) solidificado, que es uno de los elementos que atrae al mosquito”.
Incluye una malla electrificada, además de otra inocua en la parte superior para proteger a las personas. El mosquito, aunque no ingrese al aparato y con tan sólo pasar cerca, pueda ser atraído por el campo electromagnético y ser exterminado.
Hernández Grover, junto con el estudiante de tercer semestre de la carrera de diseño industrial del CUAAD, Isaac Villalpando (quienes en fechas pasadas sufrieron esta enfermedad), plantearon que este sistema tiene varias ventajas, una de las cuales es su bajo costo.
“Lo consideramos económico”, puesto que los materiales empleados en su elaboración son baratos. “Es un policarbonato bajo un proceso de termoformado, por ser una forma esférica o un proyecto de estas características, no se requieren de moldes u otras tecnologías bastantes costosas”.
Otro de los puntos favorables es que no resulta tóxico. “El CO2 emitido es en pequeñas cantidades, necesarias solamente para atraer al mosco, sin que llegue afectar a los habitantes de la casa”.
Para analizar más a fondo esta situación, pretenden vincularse con especialistas en plagas urbanas del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias, quienes los podrían asesorar en cuanto a las pastillas de CO2 solidificado, para conocer las posibilidades en cuanto al tamaño, fórmula, entre otros aspectos.
El proyecto contempla un sistema para que el consumo de energía sea mínimo, por lo que trabajan en un temporizador. No es necesario que el aparato esté encendido 24 horas, sólo el tiempo en el que el mosquito habitualmente pica.
Para esto se encuentran en contacto con personal del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías, a fin de adaptar el sistema electrónico y una pantalla legible y de fácil uso para cualquier persona. Adicional a este trabajo, contactaron a especialistas del Centro Universitario de la Salud, para conocer más información sobre el mosco, sus características y los síntomas de la enfermedad. “Estamos trabajando en red”.
Una de las metas es que para el 2010 ya esté funcionando el equipo. Cabe señalar que está en proceso de patentarse, informó el joven Isaac Villalpando.