Un implante de bajo costo

360

Después de diez años de procesos experimentales con biopolímeros, investigadores del Departamento de Neurociencias del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), lograron desarrollar un compuesto de materiales de origen natural (quitosana e hidroxiapatita) el cual ayudará a las personas que por algún motivo han tenido la necesidad de someterse a una cirugía para corregir daños en la columna vertebral.

De acuerdo con Rodrigo Ramos Zúñiga, jefe del Departamento, la cirugía es el último recurso que se aplica a pacientes que padecen un síndrome doloroso en la región lumbar de la espalda, ligado a la compresión de los nervios y causado generalmente por algún traumatismo.

En la población mexicana los jóvenes y los adultos mayores son quienes presentan este tipo de lesiones con mayor frecuencia; en el primer grupo es debido a diversos tipos de accidentes a los que están expuestos, mientras que en los adultos mayores los traumatismos se deben principalmente a caídas.

“Es una de las condiciones que se presentan con una mayor incidencia a consulta para obtener tratamientos médicos farmacológicos de rehabilitación física y así controlar los síntomas, y que el daño repercuta lo menos posible en la movilidad y autonomía de los pacientes. Cuando los tratamientos fracasan consideramos que pueden tratarse con estrategias quirúrgicas”.

El compuesto será utilizado en un implante que hará la función de un andamio para mejorar la estabilidad biomecánica de la columna, de esta manera las propiedades de la mezcla compuesta por el biopolímero (quitosana) y las sales minerales (hidroxiapatita) actuarán en dos áreas: la consolidación de estructuras óseas para la regeneración de la zona dañada y en la formación de hueso nuevo, de modo que serviría también para personas que padecen osteoporosis.

“Hasta ahora los resultados son aún experimentales, pero nos permiten identificar una posibilidad promisoria, ya que sí se logró inducir un proceso regenerativo y proceso de formación de hueso. Además son tejidos inocuos que no causan daño a las estructuras nerviosas”, dijo el experto.

Informó que su aplicación en la columna del ser humano no está muy lejos de ser una realidad, pues el tejido ya lo han aplicado en la regeneración de meninges (membranas de tejido conectivo que cubren el sistema nervioso central).

Otra ventaja del implante desarrollado en el CUCS es su bajo costo comparado con los materiales que se emplean actualmente, como cerámicas y titanio, aleaciones que antes eran de acero inoxidable.

“Muchos de los implantes que existen actualmente en la industria son de muy alto costo y son inaccesibles para las personas de escasos recursos. Es una alternativa que hemos generado y es un ejemplo puntual que ha seguido la cadena de un proceso científico”, explicó el especialista en neurociencias.

La proyección es que este modelo de implante se produzca a tan bajo costo, que incluso los pacientes que no tienen seguridad social puedan tener acceso a él.

Trabajo en equipo
El proyecto del cual surgió el implante forma parte de una modalidad implementada en el Departamento a través del Instituto de Neurociencias Traslacionales, que busca que en el corto plazo se pueda tener una aplicación concreta de productos de investigación o de generación del conocimiento que permitan solventar problemas en el área de la salud pública.

El trabajo para este modelo se incluyó en una tesis doctoral, ya que de acuerdo con Ramos Zúñiga, en las investigaciones del Departamento de Neurociencias se involucran estudiantes de posgrado y licenciatura.

“Parte de la idea es que todos estos proyectos sean útiles en la formación de recursos humanos, sobre todo aquellos alumnos que tienen un perfil de potenciales investigadores, desde aquí empieza su proceso formativo”, dijo Rodrigo Ramos Zúñiga.

Entre estos, se encuentra Iván Segura Durán, egresado de la licenciatura en Medicina del CUCS quien prestó su servicio social en el proyecto del implante, lo que le valió para ser reconocido en la presentación de trabajos finales del Programa Nacional de Servicio Social en Investigación en Salud.

“Esto no es el trabajo de un individuo, no es una idea brillante de una sola persona, sino de un grupo muy grande de especialistas de distintas áreas disciplinarias como la biotecnólogos, ingenieros, químicos, neurocirujanos”.