La industria del futbol

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    Con el inicio del torneo oficial del futbol mexicano de primera división, arranca la danza de los millones. Previo se arma toda una función con la presentación de las camisetas, ahora denominadas jerseys. En este caso el objetivo es vender por vender, por encima de la tradición.

    Por consecuencia, se convierte en un auténtico circo mercadológico. Los jugadores, como vulgares modelos, realizan pasarela y al final se viene una cascada de opiniones que remiten al gusto de cada quien. 

    “La prenda es un símbolo de identidad. El valor de los símbolos de los clubes de futbol en Europa, se han modernizado, con la intención de reconstruir la marca en escarnio de los valores de la historia y de la pasión”.

    En ese contexto la venta de playeras es un negocio bastante lucrativo. Hasta mayo de 2016, la Agencia Euroaméricas elaboró el ranking con los 10 equipos de América que más camisetas oficiales vendieron. Las Chivas ocupan el primer lugar, con 2 millones 345 mil playeras, seguidas del Flamengo de Brasil, con 2 millones 133 mil 122. Según el mismo estudio, tres equipos del futbol mexicano se encuentran en el top ten de las más vendidas en el continente americano: además de Chivas, América se encuentra en el sexto y Monterrey en el noveno.

    No obstante, el “amor a la camiseta” es un lujo, por su costo. El jersey del Guadalajara tendrá un costo de mil 300 pesos la réplica, y la original, 2 mil 300. La de los Leones Negros de la división de ascenso costará 800 pesos, tan sólo por citar dos ejemplos.

    Todo ello no es gratuito, porque los ingresos percibidos están fuera de la imaginación. De ahí que la tradición, la identidad con los colores, ya no importan. Lo que interesa es la venta.

    En ese mismo sentido se encuentran las transmisiones televisivas, que también generan un caudal de recursos económicos. En este torneo habrá más alternativas con cinco empresas: las dos conocidas de televisión abierta y tres restringidas. La novedad la presenta la plataforma digital de las Chivas, que según los expertos está condenada al fracaso. Sustentan su aseveración por lo siguiente: Atlas, con su partido conmemorativo del Centenario, convocó en la televisión abierta a más de 3 millones y medio de televidentes, y Chivas, con la transmisión de la final de la Supercopa contra Veracruz, apenas convocó a 160 mil suscriptores.

    Sí, porque para ver al Guadalajara a través de la televisión, primero se debe contar con señal por internet, además de pagar una suscripción.

    Como se podrá notar, lejos quedó el futbol romántico. Hoy es una auténtica industria.