El color de la migración

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Un desierto dibujado en espiral es el insalvable laberinto que se traga a los migrantes. De un lado esperan y del otro extrañan a quien lentamente es enterrado por la arena, el frío nocturno y los depredadores que armados, acechan. Amarillo es el nombre de la pieza de la Compañía Teatro Línea de Sombra con la que cerrará la noche de este lunes, la cuarta edición de Bailar a Pantalla en el Laboratorio de Arte Variedades, LARVA. Organizado por Arte Escena Crisol y con el apoyo de la Secretaría de Cultura de Guadalajara y Cultura UDG, el Festival consiguió traer a la ciudad por vez primera Amarillo, una obra que ha viajado por múltiples ciudades y continentes.

Amarillo, Texas, ese simbólico y pequeño poblado, se vuelve la metáfora del dramático viaje que emprenden miles de migrantes. Quienes consiguen cruzar la frontera norte saben que el desierto es, quizá, el más temible enemigo para conseguir su meta. Inspirado en varios documentales que retratan el tema, el director Jorge Vargas y su Compañía emprendieron su propio viaje creativo para dar origen a esta pieza de teatro danza que utiliza diversos lenguajes.

Apoyados en dispositivos como el video, proyecciones o el circuito cerrado, que se utilizan más desde el sentido de la vigilancia que desde la idea de la imagen, los actores crean un sin número de relaciones con el espacio. En esta obra hay además un provocativo trabajo con objetos que, a manera de instalación, representan a quien ve en la migración su única esperanza. Bidones de agua, mochilas, lámparas de mano, etc. son elementos cuya disposición en el escenario se utiliza para crear tensiones, relaciones, conflictos.

El norte es el objetivo y también la referencia que se desdibuja. La orientación se pierde,  confunde al caminante hasta hacerlo andar en círculos de pesadilla. Esta es una magnífica oportunidad de repensar uno de los fenómenos más complejos de nuestro país. La entrada es libre con boleto que pueden obtener a partir de las 18 horas en la taquilla de LARVA.