Acceso a los libros para personas con discapacidad

Debaten estrategias que pudieran abrir un panorama para el desarrollo educativo, social y cultural de este sector de la población

 

Entre sus manos, Hilda Laura Vázquez sostiene su teléfono celular, que no se parece en nada a un libro. Basta presionar un botón para que el texto en la pantalla empiece a ser leído, sin necesidad de mirar las letras. Hilda Laura es una persona con discapacidad visual; desde que nació no puede ver y su celular se convierte en una opción para adentrarse en el mundo de la lectura.

 

A pesar de que a nivel mundial se estima que hay más de 253 millones de personas con discapacidad visual, sólo 10 por ciento de los libros de todo el mundo ofrecen una alternativa para este sector, según debatieron expertos en la mesa “Edición accesible para personas con dificultades para acceder al texto impreso: una perspectiva desde América Latina”, que tuvo lugar en la FIL 2022.

 

En el encuentro se discutieron las estrategias que han implementado las editoriales para producir más material de lectura dirigido a personas con discapacidad visual, en las que consideraron que para trazar estas medias deben de contemplarse principios básicos que garanticen el acceso a todas las personas.

 

“A partir de elementos y principios como la no discriminación, la igualdad de oportunidades, la accesibilidad desde la perspectiva de un diseño universal, es decir, un diseño incluyente para todas las personas y, por supuesto, con una perspectiva de inclusión”, explicó la Presidenta de la organización Discapacitados Visuales, Camerina A. Robles.

 

Al contar con esta perspectiva para crear libros se abre un panorama de oportunidades de educación, cultura y conocimiento, lo que promueve directamente la participación equitativa de las personas con discapacidad y su papel en la discusión de políticas que beneficien a todas las personas, además de fomentar la creatividad y la imaginación.

 

Ante un público integrado por editores, personas con discapacidad y demás, Robles añadió que se debe de pensar en una estrategia mundial para buscar soluciones, por lo que es necesario fortalecer alianzas para que las personas que no pueden ver tengan acceso a más material de lectura y no sólo a algunas opciones.

 

A pesar de no poder ver, Hilda Laura puede encontrar pocas opciones de lectura gracias a su celular, por lo que consideró que las editoriales deben de empezar a familiarizarse con las nuevas tecnologías para adecuar los libros a estas plataformas y no únicamente esforzarse para crear desde cero libros para personas con discapacidad.

 

“Es un desafío convencer a las editoriales y a todas y todos los actores involucrados para buscar el derecho al acceso a la información para las personas con discapacidad. Lo vivimos todos; unos en alemán, otros en inglés, otros en español; unos en el campo y otros en la ciudad; pero particularmente como personas ciegas padecemos de lo mismo: el derecho al acceso a la información no siempre es como pensamos, nos falta mucho”, expuso en su intervención, que contó con el apoyo de una traductora de la Lengua de Señas Mexicana. 

Un constante trabajo en equipo

A fin de garantizar el acceso a la lectura entre personas con discapacidad visual existen alianzas y pactos, mencionó Alma Bagundo Medina, del Consorcio de Libros Accesibles, y dio como el ejemplo el Tratado de Marrakech, que busca crear las condiciones para eliminar limitaciones que beneficien a personas ciegas, con discapacidad visual y otros obstáculos para que puedan acceder a textos o libros impresos. México apenas se sumó a este tratado en 2015.

 

“Lo que queremos hacer en todas las formas posibles es aumentar la presencia de los libros en formatos accesibles y en publicaciones para que las personas que tengan problemas en acceder al libro impreso puedan tener el acceso”, aseveró, y explicó que el Consorcio de Libros Accesibles ofrece regularmente cursos para que los editores puedan aprender estrategias para dotar a sus libros con una perspectiva de inclusión.

 

La Presidenta de la Asociación Internacional de Editores, Karine Pansa, expuso que garantizar el acceso a las personas con discapacidad visual es una tarea pendiente para las editoriales; es una de las tareas pendientes para la asociación que lidera, dijo.

 

Enfatizó que se trata de un objetivo que representa un reto para las editoriales; sin embargo, recalcó que ninguna editorial puede ser considerada “pequeña” para afrontar estos objetivos, por lo que no es descabellado trazar el camino para que los sectores involucrados se sumen.

 

“El Consorcio de Libros Accesibles es el ejemplo perfecto de una estructura de partes interesadas que reúne a diferentes comunidades para lograr progresos que no se podrían lograr trabajando en solitario”, precisó.

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