Unidos en la alerta

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El feminicidio es sólo la punta de un iceberg que esconde los distintos tipos de violencia que enfrentan las mujeres en las etapas de su vida. Si bien el asesinato de una mujer puede ser la parte más visible y trágica, éste suele estar precedido de maltrato físico, verbal, de abuso sexual y hasta robo, coinciden investigadoras de la Universidad de Guadalajara.

Raquel Partida Rocha y Guadalupe Ramos formaron parte del Grupo Interinstitucional y Multidisciplinario (GIM) que analizó la situación de los feminicidios para que el gobierno estatal emitiera la Alerta de Violencia contra las Mujeres en el estado, el pasado 8 de febrero, y que tiene como prioridad los municipios de Guadalajara, Zapopan, San Pedro Tlaquepaque, Tonalá, Tlajomulco de Zúñiga, El Salto, Puerto Vallarta y Ameca.

De acuerdo con el estudio realizado por este grupo, conformado por especialistas universitarios y representantes de dependencias del gobierno estatal, de 2012 al 4 de diciembre de 2015, en Jalisco se cometieron 560 homicidios en los que la víctima fue una mujer, de los cuales sólo 111 fueron consignados como feminicidios.

“Hay deficiencias en las investigaciones, de hecho no existe una información fidedigna, una estadística, una base de datos que permita confrontar la información de las diversas instituciones en el estado”, afirma Guadalupe Ramos, investigadora del Centro Universitario de la Ciénega, con sede en Ocotlán.

Según los análisis de este grupo, en base a datos del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses, en 2012 se registró la mayor cantidad de homicidios contra mujeres, con 154, y en 2013, 2014 y 2015 la cifra se mantuvo en un promedio de 130 casos.

“Hay una deficiencia en la aplicación del protocolo para investigar con perspectiva de género los delitos de feminicidio. Queda a criterio de quien está realizando la investigación de si se trata o no de feminicidio. Lo que queremos, a partir de este estudio, es que se reforme el código penal y se logren nuevos protocolos de actuación”, dijo Ramos.
 
Violencia intrafamiliar, el foco rojo
Las instituciones estatales y municipales no atienden de manera eficaz a aquellas mujeres que acuden golpeadas o amenazadas, generalmente por sus cónyuges, familiares, amigos o varones cercanos a su entorno. Para muchas de ellas, las denuncias suelen ser un calvario que prefieren evitar.

Como parte del grupo interdisciplinario, Raquel Partida Rocha analizó las estadísticas de las dependencias encargadas de atender a mujeres agredidas y afirma que las agresiones se pueden presentar por hasta cinco años sin que haya una verdadera intervención ni seguimiento a los casos.

Incluso, muchas mujeres son orilladas a convivir con su agresor. 

La Fiscalía General del Estado registró mil 612 averiguaciones previas por violación, de 2012 a 2015. La Fiscalía de derechos humanos de esa misma entidad registró ocho mil 481 denuncias por violencia intrafamiliar, tan solo en 2015, según el estudio del GIM.

“No hay un registro de agresores. Cada vez que te agreden se tiene que abrir un proceso nuevo y es un vacío tremendo, porque tienes que esperar a que se termine uno para poder abrir otro. Entonces hay un sentimiento de desesperanza y no continuidad en las víctimas, que provoca que se alejen del proceso de continuidad”, afirmó la investigadora del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades.

Afirma que a partir de la emisión de la alerta en Jalisco se generará una base única de agresores con la finalidad de proteger las posibles víctimas y prevenir nuevos ataques.

UdeG se une a la alerta
La Universidad de Guadalajara integrará un Comité Técnico Institucional conformado por expertas y expertos, cuya primera meta será generar un programa de trabajo para coadyuvar en las acciones en torno a la Alerta de Violencia contra las Mujeres.

Especialistas universitarios anunciaron que una de las primeras acciones será iniciar un diagnóstico sobre violencia de género en todas las dependencias de la Red Universitaria, que incluirá a los estudiantes de todos los niveles educativos.

El Rector General, Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla, dijo que esta institución tiene que revisar qué es lo que está ocurriendo, cómo se desarrollan las actividades y cuáles vulnerabilidades hay al interior de la comunidad universitaria que laceran los derechos de las mujeres y las situaciones de equidad, igualdad o discriminación.