Presumen hospital atienden como unidad

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“Acomódese y pújele”, dijo el doctor Heriberto González a la señora Ana Luisa de Villanueva, en el momento del parto. “Aquí es naturalito, mija”.
“Quedé traumatizada. Nunca me pidieron autorización para dar a luz sin anestesia. Iba dispuesta a que me hicieran la salpingoclasia, pero me arrepentí, ya que el médico comentó que me la efectuaría en ese momento, sin anestesia.
“Quería que me sacaran de ahí. Me atendió una sola persona, pero me cobraron como si hubiera estado un anestesiólogo”.
Ella acudió por el llamado. “La verdad, fui porque hicieron mucha propaganda. Sufrí mucho, al grado que debí acudir con otro doctor, porque traigo desgarres y un fuerte dolor en el vientre”.
Ana Luisa alude a los tratos que recibió en aquello que el ayuntamiento de Guadalajara publicita con vehemencia como uno de sus grandes logros: el Hospital de la mujer, que ni es hospital, ni atiende a la mujer en general, sino a un universo pequeño: las parturientas.
Si bien en la actualidad pretenden que el parto sea lo más natural posible, en los casos de mujeres primerizas, que ignoran los procesos del cuerpo, sí está indicado aplicar anestesia, según la norma oficial 07, explica la encargada del programa Arranque parejo, de la Secretaría de Salud Jalisco, Martha Gabriela Pérez Castillo.
Sin embargo, en la sala donde hay 23 camas para atender a quienes acaban de dar a luz, los testimonios son contundentes: “No me pusieron anestesia, ni me preguntaron. De hecho, ni vi al anestesiólogo”. “Me tuvieron que hacer la cesárea de última hora”. “No, no me preguntaron. Fue rápido, hasta eso”. “Yo les pedí y sí me pusieron, pero no me iban a poner nada”. “No me la administraron, porque no la ocupaba. No me preguntaron nada”.
Los encargados reiteran: “Buscamos que la paciente tenga su parto lo más cómoda posible, con el menor dolor. Tratamos de no bloquear a la persona, aunque sí le administramos un sedante que permita sentir las contracciones y no inhiba el trabajo de dar a luz”.
La doctora Pérez Partida asevera que siguen como norma un consentimiento informado, es decir, si la mujer dice que quiere anestesia, realizan el bloqueo, y en caso contrario, no lo aplican. “La decisión siempre es de ellas”.
Pero las quejas menudean. “No nos preguntan nada. Es más, ni siquiera había anestesiólogo en la sala”.
El dolor de parto es uno de los más intensos, algo que nadie refutaría, de manera que quienes acuden a esta Unidad especializada esperan, como Ana Luisa, un servicio a la altura de las promesas anunciadas por el alcalde de Guadalajara. Sin embargo, la realidad es engañosa.
La directora de este servicio de obstetricia, doctora Laura Pérez Partida, afirma con pena que los anuncios del presidente municipal de Guadalajara, emitidos por radio y televisión, “despiertan falsas expectativas entre la población”, ya que en esta “Unidad de atención especializada obstétrica y neonatal”, no hospital, solo atienden parto, puerperio ya recién nacidos.
“Es un error de los medios de comunicación, pues dicen que hacemos hasta mamografías, corposcopias, papanicolau y densitometrías, cuando no es verdad.
“A mí me da mucha pena que estén anunciando de esa manera a la Unidad. No requerimos ese tipo de anuncios, puesto que la aceptación de las madres y mujeres en edad reproductiva es tan alta, que rebasa nuestra capacidad.
“Además crean falsas expectativas. Es triste, pero diario encuentro 10 o 15 personas en espera de que les hagan una mamografía, ecosonograma o papanicolau, servicios que no prestamos”.
Tienen tanta demanda, que incluso han acostado en colchonetas o en el piso a las mujeres, luego de dar a luz. “Advertimos que pueden estar en un colchón en el piso, y aun así deciden quedarse”.
A este “hospital” llegan unas 30 pacientes todos los días. Atienden a personas con seguro popular, mientras que las provenientes de la población abierta son evaluadas con un estudio socioeconómico, y si determinan que no tienen dinero, les pueden exentar el pago de los servicios.
Los 17 ginecobstetras han realizado dos mil 62 partos, mil 240 cesáreas, 410 salpingoclasias, 277 legrados y revisado a 302 niños en la unidad de cuidados intensivos. Otro dato: 30 por ciento de las madres son adolescentes. Cifras acumuladas desde hace siete meses, fecha de la fundación de esta unidad.
La directora también lamenta carecer de una unidad de cuidados intensivos, misma que serviría para atender a niños con graves problemas y embarazos de alto riesgo.
Incluso va más allá. “Es increíble que en Jalisco no exista, ni en el sector público ni en el privado, una unidad materno infantil. De cada 20 partos, siete niños requieren terapia intensiva, pero de esos bebés, solo podemos colocar uno o dos en el área adecuada, de manera que los otros permanecen en la unidad donde nacen, aspecto que representa un riesgo bastante alto. Tengo siete años de pelear por una unidad materno infantil”.
Desde el punto de vista administrativo, el Hospital de la mujer depende, desde el 17 de mayo, del Organismo público descentralizado del sector salud. El edificio, que es prestado por el ayuntamiento de Guadalajara, debe ser compartido con la Cruz Verde. Incluso llegan a pelear por los espacios.
Mujeres que caminan de manera resignada afuera de la Unidad confiesan: “Me pusieron a caminar, porque te aceptan casi hasta que traes el niño de fuera. Me tocó ver a una muchacha que le iban a hacer cesárea, pero solo la juzgaron. Ni caso hicieron a la joven. La pusieron a caminar, como a mí, y cuando la iban a revisar, vieron que ya traía el bebé de fuera. Entonces sí la atendieron”.
La doctora Pérez Partida debe atender a quienes llaman por teléfono para preguntar por el Hospital de la mujer, pues no tiene ni secretaria. “Es la Unidad de atención obstétrica, pero le llaman Hospital de la mujer por circunstancias que desconozco”.