Presencia en avenidas detona xenofobia

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Antes los migrantes centroamericanos sólo cruzaban por Guadalajara sin quedarse, pero ahora es más común verlos en las avenidas de la ciudad, donde permanecen algunas horas o días.

Su objetivo: obtener dinero para continuar su viaje, además de bebidas y alimentos que les sirvan en caso de que el tren se quede varado. Para ello limpian parabrisas en algunos cruceros, hacen malabares, hurgan entre la basura y la mayoría de plano piden caridad.

“Verlos en las avenidas incomoda a la conservadora sociedad tapatía y detona actitudes de rechazo, discriminación y xenofobia hacia el migrante centroamericano”, señala el investigador de la UdeG, Ramón Gómez Zamudio.

Abunda: “Los calificativos son peyorativos: delincuentes, flojos, que se regresen a su país, pónganse a trabajar, pandilleros y todo tipo de insultos. La gente no los comprende, los hostiga o llaman a la policía”.

El cónsul de El Salvador en Guadalajara, Joaquín Koloffon, añade: “Cuando llegan acá, vienen muy maltratados, estafados y abusados por los agentes de Migración, las maras o la policía. Por eso se ha incrementado su presencia en las calles y es más común que los encuentre uno cerca de la vía del ferrocarril, pidiendo dinero”.

El sacerdote Alejandro Solalinde sostiene que este problema tiene que tratado de forma colegiada, con la participación de autoridades, estudiantes, iglesia y académicos. El presbítero propone “crear una asociación que brinde empleo temporal a los migrantes, garantizando su integración pacífica a Guadalajara y así reúnan fondos para seguir su camino. Urge que se retiren de la mendicidad, porque esto sólo ocasiona la criminalización de los migrantes”.

La organización de activistas, FM4 Paso Libre, realiza una campaña para cambiar la percepción que la gente tiene de los centroamericanos. “Hemos comenzado con los vecinos de las colonias aledañas al tren, que son los más cercanos al fenómeno. Y en serio, cuando les informamos que vienen orillados por la necesidad y les platicamos de la situación que viven sus países, los vecinos cambian su manera de pensar y se solidarizan con esta crisis humanitaria”, comenta Alonso Hernández López, encargado del área de investigación de FM4.

Recuerda que la percepción distorsionada de este fenómeno ha provocado que se cierren casas del migrante en otras entidades. “Así sucedió en Lechería, Estado de México, donde los mismos vecinos exigieron al gobierno clausurarla. No queremos que eso ocurra en Guadalajara”.