El criadero en casa

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Después de que en días recientes fue encontrado un terreno propiedad del ayuntamiento de Puerto Vallarta con cientos de llantas al aire libre, las acciones de prevención del dengue y chikungunya en la zona costera deberán ser fortalecidas, refirió Apolinar López Uribe, investigador del Centro Universitario de la Costa (CUCosta) y exdirector del Hospital Regional de Puerto Vallarta.

“Una sola llanta es un criadero extraordinario de moscos. El vector pone sus huevos en el agua y con el paso del tiempo el nivel del agua sube, cae el huevecillo y sufre su transformación a mosco adulto”.

En rueda de prensa, el secretario de Salud, Jaime Agustín González Álvarez, reprochó la actuación del ayuntamiento de Puerto Vallarta. Dijo que mientras la secretaría realiza una intensa campaña en la zona metropolitana de Guadalajara, en las fronteras con Colima, Nayarit y Michoacán, con la intención de no tener ambientes propicios para la reproducción del vector, “nos encontramos con que adentro de casa tenemos un tiradero en donde se está generando una capacidad de reproducción de, calculamos, un millón de moscos por día. Esto no se vale”.

Para el académico de la Universidad de Guadalajara es urgente dar un destino final a las llantas en las que se puede acumular agua y convertirse en focos importantes de criaderos del mosquito Aedes aegypti, transmisor de fiebre amarilla, dengue y chikungunya.

En efecto, la Comisión Estatal contra Riesgos Sanitarios (Copisjal) realizó pruebas en el agua acumulada, mismas que dieron positivo a larvas del mosco. Por ello será impuesta al municipio una multa por riesgos a la salud.

“Más allá de la multa se debe buscar una solución definitiva de este asunto. Existen trituradoras de llantas y reciclaje del producto que se obtiene del proceso. Hay muchas medidas que pueden implementarse”, dijo Lopez Uribe.

El dengue es una enfermedad viral que en esta zona se presenta de manera endémica y epidémica. Es decir, Puerto Vallarta registra casos aislados todo el año, pero en la temporada de calor, humedad y lluvia, la población del vector aumenta notablemente y es cuando surgen los brotes.

“Estas dos enfermedades vienen de la mano y todas las condiciones están dadas para que los padecimientos tengan un comportamiento igual”, dijo López Uribe.

En el municipio se registraron dos casos autóctonos de chikungunya: una niña de tres años y una mujer de 41, ambas habitantes de la comunidad El Ranchito o Rancho Nácar, donde a la fecha se mantiene un cerco sanitario.

Sin embargo, existen otras zonas que concentran los casos por sus circunstancias ambientales (están rodeadas por cuerpos de agua estancada o que corre lentamente). “Hay una georreferenciación de los casos muy precisa. Hay casos importantes en Las Juntas, en las áreas cercanas al río Ameca y del otro lado del río”.

Recordó que en Puerto Vallarta circulan por lo menos tres tipos de dengue, de los cuales el severo genera complicaciones y hemorragias, y se produce cuando una persona ha tenido la infección previamente. Por ello las condiciones sociales “detonarán si una persona padece tal o cual enfermedad, más otros factores, como que hemos invadido las zonas del mosquito transmisor”.

A la vez, el vector se ha adaptado en los hogares: “Las campañas para que las casas sean seguras se hacen con la oportunidad e intensidad que se debe, pero no hay una respuesta suficientemente fuerte por parte de la comunidad para echar al mosco fuera de las casas y así disminuir la cantidad de casos.

Varias fiebres hemorrágicas en algunos pacientes se pueden complicar, aunque la mayoría de los pacientes evolucionan de manera favorable. Sin embargo, un grupo importante de personas desarrollan complicaciones graves que los pueden llevar a la muerte”.

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