Del silencio al cuento

Libro de egresada de la UdeG obtuvo el Premio Nacional de Cuento Corto Eraclio Zepeda 2019

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Foto: Cortesía

JUAN FERNANDO COVARRUBIAS

María Cervantes nació en Guadalajara. Vivió la mayor parte de su vida por la zona mercantil de Medrano. Es investigadora. Es poeta. Estudió literatura. Ahora radica en Zacatecas. Ha publicado ensayos e investigaciones. También poemas. Y el 6 de diciembre pasado, en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, le hicieron entrega del Premio Nacional de Cuento Corto Eraclio Zepeda 2019, por su libro Aves de tu silencio.

¿Cómo fueron tus inicios en la escritura, qué escribías, María?

Creo que todo escritor comienza a formarse como tal desde los inicios de su lectura. Mi infancia no estuvo rodeada de libros, pero en la adolescencia tuve mucha curiosidad por la literatura (en realidad, fue un refugio). Recuerdo mi especial interés por las Narraciones extraordinarias de Edgar Allan Poe. Curiosamente, en aquella época comencé a escribir poesía y no cuento, eso lo mantuve hasta la edad adulta, lo hacía como algo muy personal; nunca intenté entrar en un taller y sólo llegué a publicar un par de veces poemas eróticos.

Se dice que el que escribe es porque tiene algo que decir, ¿cuándo, por qué decidiste entrar en la literatura?

El día que escribí mi primer cuento no me desperté con esa idea plantada en la cabeza. Era el primer día de preescolar de mi hijo mayor y yo sólo quería ponerme a leer toda la mañana. En lugar de eso, me senté frente a mi computadora y escribí mi primer cuento, que ahora se incluye en Aves de tu silencio. Fue un trance, un alivio. Desde entonces no lo pude dejar.

 María, tu primer libro de cuentos resulta elegido en un premio nacional. ¿Cómo te sientes?, ¿cuáles son tus emociones?

Las emociones son muchas, todas inclinadas hacia la alegría, casi a la euforia. Cuando decidí ser mamá también decidí serlo de tiempo completo, en ese ámbito nace mi escritura, mi deseo y mi necesidad por escribir. Hay días, muchos, en los que la duda invade todo el espacio. Aunque en el fondo yo sé que no podría ya vivir sin esto. Ganar el Eraclio Zepeda ha sido una reivindicación de lo que hago. Al mismo tiempo me parece que gano un compromiso, que abrazo y me fascina, de seguir escribiendo, de no bajarme del ring.

¿Por qué escribir cuento y no otro género?

El cuento es la medida justa para mí en este momento. Es un género maravilloso: en su brevedad debe alterar algo en el lector, sacudirlo, golpearlo, hacer que cuando termine de leer vea algo nuevo, por aterrador que esto pueda ser. Me gusta ese reto.

¿Quiénes son tus motivaciones en la escritura?

El artista plástico Pedro Coronel solía decir que de su colección de arte absorbía, como un brujo, aquello que más le llevaba al gozo. Y a mí me gusta pensar que un escritor, en sus lecturas y en sus experiencias, absorbe también hasta forjarse un estilo personal. Sería difícil ofrecer una lista breve de los autores que me han marcado, pero cito a Poe, Faulkner, Rulfo, Amparo Dávila, Marosa di Giorgio, Guadalupe Nettel, Samanta Schweblin, leerlos ha sido un sostén para no desistir de la escritura. En estos tiempos, en este mundo, el arte en general es una forma de trasgredir el sistema y su constante destrucción. Me queda claro que, como lectora, como escritora y como ser humano, debo hacerme de buenas compañías, estas escritoras y escritores, y mis amigos cercanos también a la literatura, han sido mi sustento.

 Háblanos de Aves de tu silencio

Me gusta pensar que Aves de tu silencio es un proyecto que nació precisamente en el silencio, en esa necesidad de decir, de contar y también en ese miedo a dar el primer paso que rompe el mutismo y forja una explosión de pájaros. En este proceso me he descubierto como una narradora amante de lo extraño, de lo siniestro que puede llegar a anidarse en las cosas y los actos cotidianos.

¿Cómo fue tu proceso de escritura de este libro?

Dispongo de poco tiempo para escribir. Dos horas diarias de lunes a viernes. Es poco, pero es un espacio sagrado al que no falto. Tomé el hábito de deambular por los cafés de Zacatecas, donde ahora vivo, con el afán de no tener distracciones. Una vez instalada el ritual consiste en enfrentarme a la hoja en blanco y dejarme llevar por esa marea narrativa que viene a mi encuentro.

El Coneculta de Chiapas hará una impresión de tu libro como parte de los beneficios del premio. ¿Qué encontrará el lector que le hinque el diente a Aves de tu silencio?

Aves de tu silencio se compone de 24 cuentos, algunos breves, otros más extensos, pero todos se ajustan al formato de cuento corto, y van del realismo a lo fantástico y en sus temáticas hay una inclinación hacia lo que yo llamo “lo siniestro cotidiano”, es decir, a la irrupción de lo extraño en las cosas más comunes de nuestra rutina. También hay matices entre la muerte y el erotismo, entre la orfandad, la nostalgia y el misterio. Pese a todo prefiero ver este libro como un cofre cerrado que el lector abre y descubre para apoderarse de lo que hay adentro.