Los riesgos del voto en el extranjero

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La posibilidad de que los mexicanos que viven en el extranjero puedan votar para elegir al próximo presidente de la república en 2006 es cada vez más remota, sobre todo ahora que terminó el periodo ordinario de sesiones del Congreso de la Unión y la propuesta entró a la “congeladora”, advierte el exdiputado federal Alberto Marcos Carrillo Armenta y coordinador del diplomado sobre análisis político estratégico, en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).
Explica que el Senado rechazó la minuta original que le envió la Cámara de Diputados, y lo que aprobó (el 27 de abril de 2005) fue una iniciativa distinta, que consentía el voto de los mexicanos en el extranjero, “pero solo por vía postal”.
“Al proponer una nueva iniciativa, el Senado se convirtió en cámara de origen, por lo que ahora toca a los diputados resolverla y aprobarla, pero el problema es que ya terminó el periodo ordinario de sesiones”.
Para aprobar la iniciativa o modificarla, tendría que aprobarse un periodo extraordinario, “el cual solo puede ser convocado por el presidente de la república, con la aprobación de la comisión permanente (del Congreso), que se reúne todos los miércoles”.
Los legisladores, comenta, sesionan en dos periodos: el que acaba de concluir en mayo y el que inicia en septiembre con el informe del ejecutivo. Si no se convoca a otro periodo, sería hasta septiembre cuando los diputados volverían a discutir el asunto, “por lo que parece difícil que los mexicanos en el extranjero puedan votar para elegir al próximo presidente”.

¿Qué dicen los norteamericanos?
Carrillo Armenta señala que los rumores apuntan a que en el trasfondo de este bloqueo a la iniciativa está el gobierno de Estados Unidos: si permiten que los mexicanos voten en su país, se verían obligados a dejar que los candidatos hagan campaña en su territorio, instalen casillas y una serie de requisitos, “que es lo que no quieren”.
“Un fuerte rumor indica que son los norteamericanos quienes convencieron al secretario de Relaciones Exteriores, Luis Ernesto Derbez, de cambiar su discurso en torno al tema: en un principio dijo que era lo mejor para la patria y luego declaró que no se podía, pues el proyecto resultaba oneroso, difícil y no le convenía a México.
“De ser Vicente Fox, Santiago Creel Miranda y Luis Ernesto Derbez los principales promotores de la iniciativa, de repente, luego de la visita de Condoleezza Rice, todos dijeron que siempre no. Esto apunta a que lo del voto en el extranjero por correo es una forma de salvar la imagen y dar largas al asunto”.
El sufragio por la vía postal implicaría problemas constitucionales: no garantizaría la independencia, la certeza ni la confiabilidad del voto.
El maestro Andrés Valdez Zepeda, profesor investigador del Departamento de Mercadotecnia, de la Universidad de Guadalajara, coincide en los riesgos: las discusiones sobre esta ley girarían en torno a cómo instrumentar en tiempo y forma los comicios para que 11 millones de potenciales electores (la mayoría en Estados Unidos) pudieran emitir su voto sin poner en trance la poca credibilidad que con tanto esfuerzo ha comenzado a existir en materia electoral en nuestro país.
“No es un asunto sencillo. Es una carrera contra el tiempo, porque para principios de 2006 tendría que estar todo listo. Lo más importante es construir ese padrón electoral en el extranjero, hacer la difusión y analizar una forma que garantice que el servicio de correo sea eficiente. Habría riesgos importantes que estarían jugándose en este proceso”.
Agrega que muchos mexicanos que viven en Estados Unidos son ilegales y el hecho de dar a conocer su domicilio los haría vulnerables ante las autoridades migratorias.
“Hay que recordar, además, que una vez el IFE tuvo una base de datos que ‘alguien’ vendió a una organización internacional con fines comerciales, por lo que el migrante mexicano podría no mandar sus datos por miedo a salir perjudicado”.
–Con un servicio postal en crisis y casi obsoleto, ¿el riesgo de que pueda surgir una nueva forma de ‘mapachismo’ electoral es mayor?
–Tendría que crearse una instancia paralela al IFE, que brindara la certeza de que el proceso será llevado a cabo conforme a derecho y no habrá acciones fraudulentas que pongan en duda una elección que de por sí ya viene complicada, reñida, áspera y se avizora compleja.
“El Servicio postal mexicano es otra limitante que deberán sortear. Habrá que analizar de qué manera es posible volverlo más eficiente, pues tiene poca credibilidad y funcionalidad. ¿Quién confía en el correo oficial?
“La tarea podría ser encomendada a una compañía privada, pero eso también implicaría un enorme riesgo”.
En el mundo, añade, 64 países permiten el voto en el extranjero, sin embargo, de los 27 países que utilizan el correo (la mayoría europeos) ninguno es de la América morena, con excepción de Puerto Rico, colonia de Estados Unidos.
Más problemas
Carrillo Armenta indica que una corriente de analistas considera que permitir el voto de los mexicanos en el extranjero “es un verdadero riesgo para el país”, porque lo emitirián quienes ya no radican en nuestro territorio:
“El riesgo es que el cargo máximo de la república lo decidiría gente que ya no vive en México, gente que probablemente ya adquirió su cultura y formación política en el extranjero, que vive y piensa de acuerdo con las peculiaridades del sistema norteamericano y quizá muchos de ellos estén hasta resentidos porque dejaron a sus familias y viven en condiciones difíciles”.
No obstante, en opinión del maestro Jorge Alberto Alatorre Flores, coordinador de la maestría en gestión pública y profesor investigador del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA), de la UdeG, el migrante no pierde sus derechos al salir de su patria. “Es mexicano y sigue siéndolo donde quiera que esté”.
“Aunque es cierto que viven en un país extranjero y muchos pensarían que ya perdieron sus derechos como ciudadanos de aquí, también es verdad que sus remesas son la segunda vía más importante que poseemos para recabar divisas del exterior, luego de las exportaciones petroleras, por lo que su aportación como mexicanos no es poca”.
El investigador universitario señala que no es cuestión de decir si el voto de los mexicanos en el extranjero es “bueno o malo”, sino determinar “si es o no factible que lo hagan y si no terminará por cuestionar la legitimidad del proceso en 2006”.