Un parque contra la contaminación del río Santiago

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Detonar la zona aledaña al río Santiago con actividades deportivas, culturales y de recreación, es uno de los objetivos de la propuesta de parque lineal que tienen para el municipio de Juanacatlán académicos del Departamento de Geografía y Ordenación Territorial, en conjunto con una egresada de la licenciatura en geografía.

Los investigadores Margarita Anaya y Federico Morales asesoran a la exalumna Brenda Cortés para desarrollar el proyecto, que beneficiaría a los pobladores de ese municipio y de El Salto.

“Es todo un proyecto aterrizado, trabajado con gente de la localidad, con los estudiantes y jóvenes. No es algo que esté fuera del contexto: nos muestra una radiografía de la zona”, afirma Anaya Corona, quien asegura que los ciudadanos fueron consultados acerca de la posibilidad de hacer un parque de esta naturaleza y se mostraron dispuestos a realizar labores comunitarias en pro del mismo.

Asevera que los han cuestionado acerca de la viabilidad de hacer un parque junto al río Santiago, un cuerpo de agua altamente contaminado por la actividad industrial de la zona de El Salto-Juanacatlán.

“Precisamente es algo que queremos señalar: que están las iniciativas de la ciudadanía, el interés de crear un espacio recreativo, deportivo y cultural, pero faltaría darle continuidad al saneamiento del río. Se han hecho iniciativas como la presa de El Ahogado, pero hay que seguir trabajando. Es un proceso lento. Si mejora la calidad ambiental de la zona, mejora la calidad de vida de los habitantes, no solo de Juanacatlán, sino de El Salto y toda la región”, dice la académica.

Brenda Cortés, egresada de esta Casa de Estudio y funcionaria en el ayuntamiento de Juanacatlán, asegura que el parque no terminará con la contaminación, pero sí aportará una alternativa para mejorar la calidad de ese lugar.

El parque es sólo “parte del rompecabezas”, pues tendría que haber avances en el ordenamiento ecológico territorial y en la macrorecomendación que hizo la Comisión Estatal de Derechos Humanos, mediante la definición del polígono de fragilidad.

Para crear este parque es preciso buscar la concesión de la isla cercana a la zona de la exhacienda, con la Comisión Nacional del Agua.

Comenta que los beneficios para la comunidad serían muchos: mejoramiento del paisaje, restauración de los espacios públicos en deterioro y participación de la ciudadanía en labores comunitarias de limpieza.

El parque tendría una extensión de casi 14 kilómetros en un largo camino peatonal junto a los márgenes del río, que iría desde la entrada del pueblo hasta la exhacienda. Al final habría un estacionamiento que conectaría a una isleta en la que se pretende construir canchas de futbol y basquetbol, un auditorio para actividades culturales, un área infantil y otra para asaderos, además de fuentes saltarinas y un pequeño lago donde las personas puedan practicar natación.

“Queremos impulsar espacios de carácter público, crear infraestructura de calidad, para que los jóvenes practiquen deportes o actividades de recreación”, dice Cortés.

Agrega que en Juanacatlán hay un grupo de teatro con jóvenes que no han podido presentar ninguna obra por falta de espacios públicos.

El proyecto fue presentado y socializado con instituciones privadas, como la Cámara de Comercio y el Consejo Económico y Social del Estado de Jalisco.

El investigador Federico Morales y exdirector de promoción económica de ese municipio, asegura que este proyecto es viable de lograr la interacción de la comunidad, las autoridades de gobierno y los empresarios.

“Sobre todo el actor empresarial, que es el que está provocando el mayor de los daños al caudal del río por los desechos que vierte. Ellos han manifestado que no se les ha invitado a participar en este tipo de proyectos”.

Concluyó que lo importante es que sea un proyecto sustentable y atractivo para los empresarios, viable para las autoridades y que responda a las necesidades de los ciudadanos.