Crisis económica y conducta del votante

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A escala internacional se está experimentando una severa crisis económica, que algunos estudiosos equiparan con la recesión de 1929 (Isorna, 2009), misma que se refleja en una menor inversión económica, en la pérdida de millones de empleos, reducción en las ventas, bajo crecimiento económico y, en general, en la pérdida de los niveles de ingreso y bienestar de la población.
Esta crisis está afectando, de diferente forma, a las distintas naciones del orbe. En lo particular, en México se está manifestando a través de una devaluación severa de su moneda, en la reducción significativa de crecimiento de la economía, en la pérdida de miles de empleos, en una baja inversión en actividades productivas y en el aumento de la pobreza y la marginación de millones de mexicanos.
De acuerdo a diferentes autores (Downs 1957, Lipset y Rokkan 1967, Enelow y Melvin, 1984 y Heat, 1991), toda crisis económica genera una pérdida de apoyos políticos para los partidos gobernantes en turno, de tal forma que, para el caso de México, la actual crisis económica le puede generar un alto costo electoral al Partido Acción Nacional (PAN) en las elecciones programadas para el 2009. Es decir, de acuerdo a este supuesto, la actual crisis económica influirá determinantemente en el comportamiento del electorado, de tal manera que el partido gobernante verá reducido su apoyo en las próximas elecciones para integrar la Cámara de Diputados y también afectará en las elecciones locales y estatales de este año.
Toda crisis económica genera cierto malestar e incertidumbre entre los electores, principalmente entre aquellos que ven mermado su ingreso y patrimonio o han perdido el empleo o nunca lo han encontrado. Este malestar puede ser movilizado, en un momento electoral, por los partidos y candidatos opositores, para tratar de obtener un mayor porcentaje de votos a su favor. Es decir, existe una relación entre crisis económica y malestar social.
Sin embargo, la crisis económica, por sí misma, no genera votos para la oposición, ya que, como se mostró en los resultados de la encuesta comentada, todo gobierno en turno puede argí¼ir y persuadir a los votantes de que la crisis es un fenómeno mundial (de la cual no es responsable), llamando a no lucrar políticamente con la misma para obtener un beneficio electoral por parte de los opositores.
Si bien la crisis económica genera cierta inconformidad entre la gente, este malestar no necesariamente se traduce en votos a favor de los opositores, ya que la crisis puede, incluso, traducirse en un alto abstencionismo o, con estrategias creativas por parte del partido gobernante, en votos en contra de los propios opositores.
Como lo señalara David Gómez ílvarez, presidente del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del estado de Jalisco (IEPC), “La crisis mundial puede provocar dos escenarios distintos en las próximas elecciones del 5 de julio de 2009: un alto abstencionismo o una votación concurrida a manera de reclamo o desahogo.”
Para que la actual crisis económica genere votos a favor de la oposición, ésta debe ser sumamente inteligente y astuta, para que los electores sean persuadidos y crean firmemente que el actual gobierno y su partido son los responsables o corresponsables de la existencia de tal calamidad, lo que hasta el momento no ha sucedido, por lo que, si la oposición quiere ganar los comicios, dichos partidos deben ser capaces de movilizar el malestar social que la crisis genera y convertirlo en votos electorales.
De acuerdo a los resultados de una encuesta levantada en abril, en Guadalajara, la mayoría de los electores entrevistados consideró que la crisis económica por la que atraviesa México es de índole mundial, de la cual el gobierno y su partido no son responsables. Segundo, muchos electores consideraron que votarán en las próximas elecciones tomando en cuenta otros aspectos propios de las campañas, como lo son las propuestas que impulsen los partidos, los perfiles de los candidatos postulados, la plataforma electoral y el tipo de partido de que se trate.
Finalmente, la encuesta muestra que si bien todos los entrevistados saben de la existencia de la actual crisis económica o se han visto afectados por ésta, no necesariamente la crisis les motivará a votar y, si lo hacen, no precisamente lo harán a favor de los partidos de oposición.
En suma, se puede concluir que una crisis económica genera ciertos niveles de malestar entre una parte del electorado, principalmente entre aquellos que se ven afectados por la misma. Sin embargo, una crisis económica, por sí misma, no genera votos para la oposición. Lo que genera votos son las estrategias de campaña (principalmente las de comunicación altamente persuasivas), que utilizan los partidos de oposición, los que aprovechando el malestar que produce la crisis entre los votantes, movilizan sus emociones (principalmente la ira, el miedo y el deseo) al ser exitoso corresponsabilizar de la crisis al partido gobernante.