Qué bien qué mal

    Por lo regular estos espacios de expresión ciudadana son para criticar o quejarse de algo. Pero en esta ocasión quiero aprovechar la oportunidad para felicitar los dos niveles de gobierno en Guadalajara, cuya cooperación por fin ha servido para concretar la ciclovía de López Cotilla, extendiéndola hasta el Centro Magno pero sobre todo ponendo barreras en la parte que va de la calle Francisco Javier Gamboa a Chapultepec.

    Me refiero a este tramo en particular porque, como lo hemos experimentado todos los ciclistas que hemos transitado por él, era más peligroso circular por la ciclovía que por el medio de la calle, porque los automovilistas (y sobre todo los taxistas) la invadían para esquivar los topes sin fijarse y sin respeto alguno para los ciclistas.

    Qué bien que la autoridades la hayan delimitado con bollas y postes, qué mal que, como siempre, para que se respete algo hay que poner barreras y castigos, porque de otra manera la gente no lo entiende. Ahora (hablando de cosas bien hechas) vamos a ver cuándo se dará el primer atropellado en el cruce de Enrique Díaz de León y Vallarta, donde, con otra medida acertada, se pusieron semáforos para los peatones, con parada obligatoria para que los peatones puedan cruzar por los dos lados sin que transiten coches… en teoría, porque hay muchos automovilistas que se pasan el alto, porque no entienden o porque en lugar de ver el semáforo, nomñas se fijan en cuando se paran los coches del otro lado para arrancar… Qué bien, qué mal.