La carretera del miedo

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    A Mariano nunca lo habían apuntado con una pistola. Hasta el crepúsculo del 13 de enero de este año. Cuando viajaba de la capital del estado al norte de Jalisco, donde reside, a la altura de El Malacate, poblado que se encuentra en el kilómetro 49 de la carretera Guadalajara-Colotlán, una camioneta, repentinamente, se le atravesó y obstruyó el paso.
    “Bajaron cuatro personas armadas, con la cara descubierta, y gritando y amenazando, nos asaltaron”. En su coche viajaban también tres compañeros de trabajo, mientras que cinco estaban en el vehículo de otro colega, que los malhechores detuvieron junto con otras dos camionetas que circulaban atrás de ellos.
    “Nos robaron todo: dinero, una computadora nueva, mercancía para mi negocio, una beca que me acababan de entregar en Guadalajara”. Luego –añadió Mariano– se llevaron todos los coches.
    “En el momento me asusté mucho, pero me aterraba más otra cosa, que no pasó… que me secuestraran”, y agregó que este temor le surgió por el hecho de que ya sabía que estaban pasando este tipo de sucesos por la carretera.
    A raíz de esto, ya no quiere circular en la zona. Su pavor –asegura– es compartido por muchos habitantes de la región Norte. “Yo no soy el único afectado. Toda la gente va con miedo a Guadalajara. Es nuestra vía de comercio, de diversión, de acceso a varios servicios, y ahora esta situación nos tiene limitados. Todos salimos perjudicados con esto”.

    Preocupación generalizada…
    Mucha gente, como Mariano, se vio obligada a cambiar sus costumbres. “Es una cuestión que perjudica la vida social, familiar y económica de la región. Coarta la libertad de la gente. Hay varios que migraron y cerraron sus negocios por miedo. Yo ya no traigo mi familia de Guadalajara hasta acá”, comentó el director de la Escuela Normal de Colotlán, Lionel Mayorga.
    Es el caso de varios trabajadores de la Región sanitaria, originarios de Guadalajara, que todos los fines de semana regresan a esta ciudad. “A veces optamos por viajar en autobús, o si no, más temprano, para pasar rápido este trayecto, donde sucedieron los robos y los secuestros”, comentaron los médicos Apolinar Rivera y Paulo Celaya.
    Incluso esta situación está afectando a quienes, como los taxistas, manejan por esta y otras carreteras de la zona Norte de Jalisco y sur de Zacatecas. “No tenemos la seguridad para trabajar, porque tenemos miedo a que nos roben. Ya secuestraron a un taxi con todo y gente, en Momax”, comentó José Cortés. “A las seis de la tarde ya no hay trabajo. La gente dejó de viajar de noche. Todos están desconfiados”, agregó Sigifredo Quezada.
    El maestro Alberto Castellanos, rector del Centro Universitario del Norte, que tiene seis años viajando todas las semanas de Guadalajara a Colotlán y viceversa, dijo que “hay muchas preocupación en la región. Me llegaron correos de profesores y estudiantes, que me solicitan anticipar los horarios de clase, para que no tengan que transitar la carretera muy tarde, por el temor de ser asaltados o secuestrados”.
    … e impunidad
    “Difícilmente por la carretera se encuentran federales de caminos. No hay presencia permanente de policías estatales, y es difícil para los alcaldes, con cinco agentes, hacer frente a bandas que pudieran estar trabajando en la región, sobre todo si, como he escuchado, los mismos ediles han sido amenazados. Eso es, aquí se convierte en una zona de total impunidad”, agregó Castellanos.
    Esta situación, de acuerdo a los entrevistados, inició aproximadamente hace año y medio y es favorecida por la cercanía con Zacatecas, un estado en que la delincuencia está fuera de control, según opinan muchos. “Los hampones saben perfectamente dónde termina la jurisdicción de Jalisco e inicia la de Zacatecas, y es muy fácil para ellos jugar con estas líneas y cometer delitos, sabiendo de antemano que van a tener total impunidad”, explicó el rector del CUNorte.
    Mariano experimentó en carne propia lo anterior. Después del asalto, para él y sus acompañantes, inició otra odisea. “Primero nos trasladamos a García de la Cadena, para levantar una denuncia, y no hay Ministerio Público. Tuvimos que ir al Teúl, y allá en la agencia nos dijeron que no es su jurisdicción, porque nos habían robado en Jalisco, y que teníamos que ir a San Cristóbal de la Barranca”. Para colmo, en este municipio jalisciense, colindante con Zapopan, tampoco existe una agencia del Ministerio Público, por lo que la policía les informó que tenían que acudir a Ixtlahuacán del Río.
    “¿Cómo quieren que vaya hasta allá, si es a 4 horas de camino de donde vivo, y ya no tengo coche?”, se pregunta, desesperado, Mariano.

    Datos oficiales
    Al final, las víctimas fueron a interponer la demanda a Colotlán, donde la enviaron a Ixtlahuacán. Salvador Mesa, agente del Ministerio Público de esa ciudad del norte del estado, comentó que han recibido hasta ahora solo cuatro denuncias por robo de vehículos en carretera, y ninguna por secuestro de personas.
    En cambio, Ruth Félix, de la PGJ de Zacatecas, declaró que el ejército a mediados de enero capturó a tres miembros de una banda que operaba en la zona limítrofe de las dos entidades, y que uno se fugó. A los detenidos les imputan por lo menos seis secuestros y el robo de 20 vehículos, de los que no se ha recuperado ninguno. Aseguró que denunciaron varios hechos similares en Jalisco. No obstante, en la PGJ de este estado, no quisieron proporcionar datos al respecto.
    A pesar de que las autoridades, además de no tomar las medidas adecuadas en materia de seguridad en esta región tradicionalmente abandonada, no quieren proporcionar información acerca de estos sucesos.
    La gente está asustada. La realidad que percibe es preocupante. A tal punto, que los propios afectados tienen miedo de solicitar y exigir que se haga justicia.
    “No todos levantaron la denuncia. Yo lo hice porque no sabía qué podían hacer después con mi coche. Si supiera que intentar recuperarlo me puede perjudicar, allí lo dejo. De por sí no tiene uno nada, y si pasa algo más, ¿para qué buscar lo que no quieres encontrar?”, concluyó amargamente Mariano.