Con agua y luz solar corren autos

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Mientras nuestros legisladores discuten con patriótico ardor si permitimos lo mismo que Cuba, China y Corea del Norte: el apoyo de capitales privados en la exploración, explotación, transporte y refinación del petróleo, el mundo sigue su marcha y no espera ni atiende las inteligentes ponencias de la legisladora Padierna ni las conferencias magistrales de los Bartlett, Murat et alii.
En el universo no hay combustible más abundante que el hidrógeno, el más sencillo de los elementos, con un solo electrón por átomo, la expresión básica de la materia. Es un gas explosivo, lo cual lo hace peligroso para llenar globos y zeppelines, como bien supieron los fabricantes de esos vehículos aéreos. Pero es perfecto para motores que se llaman, precisamente, de explosión, o de combustión interna.
Los motores ya existen y mueven autos que corren en pistas de prueba. Presentan un problema serio: si una gasolinera es riesgosa, más lo será una surtidora de hidrógeno con sus depósitos llenos de este gas. Pero tenemos hidrógeno abundante en una molécula cuya fórmula todos conocemos y no estalla: H2O, agua. El agua simple tiene dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno en cada molécula. Un tanque lleno de agua es dos tercios de hidrógeno. El estallido de hidrógeno no produce gases residuales como ocurre con la gasolina, un compuesto de estructura con hidrógeno y carbono, de ahí el nombre hidro/carburos. Empleando hidrógeno del agua, lo único que sobra es oxígeno: autos que oxigenan la atmósfera. Eso.
Y, además, se cancela el peligro de un tanque lleno de hidrógeno y, más aún, de una estación para servirlo.
El proceso químico para romper la molécula de agua en sus dos elementos es uno de los más antiguos en química, pero a su vez consume energía. Ese problema lo resuelven las plantas usando la luz solar.
Un equipo internacional de investigadores con la Universidad Monash (Australia) al frente, reporta que ha logrado replicar un proceso clave de la fotosíntesis y emplear luz solar en el proceso de romper el agua en hidrógeno y oxígeno, como hace la hoja de un árbol. El proceso revoluciona toda la industria de la energía renovable al producir hidrógeno limpio y verde, el combustible del futuro, barato y fácil de producir a escala comercial.
Investigadores de Monash y Princeton desarrollaron un sistema que incluye una cubierta impregnada de manganeso, elemento esencial para la fotosíntesis y la vida de las plantas. La molécula de la clorofila en la savia de las plantas es idéntica a la hemoglobina en la sangre de los animales, incluidos los humanos y hasta Dolores Padierna, salvo en que donde ésta tiene un hierro, la cicuta que cultiva en su jardín tiene un manganeso. Es la única diferencia entre ambas.
“Hemos copiado a la naturaleza, tomando los elementos y mecanismos encontrados en la vida vegetal que evolucionó hace unos 3 mil millones de años, y recreado uno de estos procesos en el laboratorio”, dice Leone Spiccia, uno de los malditos extranjeros que nos están arrebatando el valor de nuestro petróleo patrio. “Un conjunto de átomos de manganeso es central para que la planta use agua, dióxido de carbono y luz solar en hacer carbohidratos y oxígeno”. Recuerdo un artículo donde el hoy senador Pablo Gómez llamaba “carbohidratos” al petróleo… Durante un banquete de bodas, creo en Amarcord, de Fellini, una gorda simpática rechaza otra ración de espaguetis porque su médico le prohibió los hidrocarburos, dice muy oronda, tanto como el senador con sus carbohidratos. Por cierto, el artículo desapareció misteriosamente de la versión en línea del diario. En fin, son los expertos que están legislando el asunto de Pemex. Oh my Dog!
El antimexicano proceso fue desarrollado por otro canalla, Charles Dismukes, tiempo atrás, y “el equipo ha dado un paso más al conseguir controlar la habilidad de estas moléculas para convertir agua en sus elementos componentes, hidrógeno y oxígeno”, dice Spiccia, enemigo de nuestra patria. Hizo una membrana de unos pocos nanómetros de grueso donde se agrupan los conjuntos de manganeso.
Nos confiesa tan fresco Spiccia: “Mientras el hombre ha sido capaz de partir el agua en hidrógeno y oxígeno desde hace años, nosotros logramos por primera vez hacer lo mismo empleado sólo luz solar, un potencial eléctrico de 1.2 voltios (¡una pila!) y lo que la naturaleza ha elegido para este fin”.
Y todavía nos restriega en la cara: “El hidrógeno ha sido considerado hace mucho el combustible ideal, limpio, verde, de gran energía. Su producción sin emplear nada más que agua y luz solar ofrece la posibilidad de una fuente de energía abundante, renovable y verde para el futuro de las comunidades humanas en el mundo entero”.
Una burla para nuestros patriotas López O, Murat, Bartlett, Padierna, Gómez et alii que defienden con ardor a Pemex contra los complots de los mañosos capitales que lo acechan.

Contacto: Samantha Blair, samantha.blair@adm.monash.edu.au