El voto que había sido nulo

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En las pasadas elecciones intermedias, la sorpresa política se dio en particular en internet. Varios movimientos para anular el voto se organizaron a través de las redes sociales, alcanzando un porcentaje de boletas anuladas de 5.40 por ciento, según datos del Instituto Federal Electoral, cuando entre 1994 y 2006 el promedio de votos anulados había sido del 2.85 por ciento.
Lo que pretendían en particular estos movimientos, era demostrar su hartazgo hacia la clase política y la falta de representación por parte de los partidos. “Nosotros no percibíamos una alternativa válida y creímos que el voto nulo era una forma de manifestar que no estábamos de acuerdo con las opciones electorales, pero también se generó una agenda, que en resumen pretendía abrir el sistema político a los ciudadanos”, explicó en entrevista para La gaceta (edición 643, 23 de enero de 2011). Carlos Delgado Padilla, uno de los promotores de la iniciativa “Fidel candidato”, que nació en abril de 2009, en el marco del movimiento nacional por el voto nulo, y que postuló como candidato a un perro.
Delgado dijo que: “En Jalisco, según algunos medios, hubo distritos donde Fidel le ganó al PRD, al PT, al Verde y a Convergencia”, mientras que en el ámbito nacional, la candidata virtual “Esperanza Marchita”, figura alrededor de la cual fue impulsada la campaña para el voto nulo por organizaciones de todo el país, registró la cifra récord de un millón 839 mil votos.

Elecciones presidenciales
Las previsiones para las elecciones de 2012, en cambio, parecen indicar que el voto nulo será más diferenciado, y que difícilmente logrará los porcentajes de 2009. Esto por varios motivos, a pesar de que en la red surgieron nuevos movimientos para apoyar este derecho, como EllosNoNosRepresentan, que ya tiene miles de seguidores, y pese a que los especialistas consideran que 40 millones de mexicanos tendrán acceso a internet en el momento de las elecciones (el 70 por ciento de ellos votantes).
En primer lugar, como explica el investigador del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, Jaime Preciado, “está surgiendo una nueva posición que se ha discutido particularmente en el organismo que estuvo más activo en la organización del voto nulo en las elecciones de 2009, que es la Asamblea Nacional Ciudadana, cuyos integrantes han llegado a la conclusión de que se da libertad para que sólo allí donde se crea conveniente se anule el voto, porque se ha abierto la perspectiva de que en las elecciones presidenciales ejercer el voto nulo significaría abrirle el camino a candidatos no deseables”.
Preciado dice que habrá grupos que anularán todos sus votos, pero considera que “habrá muchos que voten a la presidencia y eliminen el resto, u otros que donde hay un buen candidato a presidente municipal, a gobernador o a diputado, ejerzan este derecho. Esto implica que en las cuentas generales el voto nulo no tendrá las mismas proporciones que tuvo en 2009”.

Decepción del voto nulo
Otro motivo por el cual la anulación del voto podría ser menos elevada, explica Jaime Preciado, “es que la experiencia de 2009 dejó en claro que esta vía no llevó a modificaciones sensibles en la Ley electoral, ni tampoco le dieron un signo suficientemente fuerte a los partidos como para que definieran una reforma política que incluyera por lo menos esta idea de empoderar el voto de los ciudadanos, con mayor certidumbre respecto al carácter de la votación”.
Esta protesta no comportó la inclusión de una casilla especial dentro de la boleta en que aparezca el voto blanco, “para que esto implique que se pueda plantear que los partidos solamente obtengan su financiamiento a partir de los votos válidos que fueron capaces de convocar”, agrega el especialista.
¿Qué dejó entonces el movimiento para el voto nulo? “Se quedó en un testimonio, hubo algunos cambios que se empezaron a tratar, como el tema de la reelección, del empoderar el voto por las vías necesarias, que abren la participación ciudadana”, dice Preciado.
Y agrega: “Hay dos conclusiones fuertes que deja el movimiento del voto nulo: una es la necesidad de una reforma política de estado, efectiva, que implique la discusión del conjunto del sistema electoral, la representación, el financiamiento a los partidos, el tema del modelo de la comunicación política, para lo cual estos grupos siguen demandando y situando la discusión pública al respecto”.
Sin embargo, el politólogo considera que en la discusión pública se tendría que destacar la necesidad de avanzar hacia la conformación de una constituyente pacífica. “Porque tenemos una constitución tan vapuleada, tan modificada, que es un verdadero ‘Frankenstein’, y con esta constitución las reformas que se hacen terminan por ser parches que inclusive entran en contradicción con otras partes”.
Termina: “la experiencia de anular el voto llevó a la conclusión de que es necesario trabajar antes, durante y después de los procesos electorales; y que son múltiples las demandas y las maneras de obtener los consensos para llegar a un reconocimiento de una nueva ciudadanía y de un nuevo régimen político que vincule la cuestión de la democracia con otras experiencias que han surgido en procesos desde abajo, involucrando a todas las partes en un pacto social capaz de brindar una nueva constitución al país”.

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