La última obra de Cervantes

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La obra Los trabajos de Persiles y Sigismunda, historia septentrional del poeta y dramaturgo español Miguel de Cervantes Saavedra, es un texto filosófico en la envoltura de una novela, señaló Fernando Carlos Vevia Romero, Maestro Emérito de la Universidad de Guadalajara y cervantista, durante la conferencia “La despedida de Cervantes” celebrada en los días recientes en el Auditorio José Cornejo Franco de la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco Juan José Arreola (BPEJ), como parte del homenaje por el cuarto centenario luctuoso de dicho escritor.

Quienes no logran interpretar la obra de Cervantes podrían calificarla como difícil, pero con la lectura repetida logran darse cuenta de que el Persiles y Sigismunda es una novela que no encaja en el estilo del escritor clásico de la literatura española.

“Una serie de lecturas me llevaron a la reflexión de que este peregrinar que viven los personajes. Es evidente que en el texto hay los discursos filosóficos sobre la vida, la muerte y el destino. Llama mucho la atención que al principio la protagonista diga que es arrojada a la vida por su madre y lo repite en varias ocasiones. La palabra arrojo se entiende desde el concepto de Heidegger de venir a la vida”, comentó Vevia Romero.

En Persiles y Sigismunda no hay alegría, se percibe un cambio de estilo distinto al de El Quijote, dijo y agregó que hay una similitud entre el mito de Perseo y la novela de Persiles, ya que en ambas todo comienza en una morada.

Shakespeare y Cervantes
La muerte es uno de los parecidos que existe entre Cervantes y William Shakespeare, el clásico de la literatura inglesa quien muere una semana antes que el español. “Lo que me llevó a investigar si había otras similitudes entre estos colosos de la literatura europea y, tras una rápida hojeada”, encontró que ambos usan la palabra trabajo o labores como título en alguna de sus novelas. En el caso de Cervantes Los trabajos de Persiles y Sigismunda, la palabra es para demostrar las penalidades físicas sufridas por los personajes y sobre todo penas de amor. Shakespeare, por su parte, tiene un libro titulado Penas por amor perdidas, sin embargo, en la edición Oxford de 1996 del libro Obras completas de William Shakespeare, se puede leer Los trabajos o fatigas producidos por el amor perdido o Los trabajos o fatigas que produjo el amor que se ha perdido.

Otra de las similitudes es el uso de la fábula de Píramo y Tisbe, que conocían los dos de Las metamorfosis de Ovidio. Shakespeare introduce la fábula en la obra El sueño de una noche de verano. Cervantes, por su parte, deconstruye la fábula dentro de los tres primeros capítulos de El Quijote. 

El Persiles y Sigismunda es una obra en la que se puede leer e interpretar que la muerte estaba cercana a Cervantes, porque “al mismo tiempo que mueren el Quijote y los protagonistas de este texto muere su escritor, quizá por esa razón la novela termina de manera convencional: una boda, tienen un par de hijos y todos felices”, dijo Vevia Romero.

Al final de la charla anunció que las conferencias que ha impartido sobre la obra de Cervantes en los últimos años serán publicadas en un pequeño libro que se presentará durante la próxima Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).

El legado de El Quijote
Fernando Carlos Vevia Romero, quien además de profesor del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), es traductor del alemán, francés e inglés, expuso que las generaciones deben de ser libres de buscar los contenidos que les agradan y no tratar de educar a los jóvenes como personas dóciles que deben de leer lo que a nosotros nos parezca interesante, porque hay capítulos en el libro que un joven quizá, por su corta experiencia de vida, no logra interpretar o entender.

“Cervantes no pensó en escribir un tipo del tipo moral. La gente que va leer El Quijote debe ser leal a sí misma, si no les gusta, deben dejarlo, quizás luego con los años y caiga de nuevo en sus manos la novela, diga: mira qué bien dicho estaba esto. El Quijote son más que molinos de viento”, finalizó.

Los rostros de Cervantes
Luego de la conferencia, Vevia Romero junto con autoridades de la biblioteca, inauguró la exposición Los rostros del Cervantes. Cuarto Centenario Luctuoso que reúne ochenta y cinco obras contemporáneas y antiguas sobre Miguel de Cervantes.

María Guadalupe Martínez Corona, encargada del acervo histórico de la biblioteca, explicó que eligieron estas obras entre los seiscientos sesenta y cinco volúmenes bibliográficos cervantinos que pertenecen a esta biblioteca, y que van desde teatro y narrativa de la autoría de Cervantes, hasta ensayos, poesía y notas acerca del autor.

Entre los objetos que son expuestos hay joyas bibliográficas que datan de los siglos XVII y XVIII, además de libros en formatos de cuarenta y tres centímetros hasta libros de seis centímetros, esculturas y facsímiles. La exposición estará abierta hasta el 2 de septiembre del presente año y la entrada es gratuita.