Canciones de muerte y devoción

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Tener el coraje de recorrer lo insospechado, y tomar sin disimulos la ruta de la seducción por la vida y la muerte. Ambas tentativas rodean el trabajo de Pascual Reyes, compositor, vocalista y líder de la agrupación San Pascualito Rey. “Las canciones que escribo tienen relación con el abrir y cerrar ciclos. Así es como representan un origen y un final. El contexto puede ser una relación amorosa o una depresión. En San Pascualito Rey plasmo una parte tanática, pero del mismo modo, entiendo que habita otra fracción con luz y esperanza”.
Pascual Reyes encabeza una de las agrupaciones mexicanas de rock que apuesta firme a la intuición. Aunque con dificultades para dar a conocer sus producciones, porque la industria musical continúa con los privilegios para los proyectos fáciles y seguros, San Pascualito Rey posee una trayectoria de más de una década, tiempo en el que los discos Sufro, sufro, sufro; Ahora vuelvo (Ep) y Deshabitado, le han retribuido experiencia y conocimiento.
Con motivo de la presentación del libro Corazón minado, poemario de Pascual Reyes, conversamos sobre las obsesiones que rodean a San Pascualito Rey. Además de abordar los cambios dentro del grupo, y el resultado de Valiente, su nuevo álbum, producción que podrá escucharse en la primera edición de la Feria Internacional de la Música (FIM).
Uno de los primeros recuerdos que tengo de San Pascualito Rey son las canciones “Beso de muerto”, “Nos tragamos” y “Cerquita de Dios”. Después de cuatro discos, ¿cuáles son las enseñanzas y en qué se ha convertido la agrupación?, le pregunto. “El grupo es congruente y honesto con lo que hace. De alguna manera ha fomentado su propio estilo. Aunque sabemos que no inventamos nada, encontramos nuestro juego. Nunca hemos aprovechado movimientos musicales de moda. Siempre hemos mantenido nuestra postura al margen y seguimos nuestro camino”.

Me parece que Valiente es un disco que suena crudo, con un sonido que recurre a elementos musicales básicos. ¿Qué piensas del resultado final?
A San Pascualito Rey se incorpora Alejandro Otaola y Luca Ortega. Su aportación y desempeño robustecen al grupo, y en consecuencia logramos mayor firmeza en el sonido. Como guitarrista Alejandro Otaola es puntual en su estilo, mientras que Luca Ortega carga su energía y capacidad en la batería. Valiente significó un proceso para conocernos, entendernos y así negociar. El disco mantuvo un desarrollo cansado, pero el resultado nos convenció.
San Pascualito Rey surgió en un momento en que aparentemente la situación era diferente para el rock de México. En la segunda mitad de los ochenta, Caifanes fue punta de lanza y consiguió trascender con su obra. Café Tacvba logró consolidarse y acrecentar su popularidad, mientras que Zoé, a pesar de tener varios años en activo, logró despuntar con su música hasta años recientes. En este panorama, ¿nacer desde la independencia representó una opción real o un complicado reto?, le cuestiono. “Somos parte de una generación que abanderó la independencia. Anteriormente los grupos carecían de opciones, y tocaban en los hoyos funky porque no existían más espacios. San Pascualito Rey forma parte de una generación que tiene mayor conciencia de lo que significa ser independiente. Conocemos los procesos y llevamos orden, es decir, no estamos tan desorganizados y salvajes. Ahora iniciamos una nueva aventura con Terrícolas Imbéciles, sello discográfico que ha editado el trabajo de agrupaciones como Austin TV y Bengala”.
Como compositor, Pascual Reyes desempeña una parte fundamental al interior del grupo. Pero también incursiona como autor del libro Corazón minado, edición de Rhythm & Books. ¿Cómo ocurrió el paso de la canción hacia el poema? “Antes que nada, no me considero un escritor. Mi oficio es hacer canciones, pero surgió la oportunidad de publicar Corazón minado. Así fue como decidí incluir textos que todavía no se convertían en canciones. El proceso es distinto, pero continúa siendo honesto. Cuando escribo me siento más libre y coloco código postal, dirección y nombre. Al concluir el libro me di cuenta que soy un cancionero. Tal vez sea un libro que para un literato de oficio no valga la pena. No lo sé. Es mi libro, así salió y como dije, representa la obra de un cancionero”.