Nace el superhombre

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    El 15 de octubre de 1844 nació una estela del pensamiento y un digno rival ideológico contra las desidias, las morales y costumbres religiosas, así como de la incapacidad de los hombres para ser libres.
    Federico Wilhelm Nietzsche, considerado uno de los filósofos, moralista y pensador más importantes no sólo de su época, sino de la humanidad, se ha ganado un odio razonable y descarado por su propósito de derrocar las jerarquías eclesiásticas, los dominios de los apostolados sobre los seres confundidos y sus ridículas prácticas provenientes de las creencias paganas, judías y romanas, combatiéndolas con sus ideas del “superhombre”, “hombre superior” y “las transformaciones del alma”, así como la búsqueda de la verdad sin buscar antes un beneficio. Los contradictorias prácticas monopólicas del sacerdocio y la mentira del más allá, además de la verdadera moralidad y enseñanzas de Jesús de Nazaret, opuestas a la práctica de sus discípulos.
    Su lógica contradice oportunamente las vanas moralidades del arrepentimiento, el sentido de pecar, así como desfalcar las moralidades del epicureísmo y su exaltación de los sentidos para el goce, y la doctrina hedonista.
    En sus obras destaca la importancia de la superación en: Así hablaba Zaratrustra, Humano demasiado humano, Más allá del bien y del mal, Genealogía de la moral, El anticristo (o anticristianismo) y Contra Wagner, obras que moldearían el pensamiento del modernismo hacia la concientización del ser y de su porvenir.
    Para muchos, Nietzsche no debería ser leído a causa de sus críticas, tomadas como blasfemias transgresivas, pero para la mayoría, él debe tener un lugar en el pensamiento de todo hombre que aspire a convertirse en el superhombre.