Peggy Espinosa

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¿Cómo ordenar los ejemplares de Petra Ediciones en el librero? Mejor dejarlos fuera del mueble. Son como espíritus libres, que viven a su manera, se mimetizan con los rincones, o de plano, rompen con la tapicería plana de un mundo que, de cotidiano, se nos ha vuelto repetitivo. 

Como son libros para niños y jóvenes, hacen reír al niño-niño, atrapan al niño adulto y se roban la atención del niño sexagenario. “La edad se rompe”, como dice Peggy Espinosa, compositora de estas piezas en las que la narrativa expande su colorimetría y a las imágenes hay que leerlas bien entre líneas.

Espinosa recibió la noticia de que será galardonada por gestar este multiverso conformado por libros-piezas de arte que, en lo individual, representan universos que se construyen con calma, con su propia materia; que se explican a sí mismos, y al ser leídos o contemplados conectan con esos rincones de la memoria y la percepción a los que difícilmente se llega con otros estímulos.

Peggy tiene veinticinco años concentrada en investigar qué formato y qué elementos —tamaño, tipografía, color, disposición de las imágenes— comunican mejor la narrativa única e indivisible de cada una de estas obras. La Feria Internacional del Libro reconoce este oficio, además de las aportaciones de Petra Ediciones a la industria del libro para primeros lectores con el Premio Mérito Editorial 2015.

“Lo que hacemos es construir libros que por sí mismos son pequeños universos que te permiten ir del libro a la vida”, reconoce. A partir de este manifiesto, Petra Ediciones ha desarrollado piezas de un cosmos donde se funden literatura y plástica. Cada manuscrito dicta la odisea y entre esos manuscritos transformados en otro lenguaje se encuentran los del maestro Juan José Arreola (El guardagujas), con fotografías de Jill Hartley; Jorge Esquinca (El rapto de Eloísa), con ilustraciones de Chiara Carrer; Vicente Rojo (Cómo construir un volcán), con textos de José Emilio Pacheco, Alberto Blanco, Bárbara Jacobs, Coral Bracho y José-Miguel Ullán, entre muchos otros.

“Lo que hacemos en Petra es que las fronteras entre géneros y las narrativas se van diluyendo”, abunda Peggy, quien ha logrado consolidar una red internacional de narradores, ilustradores, artistas plásticos, editores y agentes convencidos, como ella, de que siempre es buen momento para encontrarse y cruzar disciplinas, hacer proyectos juntos y arriesgarse a plantear nuevas formas de generar conocimiento en niños, jóvenes y adultos rebasando los estándares y estableciendo nuevos límites para configurar el mundo y compartirlo.

El Premio Mérito Editorial 2015 que entrega la FIL reconoce, por supuesto, la tenacidad con la que Petra Ediciones cimentó su camino en una industria editorial que en veinticinco años ha mutado enormemente.

Peggy, diseñadora gráfica de formación, dice ahora que todo ello ha sido posible gracias a los conocimientos que colegas y amigos le han compartido en todo este tiempo; a los encuentros afortunados con las personas que comparten su visión de la literatura, el arte o la neurociencia; a la confianza de sus autores y de las editoriales internacionales que son sus aliadas en el negocio, y a los editores y las ferias internacionales que detectan los diferenciadores de esta pequeña gran editorial tapatía.

Este Premio al Mérito Editorial es una celebración grupal entre Petra Ediciones y Vicente Rojo y el equipo de Imprenta Madero (Ciudad de México), con quienes Peggy desarrolló el oficio en sus primeros años de actividad profesional; Katsumi Komagata, Les Trois Ourses, Chiara Carrer, Jill Hartley y muchos otros colaboradores cercanos; a las editoriales de Suiza, Francia, India, España y Canadá que ven a su homóloga mexicana como aliada estratégica en América Latina; el Banco del Libro de Venezuela, la Feria Internacional del Libro de Boloña y la FIL, instituciones que impulsan la labor de la editora y promueven la literatura para niños y jóvenes como materia esencial para la construcción de sociedad.

Peggy considera que el Premio Mérito Editorial 2015 que la FIL entrega por primera vez a la edición de literatura infantil y juvenil, es una señal que le dice a los editores de este segmento que es preciso continuar abriendo camino y ganando visibilidad en la industria.

¿Cómo recibes este premio?
Realmente fue una sorpresa que cayó del cielo. Nunca había pensado en recibir este reconocimiento. Es importantísimo y muy rico recibirlo gracias a la confianza que han tenido autores como Vicente, Jill, Manuel, Chiara y las personas a quienes hemos comprado derechos.

Hay quienes trabajan pensando siempre en conseguir un premio
Hemos recibido premios muy importantes: el año pasado recibimos el BOP (Bologna Prize for Best Children’s Publisher of the Year) de la Feria Internacional del Libro de Boloña. Te lo dan colegas y fue importantísimo.

Los libros de Petra están hechos para conmocionar…
Sí, la estética te moviliza y te ayuda, como dice Bachelard, a crear espacios, a veces, más allá de la metáfora.

¿Cómo construyes un nuevo catálogo?
De muchas maneras, a veces, un libro surge de un encuentro con una autora. De ahí nace algo.

El formato cobra relevancia en Petra
El formato tiene toda una razón que nos llevaría varios días platicar. Hay una historia sobre cómo te relacionas con cada espacio. Una vez que me invitaron a Venezuela decía “es que cada libro tiene un corazón, una forma de ser y es un ser que vive”. La obra del autor tiene que habitar el libro y hay una forma en la que va a habitar mejor que en otra.

Cada libro tiene un corazón y es un universo
Cuando hago un libro aprendo una cosa nueva. Podemos hacerlo en la editorial porque es pequeña, podemos arriesgar propuestas y formatos que probablemente en otros lugares es más complicado. Ciertamente, hay libros que se venden muy bien, otros no porque no podemos estar en muchas librerías.

¿Cómo entraste a este mundo?
Soy diseñadora gráfica. Estudié en la Escuela de Bellas Artes y trabajé ocho años en Imprenta Madero. Ahí tuve la suerte de trabajar con Vicente Rojo. Llegué con un cartel y una portada que había hecho en la escuela y no tenía más cosas. Cuando me dijo “¿por qué quieres entrar?”, dije: “Porque quiero aprender el oficio para hacer libros, creo que libros para niños”.

¿Cómo te iniciaste como empresaria?
Viví en la Ciudad de México. Después del terremoto volví a Guadalajara porque soy de Guadalajara. Cuando me vine para acá dije: “Seguramente hay muchas cosas que no se están editando, vamos probando, y con una mano al frente y otra detrás dije ‘vamos’ y hemos tenido la suerte de seguir en esto hasta hoy”.

¿Cuáles otras editoriales de este segmento te parecen interesantes?
En esta área hay propuestas muy interesantes, por ejemplo, Ediciones Tecolote es muy conocida, tiene premios en Boloña y hace un trabajo importante; Fondo de Cultura Económica, Ediciones El Naranjo y otras editoriales que van surgiendo. Está La Caja de Cerillos, de Andrea Fuentes. Nostra ha hecho cosas interesantes, Sexto Piso comienza a editar cosas (para niños y jóvenes). Cada quien desde su entender, lo cual está muy bien.

¿Cuánto ha cambiado este sector de la industria editorial?
Los editores de libros para niños y jóvenes están pensando en otros tipos de formatos y narrativas porque el libro va de la mano con los cambios tecnológicos. Ante toda esta historia digital se abren nuevas formas.

¿Cómo se relaciona Petra con estas tecnologías?
Al hacer el libro, de alguna manera, usamos programas y tecnología en el manejo de la imagen, pero yo hasta ahorita no he pensado en el libro digital e interactivo porque sigo pensando en el formato y la lectura del libro.