Bajále al interruptor

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Entrar a una habitación. Luego, el acto reflejo conduce a buscar un interruptor para encender la luz, casi por inercia. Diecinueve por ciento del consumo eléctrico global es necesario para la iluminación, lo que representa 6 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, según información de la iniciativa del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, en.lighten.
La iluminación trae consigo repercusiones ambientales que son consecuencia de la generación de electricidad. Tal como lo señala David Carlos ívila Ramírez, doctor en arquitectura e investigador del Centro de Investigación del Medio Ambiente del Centro Universitario de Arte Arquitectura y Diseño (CUAAD), refiriéndose al caso de Guadalajara: 75 por ciento de la generación de electricidad en la ciudad, proviene de la quema de combustibles fósiles (por ejemplo, petróleo o carbono).
Para el doctor ívila Ramírez, la principal afectación ambiental causada por la producción de electricidad, por consecuencia de la iluminación, es la emisión de gases de efecto invernadero (uno de ellos dióxido de carbono). Él señala que la actividad humana que mayor cantidad recursos consume es el habitar: “Lo mismo sucede con las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, lo que más contamina no son los automóviles, no son las fabricas (…) son los edificios, habitacionales, de oficinas, escolares, de hospitales”.
Aunque señala como dificultad refutar o aceptar que las emisiones de dióxido de carbono afectan al calentamiento global, explica que se han hecho estudios donde se comprueba que las emisiones de este gas han ido acompañadas de incrementos en las temperaturas de la Tierra.
Por su parte, el ingeniero Rubén Bautista Navarro, del instituto de Astronomía y Meteorología, señala que el cambio climático no es controlado por la actividad humana, pues es irreversible. Por lo que él opina que la afectación ambiental se da porque las formas de producir energía eléctrica requieren de oxígeno para la combustión.

Alternativas de luz
Los LED’s, la iluminación natural y las lámparas fluorescentes son alternativas para iluminar ambientes. Especialistas universitarios opinaron sobre los pros y contras de cada una de ellos.
Por ejemplo, los diodos emisores de luz, por sus siglas en inglés conocidos como LED’s, son dispositivos en estado sólido capaces de emitir luz cuando circula corriente eléctrica a través de sus materiales. En comparación con los focos incandescentes transforman la energía eléctrica en calor para producir luz. Además, los LED’s utilizan poca electricidad.
El maestro Eduardo Velázquez Mora, investigador del Departamento de Electrónica del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI), comenta que la iluminación de un LED’s puede necesitar de 1.8 a 4 volts, esto significa que “con menos de un watt se ilumina un led”, detalla.
La luz diurna o del día es una energía renovable. Para el doctor ívila Ramírez, ésta es una alternativa que representa menos gasto en la iluminación. “Las condiciones atmosféricas, los mismos elementos de las edificaciones; pisos, muros, techos, los materiales en sí o una ventana bien diseñada”, son factores que pueden favorecer el uso de la luz natural. Sin embargo, considera que no existe una cultura para que las construcciones sean acondicionadas al aspecto natural del ambiente.
Los reglamentos de construccií²n señalan “como restricción que el área de del ventana debe ser un tercio del área del piso que va iluminar, pero no te dice qué orientación, de qué forma tiene que ser la ventana, tamaño, disposición”.
Por último, están las lámparas fluorescentes, que al igual que los LED’s, funcionan mediante la luz fría. En el año 2011, el Fideicomiso para el Ahorro de Energía Eléctrica (FIDE) lanzó el programa Luz Sustentable, que impulsa el ahorro de energía mediante el uso de focos ahorradores, al cambiar cuatro incandescentes por cuatro focos fluorescentes.
Acerca de estas las lámparas fluorescentes, el calor generado por la electricidad propicia la excitación de un gas inerte que puede ser el mercurio, neón o xenón. La agitación de estos gases golpea a un recubrimiento de fósforo que es el que produce la luz.
Las lámparas que el programa Luz Sustentable otorga son de mercurio, y para Velázquez Mora, el mercurio puede ser el elemento más tóxico para el medio ambiente. No obstante, el ingeniero Bautista Navarro sugiere que al terminar su ciclo de vida, se reciclen sus materiales que la componen.