Las figuras en la semana de FIL

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José Mujica

Galardón Corazón de León

José Mujica es como un dragón. Su boca parece un soplete que arroja frases envueltas en llamas. Al reflexionar  sobre la desigualdad en Latinoamérica, región donde los pobres “son carne de cañón del narcotráfico y de todas las maldades”, el presidente de Uruguay dijo que está convencido de que la solución es redistribuir la riqueza, si no, nada cambiará.

Y luego soltó el fogonazo: “Voy a ser más claro. Si no le metemos la mano en el bolsillo a los que tienen mucho, mucho, mucho, y obligamos a repartir. Pero lo tenemos que hacer en todas partes”.

El amor fue el pilar sobre el cual José Alberto Mujica Cordano, mejor conocido como “Pepe”, sustentó su discurso dirigido a los jóvenes de la Universidad de Guadalajara (UdeG), luego de recibir de manos del presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios, Alberto Galarza, la presea “Corazón de León”.

Cuando el guerrillero convertido en presidente llegó al Auditorio Salvador Allende del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, el gentío lo recibió de pie y, al final, lo despidió de la misma forma.  Sencillo, sin corbata, Mujica hizo varias señas de cariño al público y se solidarizó con el pueblo mexicano: “Sé que están pasando un mal momento”.

Entre ensordecedoras andanadas de aplausos, sus frases hicieron resurgir el punto de ebullición en varias ocasiones: “Tu puedes caer una, dos, tres, cincuenta veces. Pero vale la pena volver a empezar siempre”; “Hay gente que sólo precisa que la escuchen, porque tiene una soledad que la mata”; “La vida es la moneda más valiosa que tenemos”; “No se crean superiores por tener un título”; “Lo que aprenden, también lo pagaron los analfabetos”; “La política no es una profesión, sino una devoción”.

En las pantallas que se flanqueaban el estrado, se proyectaba una frase que decía: “Mujica. Lucha & Esperanza”. Y la animación daba paso a un rostro enrojecido con el cabello canoso, embrollado y rebelde, de mirada profunda. Parecía una antorcha humana. Esto resultó concordar con el mensaje del guerrillero convertido en presidente y que versó sobre la pira de sus sentimientos. “Sigo tratando de vivir de acuerdo con el fuego que me empujó en mi juventud”.

El Rector de la Universidad de Guadalajara, Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla, recordó que el 2 de diciembre de 1972, en el mismo Auditorio, el presidente chileno Salvador Allende dio un histórico discurso. Desde entonces ningún mandatario había pisado ese recinto. Afirmó que José Mujica es un “ejemplo de congruencia y estatura política”, y “digno exponente de la solidaridad latinoamericana”.

El presidente de la FEU, Alberto Galarza, aludió a la complicada situación que vive México.  Indicó que mientras que “hay quien destina más de seis mil millones de pesos en un avión presidencial”, hay líderes austeros como José Mujica, quien recorre las calles de Montevideo en su bochito y enfatizó los logros  que se han obtenido en Uruguay para mejorar la vida de los habitantes. “Desde hoy usted será un león más de la Universidad de Guadalajara”.

Mujica detalló que en América Latina se encuentran 41 de las 50 ciudades más violentas del mundo, y todo es causa de la injusticia social, por lo que planteó que se necesita una política tributaria encaminada a que pague más quien más tiene, y una política laboral que dé dignidad a los que laboren. “Eso es humanidad”.

Explicó que en las democracias aún quedan reminiscencias de las monarquías, con gobernantes que viven entre lujos. Recordó que cuando llegó a la presidencia, prefirió vender la casa que había en Punta del Este para los presidentes, así que si los próximos mandatarios quieren ir a ese destino turístico sobrarán los hoteles “que por alcahuetería” les regalarán hospedaje.

Famoso por sus medidas de austeridad, este personaje, quien fue preso político, refrendó su creencia de que los políticos deben vivir sin lujos: “No necesito mucho más de lo que el común de mi pueblo necesita para vivir”.

Agregó: “Al que le guste mucho la plata, que se mete a la industria, al comercio. Y si gana mucho, le tenemos que cobrar mucho impuesto”.  Los aplausos no se hicieron esperar.
Y recomendó a los jóvenes no dejar que su corazón se llene de rencor. “El odio, como el amor, es ciego. Pero el odio destruye”.

“Gracias México, porque tus hijos y los hijos de tus hijos, no renuncian a seguir siendo mexicanos. A hablar en castellano, y soñar en castellano, y sentirse parte de América. Gracias México”, concluyó el león de fuego.