Regulan con cannabis diabetes crónica tipo 1

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La sustancia beta-cariofileno —extraída de la cannabis y no adictiva— podría tener un efecto múltiple contra la diabetes crónica tipo 1 y sus secuelas, con una sola dosis, lo que podría ser benéfico al reducir costos en su tratamiento.

A nivel experimental, tan sólo en concentración de glucosa en sangre, se ha podido observar que se reduce 70 por ciento, destacan estudios realizados por especialistas y estudiantes de los centros universitarios de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI), de la Salud (CUCS) de la UdeG, el Centro de Investigación Biomédica de Occidente (CIBO), del IMSS y la Universidad de Berna, en Suiza.

Uno de los estudios es el denominado “Efecto del beta-cariofileno sobre la nocicepción en metabolismo de la glucosa y el comportamiento inducidos por diabetes en ratones BALB/c inducidos por diabetes”.

El objetivo principal es evaluar el efecto del beta-cariofileno para regular el metabolismo de la glucosa, el dolor neuropático y la depresión.

Como parte de la investigación, se indujo diabetes en los roedores a través de una molécula conocida como estreptozotocina, caracterizada por la destrucción autoinmunitaria de las células beta del páncreas, lo que disminuyó la insulina, aumentó el azúcar en la sangre y les generó diabetes, explica Dalia Samanta Aguilar Ávila, estudiante del doctorado en Ciencias en Procesos Biotecnológicos de CUCEI.

Posteriormente, analizaron tres grupos de roedores: uno control y otros dos inducidos con diabetes, a uno de los cuales se le administró el beta-cariofileno.

Al que se le aplicó la molécula se logró regular y disminuir el dolor neuropático (proceso de inflamación en las fibras nerviosas que exacerba la percepción de sensaciones dolorosas). Esta condición la padecen dos de cada tres personas con diabetes

“Pudimos observar que aquellos ratones que fueron tratados con beta-cariofileno, en 45 días con una administración de 10 miligramos por kilogramo de esta sustancia, revirtieron el dolor neuropático” en 80 por ciento, es decir, tuvo un efecto antiinflamatorio.

Además, controló la depresión relacionada con este padecimiento. Aguilar Ávila explica esa condición como el que los medicamentos para tratarla promuevan la ansiedad y la depresión.

“Observamos que los ratones con diabetes presentaban una mayor inmovilidad con respecto a nuestro grupo control, y también que el grupo tratado con beta cariofileno”, sin embargo a los que se trató con la sustancia revirtieron la inmovilidad y por tanto la depresión, comenta.

El profesor del Departamento de Farmacobiología del CUCEI, Juan Manuel Viveros Paredes, subraya que el paciente requiere varias drogas para tratar sus males.

“Una persona que tiene diabetes necesita tomar varios medicamentos, tanto para regular su glucosa en sangre, el dolor neuropático y la depresión”.

A reserva de los estudios clínicos en humanos, “con una sola molécula y por lo tanto un solo consumo, podría uno, potencialmente, controlar todos esos procesos en ciertos pacientes”, dijo.

Ambos señalaron que otra ventaja es que el tratamiento sería más económico con respecto a los convencionales. De acuerdo a una encuesta realizada por una empresa farmacéutica y una organización civil en 2010, se estimó que el Instituto Mexicano del Seguro Social gastaba alrededor de 60 mil pesos por paciente al año para tratar tan sólo el dolor neuropático.

El grupo de investigación seguirá realizando estudios y efectuará trabajos clínicos para probarlo en humanos, con miras a registrarlo ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitario, a fin de emplearlo como terapia en humanos.

“Todavía nos faltaría hacer los convenios con las instituciones que captan esto, nos falta un poco más de protección de la información que estamos generando y creo que pronto estaríamos comenzando a tener contacto con algunas clínicas y pacientes para llegar al ensayo clínico”, concluye Viveros Paredes.