Axel Medellín Machain

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Axel Medellín parece un pez en el agua entre los estantes y mesas llenas de cómics. La compra del día es una pila de unos dos kilos de papel y tinta en viñetas e ilustraciones. Un pequeño exceso, pero es un día especial. Todavía festejando el premio Julio Verne de ciencia-ficción, en la categoría de cómic, Axel acaba de ganar otra competencia para meterse a las grandes ligas: la editorial Image lo ha elegido de entre 140 participantes para ilustrar la nueva historia de Frank Cho, autor de Liberty Meadows. Con 34 años de edad, recién casado y esperando bebé, 2009 es sin duda un gran año para este egresado del CUAAD, que un día se cansó de las agencias de publicidad y se dedicó a lo suyo: hacer historietas.

Las grandes ligas
Todavía no lo puedo creer. Frank Cho es uno de mis ilustradores favoritos. Es como si a un guitarrista le dieran la oportunidad de tocar con… no son los Rolling Stones, pero es, digamos, Pearl Jam. Aunque ya había trabajado para otras empresas como Zenescope y Boomstudios, no es lo mismo, porque Image es la tercera o cuarta editorial más importante de cómics, después de DC, Marvel y quizás Dark Horse.

Recurrencias
Algo recurrente en mis historias, y que se puede tomar como un trauma freudiano, es que mis protagonistas son siempre mujeres. No sé por qué. Aparte de eso, me encantan los monstruos y los robots. Me gustan los personajes que son diferentes, mostrar que una persona puede hacer una diferencia, cómo reaccionamos cuando el mundo se vuelve loco y que se pueden alcanzar los sueños.

Profetas locos
Hacer difusión es difícil: en México el mercado base es reducido, los fans son siempre los mismos. El problema no es que la gente no lea cómics en este país: es que no lee en general. Así que somos como los profetas locos: nos paramos en el rincón que nos presten y gritamos “¡Véanos!”.
Pero al mismo tiempo el cómic es muy popular, aunque no lo parezca. Si le das la página de los monos del periódico a alguien, seguro la lee, no como las demás páginas. Es como todo: hay que acercarle las cosas a la gente para que luego te busque. Por ejemplo, ahora con películas como Watchmen, Sin city y Hellboy, ya hay cómics en las librerías.

Lenguaje
El cómic es un lenguaje, una manera de contar historias, como cualquier otra. Por eso no es posible que alguien te diga que no le gustan los comics. Es como si te dijera que no le gustan las películas o la música; puede que no le gusten las películas de acción o tal o cual género musical. Lo mismo con los cómics: seguro hay un tipo que te gustaría, pero no lo conoces.

Hacer cómics
Es como tener muchos trabajos. Tienes que ser un poco escritor, un poco pintor y un poco diseñador: elaborar personajes, hilar ideas, ilustrarlas, colorearlas, escribirlas, encajarlas en página… y todo para que lo desprecien al final, para que te digan: “Sí, pero ¿de qué comes?”.
En México lo que más hago son storyboards para comerciales de televisión. Publico más bien en Estados Unidos, en la revista Heavy metal o en www.zuda.com/earthbuilders. Por eso casi nunca conozco a la gente con la que trabajo: todo es por internet.

Vocación
Leo cómics desde que me acuerdo. Como aprendí a leer antes de ir al kínder, en realidad no tengo recuerdos antes de eso. Era lo que me compraba mi abuelo en el kiosco, para que me entretuviera. Pero lo empecé a tomar en serio después, con el boom de los noventa. Fue el tiempo en el que salió La muerte de Superman. Todos queríamos ser como Jim Lee y pensábamos que nos íbamos a hacer millonarios. Así que entré a diseño industrial, que fue lo más parecido que encontré. La Universidad es para que se te aclaren las cosas. Lo único que aprendí fue que no quería ser diseñador industrial… eso y a dibujar con perspectiva. Y a cumplir con las fechas de entrega.