Raquel Edith Partida Rocha

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Raquel Partida Rocha es defensora de los derechos humanos en temas de género y laborales, entre otras. Está convencida de la necesidad de trabajar e incidir en todos los ámbitos con miras a lograr la inclusión y mejores condiciones, labor que también impulsa desde la academia y la investigación.

Partida Rocha está adscrita al Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la Universidad de Guadalajara; es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) Nivel II; funge como presidenta de la Asociación de Mujeres Académicas de la UdeG, constituida en 2010; en fechas recientes ingresó a la Asociación Europea de Sociología y participa en la Red Iberoamericana de Estudios de Empleo, Trabajo, Género y Violencias.

Durante la conmemoración del 68 aniversario de la declaración de los Derechos Humanos, en diciembre pasado, recibió por parte del Consejo Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) el Premio Francisco Tenamaxtli, en la categoría “Mujer”.

Partida Rocha tiene más de 25 años en temas de sociología del trabajo y temas de género. Destaca su trabajo para activar la alerta de género en la entidad.

¿Cuál es su sentir respecto al reconocimiento?
Fue una grata sorpresa, porque cuando uno trabaja por el objetivo de mejorar las circunstancias y las situaciones de las personas, no lo haces por reconocimiento, sino con el afán de generar conciencia, además que es un galardón entregado por la Comisión Estatal de Derechos Humanos. El premio es una gran responsabilidad, porque tenemos que seguir trabajando con el tema de la igualdad laboral, de oportunidades de género y prevenir la violencia.

Cuéntenos de su experiencia en derechos humanos
Los derechos laborales y de las mujeres forman parte de mis líneas de investigación e iniciaron con el tema de las trabajadoras de las maquiladoras electrónicas de Jalisco. En ese entonces, una de mis primeras sorpresas fue que la Cámara de la Industria Maquiladora me boletinó por todas las empresas, ya que denunciaba que no había sindicatos. Ese fue uno de los primeros encontronazos con la realidad, ver estas diferencias en el terreno laboral, y luego me encuentro que dentro del mundo laboral hay una discriminación hacia las mujeres. También trabajé en un tema relacionado con la maquila a domicilio, en donde participaban mujeres y niños en San Miguel el Alto.

¿En México, qué falta para resolver los problemas de derechos humanos laborales y de género?
Lo primero es la toma de conciencia y apertura, además de generar políticas públicas muy dirigidas para que en todas las instituciones donde trabajen mujeres y hombres existan guarderías. Otra área de oportunidad son los horarios escolares. ¿Cómo es posible que los niños entren a las 8 de la mañana y salgan a la 12:30 del día, y es responsabilidad de los padres donde los dejas? Entonces, las políticas públicas no están diseñadas para el siglo XXI, nos quedamos con un sistema productivo con un paradigma del siglo XX. Este es un tema complejo, es un proceso a mediano y largo plazo, que debemos incidir al interior de las instituciones sobre las nuevas visiones y que haya la apertura suficiente. No se trata de estar peleado con los hombres, sino que sea una sociedad y estados y gobiernos incluyentes, donde se dé voz y participación a mujeres y hombres; equidad en posiciones, salarios y construir una sociedad que proteja los derechos humanos.