Pena ajena

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    Después del ridículo que hicieron muchos tapatíos al reunirse en la Minerva a la noticia de que la película El renacido de Alejandro González Iñarritu, director mexicano que hace películas en Hollywood, había ganado el Oscar —y con ella también y por fin el actor Leonardo Di Caprio—, esta insensata muestra de euforia podría repetirse y ridiculizarse d enuevo.

    El fin de semana un diario de la ciudad anunciaba: “El adiós a ‘Chente’ tomará las plazas de Guadalajara”, anunciando que el cantante de ranchera Vicente Fernández se despedirá de la escena musical, por lo menos en vivo.

    Pero tanto entusiasmo no parece ser justificado si se lee lo que dice la nota: pues el “Charro de Huentitán” y orgullo jalisciense, hará su gran concierto de despedida en la Ciudad de México, en el Estadio Azteca, y no en las plazas de Guadalajara. Él mismo, dice que quiere llenar con su adiós a las calles de México (y no especifica que de la Perla de Occidente).

    La pregunta es: ¿con tanto talento y cosas buenas que hay en Jalisco, por qué la gente se emociona y enorgullece por cosas ajenas? Pues, ajena es la pena que me da.