El reto de minimizar riesgos en las redes sociales

La viralidad y la persecución de likes pueden llevar a los usuarios de algunos social networks a incurrir en prácticas riesgosas o que incluso ponen en peligro su vida. Recomendaciones de expertos invitan a los padres a mantener un control sobre la actividad en internet de sus hijos y a los adolescentes tomar conciencia de que son también un grupo vulnerable

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Foto: Iván Lara

Como realmente preocupante calificó el pediatra del Centro Universitario de Tonalá (CUTonalá) Iván Coronado, la facilidad con la que niños y jóvenes aceptan retos mediante las redes sociales, aparentemente fundamentados en el deseo de agradar a más personas o tener más vistas o likes, sin importar arriesgar su vida, siendo el grupo de edad de entre los 9 y 14 años quienes han presentado más problemas.

Explicó que en retos que se promueven en Tik Tok y otras redes, como Blackout Challenge, el cual consiste en obtener likes si se llega a perder el sentido tras ocasionar, a alguien más o uno mismo, una asfixia, los niños y adolescentes se ven expuestos a daños graves que pueden llegar hasta la muerte o tener secuelas a largo plazo como una parálisis cerebral definitiva, no reversible.

“El problema principal deriva en el que tú no tienes que demostrar tu identidad al momento de ingresar a una red social, únicamente aplican un pequeño cuestionario con tu nombre, origen y edad. Algunos te preguntan que si estás seguro que eres mayor de edad, al contestar sí el pase se vuelve automático y tienes acceso a toda esa información que no es apta para menores de edad. Sí se especifica en muchas de las redes sociales que necesitan una edad mínima, pero en realidad no existe un filtro”.

Blackout Challenge reta a llegar al punto de perder el sentido tras ocasionar, a alguien más o uno mismo, una asfixia. Foto: Iván Lara

Señaló que la legislación debe ir en el sentido de exigir alguna identificación vigente para poder certificar que verdaderamente la persona que está ingresando es mayor de edad.

“Yo trabajo en un hospital, en un área de infectología, y tenemos reportes de niños y adolescentes de entre 12 y 18 años de edad contagiados de enfermedades de transmisión sexual por adultos que conocieron en una aplicación conocida como Tinder para buscar pareja y su único filtro es preguntarte si eres mayor de edad”.

Compartió que otros casos recientes son los que se han dado mediante la aplicación Free Fire, donde los muchachos que acceden a estos juegos están siendo reclutados para formar parte de bandas delictivas.

“Hay dos casos muy relevantes de jovencitas que al jugar en estas aplicaciones intentaron llevarlas a otras ciudades con engaños, y con el Blackout Challenge también tenemos ya reportes de casos de hospitalización por niños con pérdidas del estado de alerta, además de robos de identidad y extorsión de los cuales existen escasos datos a nivel nacional y mundial porque la gente rara vez denuncia”.

Aunque sí se especifica en muchas de las redes sociales una edad mínima, en realidad no existe un filtro. Foto: Iván Lara

Recordó que desde que existen las redes sociales como el Hi 5, hay una comunicación en la cual no sabes si la persona con la que estás hablando al otro lado de la computadora es un adolescente como tú o es un adulto y qué intenciones tenga al entablar comunicación contigo. 

Las recomendaciones para los padres de familia es regular todas las redes sociales y aplicaciones de los hijos, contar con las contraseñas, agregarlo como amigo y restringir por completo el acceso a las aplicaciones que no admiten a menores de edad. 

“A los adolescentes, que se den cuenta o que entiendan que ellos también son un grupo vulnerable, que no por acudir a un centro universitario se encuentran libres de este tipo de situaciones al momento de entrar a estas páginas”.

Iván Coronado apuntó que las redes sociales no son poco importantes como se podría pensar, ya que los padres de familia piensan que nada más se trata de un niño que está jugando con la tableta o el celular, cuando en realidad puede estar exponiéndose a más peligro de los que uno cree, ya que al tener al muchacho o el niño sentado en la sala de la casa jugando con el teléfono no implica que se encuentre seguro.