Carlos Cortés

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Es ganador del Premio Nacional de Pintura José Atanasio Monroy 2009, en la categoría pintores en consolidación. Su obra Paseo dominical por el Met de Nueva York, obtuvo el primer lugar. Sin embargo, esta experiencia no es nueva para él, ya que en 2004 ganó este mismo premio con el óleo El sustento y la abstinencia. Estudió en el Instituto Cultural Cabañas, aunque la carrera lo defraudó. Tras su descontento decidió radicar en Guanajuato durante algunos años y permaneció en el anonimato. A su regreso a Guadalajara, comenzó nuevamente a pintar. Su participación en exposiciones colectivas suman alrededor de cien. Algunas de sus muestras individuales han sido: Coctel para un hombre muerto, Aprendiz de monstruo y con su trabajo buscará conquistar las ciudades de Dublín y Londres.

Paseo dominical
Es un cuadro que me provoca bastante satisfacción. Más allá del reconocimiento, esta obra ya había dejado su huella en mí. Paseo dominical por el Met de Nueva York se inspira en una escultura de Jean-Baptiste Carpeaux, llamada Ugolino y sus hijos. He viajado en varias ocasiones a Nueva York, y cada vez que entro al Metropolitan, no me canso de ver esta pieza, ya que refleja con precisión la angustia. Tengo una hija, y ahora estoy viviendo precisamente esa ansiedad que capté en el primer momento que vi la escultura.

Atanasio
La primera vez que obtuve el premio fue fascinante, sobre todo porque en ese momento regresé a Guadalajara. Esta situación representó un verdadero renacimiento. Ganar por segunda ocasión el Atanasio Monroy, resultó diferente: no significó aquella gran emoción, pero sí es muy gratificante. Recibir la buena noticia me dio nuevos bríos. Estaba pasando por una etapa oscura. Casi todo el año ha sido complicado, así que he decidido emprender una limpieza sentimental y profesional.

Autorretrato
Lo empleo en la mayoría de mis cuadros. De esta forma realizo un trabajo autobiográfico. Con esto no quiero decir que hago una narración literal de mi vida: son situaciones que me ocurren en determinados momentos. Eso puede tener muchas lecturas. Hay quien dice que resulta ególatra. Tal vez sí. No me peleo con eso. Creo que un artista siempre genera autorretratos a través de sus obras.

Letras y sonidos
Coleccionó libros de vampirismo. Fui admirador de los cineastas Stanley Kubrick y David Lynch, aunque ahora me gustan las películas más reposadas, no tan esquizofrénicas. En cuanto a la música, me atraen las letras de las canciones, en especial las de Nick Cave, quien es uno de los compositores a los que siempre recurro. También me agradan Nick Drake, Bright Eyes, Wilco, Antony and the Johnsons, Jarvis Cocker y Tom Waits.

Subversión
Me gusta respetar las primeras intenciones de mis bocetos. Quizá por ello se ve esa confrontación. Si ocurre subversión en mis pinturas, me parece muy bien, porque de hecho no pasa como un trabajo cualquiera. Esto va más allá de mí.

Influjo
Tiene que ver mucho por los períodos que atravieso. Hace algunos años me involucré con los pintores clásicos y los flamencos. En la actualidad estoy más interesado en la ilustración, por ejemplo, en la obra de Jeremy Geddes y toda esta gama de artistas fantásticos. Deseo tener más libertad. Esa es la parte que me brindan los ilustradores.

Pintor
Veo complicado el panorama, pero finalmente sobresalir depende del talento: nadie te regala nada. Ser pintor es un trabajo como cualquier otro, claro está que si lo haces con cariño y comprometido de verdad, debe funcionar en algún momento. Se tiene que vivir de algo y si se puede de lo que amas, es lo mejor. Me parece que en Guadalajara hace falta difusión para quienes ejercemos una labor dentro del arte. En esta ciudad no existe crítica cultural seria. Casi siempre se habla bien de los artistas sólo porque hay un compromiso de por medio. En Nueva York han recibido bien mis pinturas. No creen que sea arte mexicano. Les sorprende un poco. Con ello he tenido la oportunidad de entrar a un mercado aún reducido, pero me ha ido bien.