Revisiones fatales

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Se llamaba Erick Fernando Chávez Trejo. Le apodaban “El Chino”. Salió a una fiesta la noche de Halloween, con su hermano y unos amigos. Ir a divertirse y tomar unas cervezas, como cualquier chico de su edad, resultó un error fatal.

Por tener vidrios polarizados en su camioneta Grand Cherokee, modelo 1993, el vehículo le pareció sospechoso a elementos de la patrulla P-0632 de la Policía de Zapopan. Los pararon en la colonia Paseos del Sol para una revisión de rutina. El policía David Ramírez Santiago bajó con arma desenfundada y sometió a “El Chino”. La pistola se le disparó accidentalmente y la bala se incrustó en la nuca de este joven de 21 años.

El elemento fue llevado al penal de Puente Grande, acusado de homicidio calificado. En la dirección de Seguridad Pública de Zapopan anunciaron que le darían de baja y la Comisión Estatal de Derechos Humanos del Estado de Jalisco (CEDHJ) abrió el acta de investigación 76/2013. La rabia hizo ebullición en las redes sociales.

Pero nada de eso cura el corazón de Mireya, su hermana, quien tuvo que reconocer el cuerpo de Erik. Ni tampoco sana las heridas de sus padres. Menos volverá a la vida a “El Chino”, quien ya no podrá hacer reír con sus bromas a los compañeros de la carnicería donde trabajaba.

En lugar de emprender estrategias de inteligencia, las revisiones aleatorias se han convertido en una herramienta recurrente para que los cuerpos de Seguridad Pública traten de detener a delincuentes, señala Juan Manuel Torres Barajas, investigador de la División de Estudios Jurídicos, de la Universidad de Guadalajara, quien considera que estas prácticas causan más daños que beneficios, porque abren la puerta a los abusos policiacos o a accidentes como el que le costó la vida a Erick. 

“Estas revisiones aleatorias no deben darse de manera rutinaria y menos sin la presencia de un Ministerio Público o de una autorización judicial: revisiones de esta naturaleza son ilegales, pues contravienen el artículo 16 constitucional”.

Explica que él y otros académicos han criticado desde tiempo atrás este tipo de medidas: “Si bien es cierto que tenemos mucha inseguridad en el estado y en todo el país, no se justifica que personas civiles sean molestadas de manera aleatoria y en base a criterios de personas que no tienen conocimientos de psicología criminal sólo por una sospecha, y se pisoteen derechos humanos”.

Por separado, el diputado presidente de la Comisión de seguridad pública del Poder Legislativo, José Luis Munguía Cardona, califica el hecho de lamentable y dice que le deben dar un seguimiento puntual a la manera en que actúan los elementos policiacos en toda la zona metropolitana.

“Tenemos que darle seguimiento. No podemos permitir que por falta de capacitación, de no haber cumplido con los protocolos necesarios, haya cometido este error con una pérdida humana irreparable. Definitivamente es un hecho que le tocó a Zapopan, pero que pudiera ocurrir en algún otro municipio, y lamentablemente nuestros elementos están urgidos de capacitación”.

Portación de “cara”
El académico del CUCSH explica que este tipo de revisiones aleatorias llevan implícita una carga discriminatoria: “No detienen a los vehículos verdaderamente sospechosos, sino a los de modelo atrasado. Detienen a gente que no viste bien, siempre a los más humildes, a la gente más trabajadora. Todos repudiamos esa actitud discriminatoria y los abusos a los más desprotegidos”.

Los que más pierden en este juego, son los jóvenes: “Son muchachos los más vejados, humillados y exhibidos de manera incorrecta, al tenerlos sometidos contra la pared o haciéndoles revisiones corporales no apegadas a derecho, pues son personas a las que no se les ha demostrado ningún delito”.

En la CEDHJ este año han presentado 132 quejas contra corporaciones de seguridad por distintos abusos de los elementos a ciudadanos. Cuatro de cada 10 tienen que ver con revisiones aleatorias.

Los protocolos
Luego de una reciente ola de robos a casa habitación y negocios en Zapopan, un auto semipolarizado con más de tres personas en su interior, es sospechoso, de acuerdo con lo que indicó Hernán Guízar, director de la policía en la ex villa maicera, el pasado 4 de noviembre, en una rueda de prensa en la que junto al alcalde Héctor Robles, lamentó los hechos delictivos.

Sin embargo, en la tragedia de “El Chino” el elemento preso, violó varios protocolos policiales: se aproximó con arma desenfundada, falta de comandos verbales y utilizó técnicas de sometimiento con fuerza letal.

“Existen protocolos para el actuar de la policía, no cabe duda, pero esos protocolos deben ser para casos determinados, no para que se realicen actos ilegítimos. Aún cumpliendo protocolos, no se justifica molestar a particulares sin haber demostrado un delito”, indica el catedrático.
Munguía Cardona cuestiona: “Se habla de protocolos, pero habría que ver cuántos elementos de los municipios conocen esos protocolos, no sólo en una simple revisión de rutina, sino en todo tipo de operativos”.

Añade que el tema ya lo habían tratado meses atrás en la comisión legislativa que él preside, pero luego de lo sucedido se vuelve imperioso replantear las estrategias policiales: “El asunto se estará desahogando en la siguiente reunión de la comisión de Seguridad Pública, para ver de qué manera los municipios nos hacen saber si conocen o no estos protocolos y si los están dando o no a conocer a sus elementos de seguridad pública”.

Torres Barajas propone sustituir las revisiones aleatorias por una profunda investigación de inteligencia por parte de los cuerpos de seguridad.

“Que no se fastidie a la persona si no existe ninguna evidencia de que ha cometido un ilícito. El delincuente resulta el menos molestado y en contraste se lesionan derechos de particulares en gran número. Al final de mil molestias causadas a particulares, si acaso sale un responsable por la comisión de algún ilícito”.

Y cierra: “No se justifica tanta molestia a cambio de lo poco que se puede conseguir. No se dan golpes importantes como para justificar las molestias a tantos ciudadanos. Es tiempo de que sea la ciudadanía la que supervise el actuar de la policía y denuncie abusos”.

Mientras tanto, los familiares y amigos de “El Chino” lloran por esa tragedia que pudo haberse evitado.