Los tiempos del raiting

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    Brenda no ve.
    Nació con un problema severo y desde su niñez ha estado condenada a las sombras.
    Los médicos dijeron desde el principio, que no era un caso perdido. Que con un trasplante de córneas ella podría ver.
    Pero la familia es muy pobre. Tocaron ya decenas de puertas para exponer el problema y no han tenido respuesta.
    Aquel domingo Brenda acompaña a la familia reunida en torno al televisor. Es un hogar normal que no puede resistir la convocatoria de ver jugar a la selección mexicana de futbol.
    De pronto, Raúl Orvañanos describe la emocionante jugada que tal vez Brenda puede también imaginarse.
    Cuauhtémoc Blanco realiza una brillante maniobra: ingresa al área y dispara fuerte y a la izquierda del portero.
    “¡¡Goool!, ¡gol de México!, ¡gol de Cuauhtémoc!”, grita desaforado Orvañanos.
    En los hogares del país, miles comparten la emoción y quizá los gritos.
    Pero Orvañanos, todavía presa de la euforia, informa a gritos:
    “¡Es un gol por la salud!… ¡un trasplante de córneas para Brenda… de Puebla. Puebla… Cuauhtémoc te las regala!”
    Y en aquel momento, la familia poblana estalla en júbilo. La noticia es más grande que el gol. Y en ese momento dan gracias a Televisa, a la selección, al futbol y por supuesto, a Cuauhtémoc…

    • En Yucatán la tragedia no respetó hogares.
    El huracán destrozó miles de viviendas y la desolación es una mueca dolorosa en el estado, pero la ayuda fluye de acuerdo con el jefe de cámaras.
    Nadie levanta una caja de víveres si la iluminación y el equipo de grabación no está listo. Primero Joaquín, luego Amador. La caja a la altura del hombro, pero no tanto que les cubra el rostro.
    Serán varias sesiones. Habrá tomas con artistas de casa y con Adal. Que se vea que la empresa está para apoyar.

    • En TV Azteca también hacen su labor.
    Las cámaras fueron colocadas en la bodega donde se ve cómo los conductores de televisión, los mismos que dan noticias, suben las cajas con víveres.
    Hay una cámara instalada fuera de la bodega para tomar el camión por la calle con el logo de la televisora. En Mérida otra cámara tomará el arribo de la ayuda.

    • La presidencia de la república también forma parte del show.
    Acompañados de decenas de reporteros, el presidente Fox y Marta Sahagún encabezan la entrega de víveres en Yucatán.
    Las cámaras de televisión y los fotógrafos, se pelean por los mejores sitios para cubrir el acto.
    El presidente entrega una despensa. Marta una cobija. La entrega de la ayuda va a los noticieros nocturnos y es la “foto de primera” para los diarios.

    • En Hungría, una televisora local paga una multa de 20 mil dólares.
    Su pecado: haber transmitido escenas de sexo explícito entre los miembros del Big brother local. La multa se paga y la televisora húngara espera pagar otras más.

    • En Europa otros escándalos de la televisión.
    En Londres se transmite un orgasmo desde adentro del cuerpo, una mujer se inyecta heroína para un documental de la BBC y en Holanda se difunde la primera eutanasia para la televisión…

    Son los tiempos del raiting. El nivel de audiencia en la televisión, parece marcar el ritmo frenético al que debe caminar el altruismo.
    Si donas un millón de pesos a alguna institución, pero no apareces en horario triple A y en cadena nacional por televisión, están fallando tus asesores en marketing.
    Los grandes consorcios de televisión, han encontrado un insospechado nicho de mercado en el altruismo casi del mismo nivel que los reality shows.
    El futbol, por ejemplo, que es uno de los espectáculos estelares que más ganancias reportan a las televisoras, ha servido de vehículo para este tipo de campañas.
    Primero fueron 50 mil pesos por cada gol anotado por el América o Necaxa; luego por cada gol 15 computadoras donadas a una escuela de algún pueblo de México; más tarde fueron trasplantes de riñones, de córneas y despensas durante dos años para una familia pobre.
    El último de los “retos” es con el clásico de futbol América-Chivas. Los que pierdan tendrán que pelarse a rapa. Pero por cada “pelón”, serán entregadas despensas para una familia. El programa se llama, faltaba más: “pelones con causa”.
    Después de décadas de considerar a los televidentes consumidores pasivos, las televisoras han pasado a la venta directa a través de concursos para ganarse autos, decenas de miles de pesos o viviendas con fórmulas bastante complicadas y caras.
    Tan sólo en uno de estos concursos para hacer estrellas infantiles, la televisora reportó que recibió 23 millones de llamadas… a 20 pesos cada una.
    Olvidándose del verdadero papel de comunicadores, la televisión es ahora protagónica de nuestro tiempo.
    Y una muestra del altruismo televisivo es el Teletón. Solamente la televisión es capaz de reunir decenas de millones de pesos de entusiastas empresarios, que hacen jugosas aportaciones siempre y cuando tengan unos segundos de gloria al aire.
    Los productos, por supuesto, luego llevarán el logotipo de “patrocinador oficial del Teletón”.
    A manera de despedida: Lo que he narrado me recuerda la película Todo por un sueño.
    En una extraordinaria actuación, Nicole Kidman plantea la vida de una linda jovencita que seduce a un adolescente para que cometa un crimen en sus afanes de aparecer en televisión.
    Oriunda de un pequeño pueblo, lo único que consigue es transmitir las noticias del clima en el canal local, aunque sueña con hacerlo en cadena nacional.
    Su argumento es contundente: “Uno no es nadie si no aparece en televisión”.