Jazz por un filme histórico

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Toma una escena del cine silente e imagina los diálogos; haz un doblaje que encaje a la perfección con el movimiento de los labios, los gestos y las intenciones que adivinas en el lenguaje corporal de los personajes. Si la empresa parece difícil, imagina crear con tu banda de jazz dos horas de música continua que calce de principio a fin con un filme mexicano de 1919.

Troker hizo este ejercicio en 2011 con la película El automóvil gris, del director del México posrevolucionario Enrique Rosas, para la creación de un acto que ya se montó en la Cineteca Nacional y El Lunario de la Ciudad de México; el Teatro Degollado, de Guadalajara; en foros de Londres, Madrid, Bogotá y Nueva Orleans, y se presentará este 20 de febrero en el Teatro Diana.

“Mucha gente de la ciudad nos preguntaba desde hacía muchos años que cuándo lo volvíamos a montar y hasta ahora se da la oportunidad de hacerlo”, reconoce Samo, bajista de la banda.

El montaje emula las proyecciones de cine silente de principios del siglo XX, donde los filmes eran ambientados en directo por un músico a piano o una orquesta capaces de agregar expresividad y redondear la experiencia de los primeros cinéfilos. Las condiciones del Teatro Diana, apunta Samo, permiten que los seis elementos de la banda ocupen el área de la fosa, cuya iluminación no deberá opacar la película, pero sí facilitará que los espectadores capten a los ejecutantes. La presentación podría incluir otros elementos sensoriales como aromas, entre otras sorpresas.

“La película es fuerte, ya que son hechos reales que sucedieron en 1915 en la Ciudad de México: las fuerzas zapatistas, después de la Revolución, abren una cárcel para liberar a los presos políticos y entre esos presos salen los delincuentes de la banda del automóvil gris.

“En la película hay mucha acción: comienzan a explicar todos los atracos que hacían y cómo se consolidó esta asociación criminal, que ubica a las familias de dinero de la Ciudad de México y está coludida con el ejército”, describe Samo.

De hecho, se trata de un drama policíaco que, inicialmente, fue pensado para ser presentado en doce entregas. En él actúa el inspector Juan Manuel Cabrera interpretándose a sí mismo en la investigación y la captura de los criminales. Maximiliano Maza, en su publicación Más de cien años de cine mexicano dice acerca de esta película estrenada el 11 de diciembre de 1919:

“Su magnitud, popularidad y calidad provocaron que esta cinta se mantuviese vigente a lo largo de varias décadas. Todavía en los años sesenta no era raro encontrarla en exhibición, y su frecuente paso por la televisión también contribuyó a mantenerla viva en la imaginación de los mexicanos”.

Troker compuso un score de una hora y cincuenta y siete minutos integrando elementos de jazz, blues y bossa nova. La banda reproduce sonidos incidentales como disparos, puñetazos, arrancones de coche, etcétera, y produce un leitmotiv que identifica escenas claves o anuncia próximos crescendo en la narración. Para esto, la banda echa mano de los instrumentos base (batería, bajo, piano, trompeta, tornamesas y saxofón), además de saxofón barítono, flauta transversal, melódica, bugle, contrabajo y atmósferas.

“Logramos dar una personalidad desde nuestra visión a esta película histórica”, dice Samo. 
Sin partituras, Troker deja que la película vaya dictando los cambios. El score presentado en vivo es así un esfuerzo de la memoria y del trabajo en colectivo. No así los temas de un nuevo álbum que la banda lanzará en el mismo espectáculo, 1919, música para cine, que son derivados o subproductos de los cortes esenciales de la banda sonora.

Troker y El automóvil gris se presentará el 20 de febrero a las 21:00 horas en el Teatro Diana. Boletos de 150 a 450 pesos.