Rosy Arellano

132

La actriz nayarita, quien se inició bajo las enseñanzas del director Roberto Vázquez, cumple 25 años en los escenarios (junto con sus compañeros de viaje, Ignacio Corona y Javier Calderón).
“Fue en febrero de 1984 cuando pisé por vez primera un teatro, ya como actriz de reparto”, con una serie de obras cortas de Carballido. Durante ocho años Arellano trabajó con Vázquez, hasta que la muerte desdibujó al maestro, pero hoy sus frutos se prodigan a través de sus alumnos.
Arellano participa en Historia de un adulterio, con la dirección de Héctor Monteón, que presentan en la Casa de Teatro el Caminante. En octubre y noviembre la temporada continuará en la sala Higinio Ruvalcaba, del Exconvento del Carmen.

¿el teatro o la vida?
Sin la vida no podría hacer teatro, pero tampoco podría vivir sin el teatro. En realidad necesito de ambas fases para tener esta vida de pasión, felicidad, de alegría y de emociones, porque en verdad que son emociones sustanciales las de ambas partes.

… y amor
El teatro me ha ofrecido –y ofrece– mucho amor. Ofrece amor, cariño, combinación de múltiples emociones. El teatro te equilibra y recuerda que la vida no son los extremos, que es una combinación de emociones que te permiten disfrutarla…

Público
Subir a un escenario y hacer una interpretación, transformarme, hacer sentir emociones, intercambiar la energía con el público, me hace feliz.

¿fama o arte?
Arte totalmente. Me fascina expresar en mis personajes lo que buscan hacer sentir… Si hiciera teatro por fama, no estaría aquí. Es verdad que en lo “local” no se reconocen los esfuerzos de los artistas en general, y en particular, a quienes hacemos teatro nos ven más bien como titiriteros, sin menosprecio de esa labor. Para mí hacer teatro, en este momento, es una profesión que exige una enorme preparación y formación propia y de los nuevos valores.

Escenario
El teatro es una estabilidad, pues no es posible que una persona como yo pueda vivir únicamente con el desarrollo cognitivo; me es necesario en lo afectivo, y obviamente, en la parte de la sensibilidad y la expresión artística me ha dado emoción, sentimientos y la oportunidad de mostrar cariño… Yo sin el teatro de verdad me voy de lado. Me ha formado emocional y físicamente. Cuando he estado temporadas fuera de un escenario, me baja el estímulo, pues para mí es una magia que me llena formidablemente…

Universal
El teatro, en definitiva, nos universaliza totalmente, pues las emociones no tienen fronteras…

Trayectoria
Veinticinco años en el teatro han significado toda una vida, porque hay mucho de mi infancia que me marcó y me permitió ser la que soy ahora. Tengo algunas imágenes de la infancia, pero cuando a los 16 años comencé a hacer teatro, inició mi vida. Fue el momento de la conciencia del compromiso, la responsabilidad, la disciplina, de combinar la familia y los amigos con el teatro. He combinado el teatro con una carrera académica desarrollada en la Universidad de Guadalajara. Entregarme al teatro desde joven, me permitió saber que esto es para mí la vida, definitivamente. He descubierto en estos años que el teatro es mi misión, visión y propósito.

Mujer
No ha sido difícil para mí. Si lo veo en el contexto de otras mujeres, sí, ya que por lo general son madres de familia. También se da el caso de que sus parejas no son artistas, y entonces resulta complicado entenderse. Yo no tuve la bendición de los hijos, pero sí la fortuna de tener a un esposo que comprende mi relación con los escenarios teatrales. Desde el comienzo de mi relación, dejé claro que era actriz. Antes que cualquier trabajo académico, soy actriz, y le dije a mi esposo: “¿Me aceptas, soy actriz…?”